J. Langermann, Der Erziehungsstaat [El Estado educador]. 3.ª ed. Mathilde Zimmer-Haus. Berlín-Zehlendorf, 1910.
Este librito es el delicioso fruto de una educación escolar práctica y de amplias miras. Lo que el autor nos cuenta de sus 40 escolares, a menudo niños malogrados, poco dotados, a veces idiotas, a los que [educó] en el espíritu de Stein, Fichte y Pestalozzi —y sin duda cabe contar también a Langermann, Zimmer y ciertos hogares de educación en el campo (Landerziehungsheime)—,1 produce el efecto de un primer experimento logrado. Al orientarlos hacia sus verdaderos fines, despertó su alegría por la escuela y por la vida, desarrolló su conciencia de sí mismos y les enseñó a renunciar a los impulsos egoístas en interés de fines comunes. Que esto solo fuera posible rebajando Langermann su autoridad hasta donde resultaba evidente para los niños concuerda con nuestras expectativas pedagógicas. Otros criterios según los cuales organizó su comunidad de aprendizaje fueron: no acumulación de materia, sino desarrollo de las fuerzas; no saber, sino saber hacer; no coacción, sino querer libre y alegre; no competencia, sino complementación; no aislamiento, sino integración orgánica; no aprender para los exámenes, sino vivir experiencias para la vida.
Ciertamente, un trabajo tan fructífero solo le es dado al táctico pedagógico. Y como tal se acredita Langermann en los enredos más difíciles. Ante la tendencia creciente a convertir nuestra escuela en una verdadera educación del pueblo, informes y experiencias como los presentes nunca podrán apreciarse lo bastante.
Adler.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del número doble completo del Zentralblatt für Psychoanalyse 1 (1910/11), H. 5/6, sección «Referate und Kritiken», págs. 258-259, digitalizado en Internet Archive y cotejado con las imágenes de las páginas. Los comentarios S. n del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.
Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Se conservan la paginación original y las cursivas, que reproducen el espaciado del original; las adiciones del traductor van entre corchetes. Las equivalencias fijas se recogen en el glosario del archivo.
La frase carece de verbo principal en el original; se suple «educó» entre corchetes. Los Landerziehungsheime eran internados reformistas en el campo, fundados en Alemania por Hermann Lietz desde 1898; el Mathilde-Zimmer-Haus, editor del libro, era una institución pedagógica de Berlín-Zehlendorf que llevaba el nombre de la educadora Mathilde Zimmer. (N. del T.) ↩