Karl Steuermann:
Un precursor de la tecnocracia
[Texto incompleto: véase la nota.]1
En los debates sobre la tecnocracia —ese movimiento venido de América que quiere salvar a la humanidad de la ruina mediante el aprovechamiento social de la máxima capacidad de rendimiento de la técnica— desempeña cierto papel el nombre de Popper-Lynkeus.2 Se le cita como precursor del movimiento. Esto, desde luego, solo es cierto en un sentido limitado. Pues Popper-Lynkeus defiende ante todo un determinado sistema económico, cuya viabilidad intentó demostrar apelando a las conquistas y posibilidades de la técnica. La tecnocracia, en cambio, se apoya en primer lugar en los hechos de la máxima capacidad de rendimiento técnico y deja abierta la cuestión de qué fuerzas, qué medios y qué sistema económico y político han de encargarse de la reorganización de la economía a gran escala. Con todo, es interesante e importante saber cómo se imaginaba Popper, más o menos, la realización práctica de sus ideas y de los resultados de sus cálculos.
Popper, un ingeniero vienés, apunta en su libro Die allgemeine Nährpflicht [El deber general de alimentación] a una planificación económica cuyo núcleo consiste en la creación de una institución del mínimo. Es decir: quiere un orden económico cuya tarea sea «asegurar a cada individuo un nivel de vida decoroso». Como necesidades vitales elementales desde el punto de vista psicológico e higiénico considera: alimentación, vivienda, mobiliario, vestido, calefacción, alumbrado, asistencia médica, cuidado de enfermos y ancianos, medicamentos y entierro. Para todas estas exigencias establece cantidades mínimas calculadas teóricamente y comprobadas en la práctica. Este mínimo necesario ha de producirlo y suministrarlo para todos una parte de la sociedad que trabaja por obligación. Y, en concreto, tanto los productos como las prestaciones han de concederse y repartirse a todos los ciudadanos sin excepción ni condiciones, no en forma de dinero, sino en especie. Las necesidades que van más allá de lo primariamente necesario se consideran secundariamente necesarias y se atienden en forma de dinero. Pero este suplemento es limitado. Lo que excede de su volumen se considera lujo, cuya satisfacción no es tarea de la sociedad, sino que queda reservada al criterio y a los medios de cada individuo. Para este fin subsiste en cierta medida una economía monetaria libre, con propiedad privada y libertad de contratación. El conjunto de la economía nacional es, por su estructura, de naturaleza colectivista aproximadamente en un tercio; en los otros dos tercios sigue existiendo, más o menos, la libre economía de mercado.
La autoridad suprema encargada de la obtención y el reparto del mínimo se llama Ministerio de Nivel de Vida. Es una autoridad puramente económica, del todo independiente en lo político y quizá elegible por votación popular general. Bajo su dirección, la economía en su conjunto funciona en tres grandes secciones: primero, como economía obligatoria y forzosa para obtener el mínimo primario sin dinero, independiente del extranjero y bajo protección del derecho internacional; segundo, como economía estatal libre (monopolios del Estado, correos, telégrafos, ferrocarril, tribunales, escuelas), con servicio voluntario a cambio de dinero; tercero, como economía privada libre, con dinero, libre competencia, especulación, sistema salarial, huelgas, etc. Mediante esta división tripartita de la economía han de quedar asegurado para todos el mínimo de existencia general e igual, concedido el mínimo cultural suplementario y necesario, y hecha posible la demanda superflua de lujo.
En el ejército de alimentación3 han de servir, de ciertas quintas, todas las personas de sexo masculino y femenino. Los enfermos y los no aptos quedan exentos del servicio, pero no por ello excluidos de recibir el mínimo. En el alistamiento se tendrán en cuenta las condiciones físicas y [mentales] y las inclinaciones de los [llamados a servir]. La jornada de trabajo varía según el tipo y [la dureza del] trabajo. El salario [consiste en el] mínimo en especie, ya sea en estado [ya pre]parado, consumido [en el] hogar colectivo. Los licenciados […] que quieran seguir sirviendo, […] agrupados en un cuerpo […], [además de] su mínimo en especie […] en dinero. Quien, después de [terminar su servicio, no] quiera seguir sirviendo, […] el mínimo en especie, […] el cumplimiento de [su servicio] ha asegurado [su] vida […]
[Laguna: la hoja está rota; de la columna siguiente solo quedan restos de las seis primeras líneas, y falta el resto (aproximadamente una columna).]
[…] muy […] horas de trabajo [dia]rias […] [en ningún ca]so, sin embargo, […] [servicio] obligatorio […] [ejército de] alimentación […] [m]edios […]
[Laguna: falta el resto de la columna.]
[…] del 14.º al 18.º año de vida. Para los jefes del ejército de alimentación hay centros de formación especiales. El ingreso de los hombres en el ejército de defensa4 no se produce hasta terminar su tiempo de servicio en el ejército de alimentación, es decir, una vez cumplidos los 31 años.
Para la transición de la economía actual a la economía futura que se ha esbozado, Popper advierte que la humanidad se encuentra [inmersa] en una corriente de creciente socialización, [acelerada po]r la ilustración y por la penuria económica. Por otra parte, cabe esperar también, desde luego, […] de la vieja economía una [resistencia] creciente [contra] la amenaza que se cierne sobre ella. Popper ve tres [vías para llevar] su programa a la [victoria] práctica […] frente a todas las resistencias […]: el gobierno desgasta […] [mediante intervenciones] cada vez más fuertes y frecuentes […] la gestión de los negocios […] someterse a su orden. […] que el gobierno […] sea una institución […] cuyos intereses no coincidan con los intereses de la capa que hasta ahora ha dominado y se ha beneficiado. Segundo: los empresarios privados son aplastados por la vía de la competencia mediante la creación de establecimientos y latifundios estatales, dotados de ventajas especiales y capaces, por ello, de fijar los precios más bajos. Tercero: las rentas de las empresas privadas se van suprimiendo poco a poco a fuerza de impuestos, elevando los impuestos sobre la renta y sobre las herencias. De un modo u otro, Popper ve posibilidades de vencer rápidamente a los adversarios y dejar libre el camino para su nueva economía. Todas presuponen, desde luego, la existencia de un gobierno poderoso, convencido de la justeza y viabilidad de su sistema. Para obtener ese gobierno no se podrá prescindir, como él mismo reconoce, de «previas y violentas luchas políticas». Tanto más cuanto que «no solo se opondrán adversarios económicos, sino también religiosos, de política social y científicos».
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original): Karl Steuermann [Otto Rühle], «Ein Vorläufer der Technokratie», Prager Tagblatt, 58.º año, n.º 44, 21 de febrero de 1933, pág. 1 (ANNO / Österreichische Nationalbibliothek, ANNO_ptb19330221, imagen 1). Atribución del seudónimo a Otto Rühle según Stecklina (2002). Texto incompleto (véase la nota del traductor).
El único ejemplar digitalizado de este número (ANNO, Österreichische Nationalbibliothek; la imagen IIIF a máxima resolución coincide con la que se ha usado) tiene la hoja rota en la parte inferior. El artículo ocupa la columna izquierda de la primera página y continúa en la franja inferior de las tres columnas siguientes; la rotura se lleva el final de las últimas líneas de la columna izquierda, casi toda la segunda columna de la franja y el comienzo de las líneas de la mitad inferior de la tercera. Se pierde así entre la cuarta parte y un tercio del texto. Por el contexto, la parte perdida seguía exponiendo la organización del «ejército de alimentación» de Popper-Lynkeus: el sueldo en especie y en dinero de quienes prolongan el servicio, la jornada de trabajo, la duración del servicio y su relación con la edad, de la que solo queda el final («del 14.º al 18.º año de vida»); y, en la tercera columna, el comienzo de las medidas de transición y de la primera de las tres vías que Popper propone para imponer su programa (al parecer, someter a la empresa privada mediante una presión gubernamental cada vez más fuerte). Las palabras cortadas se marcan con […]; entre corchetes se suple lo que el contexto permite reconstruir con seguridad razonable. (N. del T.) ↩
Josef Popper-Lynkeus (1838-1921), ingeniero, inventor y pensador social vienés; su obra principal de reforma social es Die allgemeine Nährpflicht als Lösung der sozialen Frage [El deber general de alimentación como solución de la cuestión social] (1912). La tecnocracia es el movimiento surgido en Estados Unidos en torno a Howard Scott, muy discutido en Europa a comienzos de 1933. (N. del T.) ↩
Nährarmee: el «ejército de alimentación» o de trabajo obligatorio con que Popper-Lynkeus quería producir el mínimo vital para toda la población. (N. del T.) ↩
Wehrarmee: el ejército militar, por oposición al ejército de trabajo (Nährarmee). (N. del T.) ↩