Observaciones

Aún no ama la verdad quien gusta de decírsela a los demás: ¿acaso un casamentero es por fuerza amigo de las mujeres?1

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¡Cuánto tiempo tiene que copiar más de uno las manías ajenas hasta llegar a ser un «original»!

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No siempre se puede tener una opinión propia, pero siempre se puede ser de otra opinión.

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Una perla de vidrio no se vuelve auténtica porque se la eche a los cerdos.2

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No hay que sacar astillas de pensamiento solo del ojo del prójimo; un aforismo también puede elogiar.3

Alfred Adler


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de las imágenes de página de la Universitätsbibliothek Heidelberg: Jugend. Münchner illustrierte Wochenschrift für Kunst und Leben, año 22 (1917), n.º 25 (23 de junio de 1917), pág. 490, firmado «Alfred Adler». La pieza figura en la bibliografía de Adler de la Adlerpedia.

Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Se conservan la separación con asteriscos y la firma.

  1. Juego con wahrheitsliebend («amante de la verdad», «veraz») y Frauenfreund («amigo de las mujeres», también «mujeriego»): quien reparte verdades a los demás no por eso ama la verdad, igual que quien reparte novias no por eso ama a las mujeres. (N. del T.) ↩

  2. Inversión del refrán evangélico «no echéis vuestras perlas a los cerdos» (Perlen vor die Säue werfen, Mateo 7, 6). (N. del T.) ↩

  3. Gedankensplitter («astillas de pensamiento») es en alemán un nombre corriente del aforismo; Adler juega con la paja (Splitter) en el ojo ajeno de Mateo 7, 3-5: el aforismo no tiene por qué servir solo para señalar los defectos del prójimo. (N. del T.) ↩