La médica

Lentamente y con grandes dificultades se ha producido la entrada de la mujer en la profesión médica. En el año 1900 se admitió en Austria a las mujeres a los estudios de medicina, después de que ya antes algunas hubieran obtenido por autorización especial el derecho a ejercer la medicina en el país tras repetir con éxito los exámenes hechos en el extranjero. En el curso 1903/4, cuatro médicas obtenían ya en Viena el doctorado tras terminar sus estudios y, con él, en teoría, el mismo derecho al trabajo y al empleo que los médicos varones. En la realidad, la igualdad de derechos de la médica todavía no se ha alcanzado del todo, aunque su formación y su servicio en los hospitales sean los mismos que los de sus colegas varones. Los pacientes varones no sienten aversión a ser reconocidos y tratados por una médica, como muestra la larga experiencia en hospitales y ambulatorios. En los hospitales públicos se intentó al principio emplear a las médicas exclusivamente para enfermos de su propio sexo. Las necesidades prácticas han acabado a fondo con este prejuicio, y desde luego no en perjuicio de nuestros enfermos. El número de médicas en Viena era en 1929 de 475, es decir, aproximadamente el diez por ciento del cuerpo médico vienés en su conjunto. En Viena, actualmente, solo el Ayuntamiento emplea médicas en número considerable: en concreto, 71 mujeres como médicas de la Oficina de la Juventud, médicas escolares, odontólogas escolares y médicas oficiales, algunas incluso en puestos directivos. El Estado federal y la asistencia privada han cubierto algunos puestos con médicas. Hay que mencionar expresamente que una médica ocupa el único puesto de médico de la inspección industrial1 que existe en Austria. En menor número, emplean médicas las siguientes cajas de enfermedad:

Caja del Seguro de Enfermedad Obrero de Viena, once médicas;
Caja de Enfermedad de los Empleados de la Industria, once médicas;
Caja de Enfermedad Kollegialität, seis médicas;
Caja de Enfermedad de los Ferroviarios Federales, tres odontólogas.

Aunque el número de médicas de estas cajas no corresponde en modo alguno al número de afiliadas, se ve en ello al menos el empeño de atender los deseos de las afiliadas. Esta deferencia falta por completo en la

Caja de Enfermedad de los Empleados de Comercio,
Caja de Enfermedad de los Empleados de Banca,
Caja de Enfermedad Gremial de los Auxiliares de Comercio,
Caja de Enfermedad Común de los Dependientes de Hostelería.

Si se preguntara en serio a las afiliadas de las cajas de enfermedad, pedirían sin duda que se empleara a más médicas. Pues muchas e importantes razones hablan a favor de la colaboración de las médicas en la seguridad social. No solo su disposición maternal y asistencial las capacita para ello en alto grado: su comprensión de las mujeres y los niños las hace especialmente aptas como consejeras y auxiliadoras de las mujeres y los niños. Como odontóloga se distingue por una particular habilidad manual. Las cajas de enfermedad con libre elección de médico nos permiten demostrar que también en el ejercicio libre se acude a las médicas con el mismo gusto que a los médicos.

Lo que es posible en los hospitales y en las cajas con libre elección de médico, lo que es posible en el Ayuntamiento de Viena, lo que en otros países se ha hecho hace tiempo, tiene que ser posible también, en interés de las afiliadas, en todas las cajas de enfermedad. Pero más allá de eso exigimos para la médica las mismas posibilidades de trabajo que para el médico varón. Ya no es propio de nuestro tiempo excluirla de algunos ámbitos de la asistencia pública y de la seguridad social alegando las barreras que supuestamente impone su sexo. Creemos, por el contrario, que, precisamente porque son mujeres, cabe esperar de ellas aquí más de un estímulo y de un impulso. Solo cuando las médicas trabajen sin restricciones y en la misma posición que sus colegas varones mostrarán lo que son capaces de aportar a la seguridad social y a la asistencia.

Dra. Margret Hilferding-Hönigsberg.


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del facsímil de la Arbeiter-Zeitung (Viena), n.º 61, 2 de marzo de 1931, pág. 3, en ANNO, Österreichische Nationalbibliothek.

Traducción: traducción íntegra al español de la sección de Margarete Hilferding, hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Los nombres de las cajas de enfermedad se traducen; las adiciones del traductor van entre corchetes.

  1. Gewerbeärztliche Stelle: puesto de médico adscrito a la inspección industrial (Gewerbeinspektion), encargado de la vigilancia de la salud en las fábricas. (N. del T.) ↩