La Biblioteca Comenius de Leipzig

Por Otto Rühle

En la Pascua del año próximo se alzará, felizmente terminado, en la Schenkendorfstraße de Leipzig, un imponente edificio de estilo renacentista destinado a albergar entre sus muros la mayor biblioteca pedagógica de Europa, la segunda del mundo. En cuatro amplias entreplantas se instalará la enorme colección de libros que lleva el nombre del primero de los grandes pedagogos alemanes (Comenio, 1592-1670)1; una sala de lectura, locales para los trabajos de catalogación y el servicio de envíos, la vivienda del conserje, salas de espera, etc., ocupan el resto del interior, de modo que el edificio sirve exclusivamente a los fines de la biblioteca.

El desarrollo de la Biblioteca Comenius es tan interesante como honroso para el afán y la labor intelectual del magisterio alemán. Una generación —llena, eso sí, de trabajo y esfuerzo incesantes— ha bastado para crear poco a poco, a partir de comienzos pequeños e insignificantes, esta obra de referencia (standard work).

Hace poco más de treinta años que se fundó la Biblioteca Comenius. El maestro de Leipzig Julius Beeger se quejaba vivamente, escribe la Leipziger Lehrerzeitung [Gaceta de los Maestros de Leipzig], de que los maestros alemanes sacaran su saber pedagógico solo de compendios y no acudieran a las fuentes, de que estudiaran historia de la pedagogía sin leer las obras principales. Un año después, el 16 de noviembre de 1871 (se creía aún que Comenio había muerto el 15 de noviembre de 1671), la Asociación de Maestros de Leipzig celebró el segundo centenario de su muerte. A continuación del discurso conmemorativo, Beeger propuso crear una biblioteca pedagógica central para toda Alemania y Austria, que habría de llamarse Biblioteca «Comenius». La asociación aprobó la propuesta y eligió para llevarla a cabo una comisión presidida por Beeger, que se puso enseguida a trabajar. Se envió por todo el mundo un llamamiento para ganar voluntades para el proyecto. Decía que toda ciencia que haya de desarrollarse con vigor necesita que el material literario se acumule lo más completo y ordenado posible en determinados centros de recogida, y que para la pedagogía apenas existían colecciones de ese tipo. «Se trata de crear una biblioteca que proporcione a los escritores pedagógicos el material para seguir construyendo su ciencia de la manera más completa, ordenada y cómoda posible.» Con ello quedaba expuesto el plan de forma breve y clara.

La 20.ª Asamblea General de Maestros Alemanes, celebrada poco después, del 21 al 23 de mayo de 1872, dio nueva ocasión de hacer propaganda de la idea. Entre otros, Hugo Weber expuso: «Una formación superior de la pedagogía solo es posible si le fundamos un hogar, una especie de alma mater, una madre nutricia, y esa es la Biblioteca Pedagógica

Central, que reúna ordenadamente, de la forma más completa posible, todo el material existente. Ha de ser un arsenal, ha de contener nuestras armas literarias, con las que conquistemos para la pedagogía el derecho de ciencia independiente. Hasta que los gobiernos alemanes nos construyan una escuela superior tendremos que esperar mucho todavía. Ha de crearse por iniciativa libre y propia del magisterio: un monumento a la unanimidad de los maestros alemanes, un monumento a nuestro afán y a nuestra labor comunes.»

La agitación tuvo al principio solo un éxito moderado. Los tres primeros años aportaron 5737 marcos y 10017 libros. Pero pronto se produjeron progresos más rápidos. En 1880 la biblioteca tenía ya un fondo de 20000 volúmenes; en 1886 se habían alcanzado los 40000, en 1889 los 50000 y en 1901 los 100000; en los últimos años el incremento anual ascendió a 4000-5000 números. Mención especial merece la colección de más de 36000 programas escolares de cerca de 1500 centros de enseñanza distintos. Un valioso enriquecimiento recibirá la biblioteca en 1905, cuando, según lo convenido, pase a su propiedad la preciosa biblioteca del antiguo director del seminario de maestros2 de Zschopau, el consejero escolar superior Israel, muy apreciado como investigador de Pestalozzi.

Julius Beeger quería, se dice en un escrito que la Asociación Sajona de Maestros dirigió en marzo de 1903 a la comisión ejecutiva de la Asociación Alemana de Maestros, hacer de la biblioteca pedagógica central que fundó y dirigió durante decenios una institución única en Alemania. Del todo distinta por su concepción de las bibliotecas para la formación de maestros, ya existentes en muchos lugares y fundadas todavía hoy con frecuencia, debía prestar sin duda servicios destacados a la formación del magisterio en sentido estricto; pero la Fundación Comenius había de ver su tarea última y suprema en el fomento de la ciencia pedagógica.

Y en efecto, en los estatutos de la Fundación Comenius del 8 de febrero de 1872 Beeger funda ya un archivo literario para la ciencia pedagógica. § 1. La Biblioteca Pedagógica Central (Fundación Comenius) tiene por objeto proporcionar el material para seguir construyendo la ciencia pedagógica, sobre todo a los investigadores que trabajan en este campo, de la manera más completa, ordenada y cómoda posible. § 2. A tal fin se le dará la mayor integridad posible en la literatura destinada directamente a fines de educación y enseñanza o en relación inmediata con ellos. En cambio, de los campos de las ciencias y las artes que figuran como asignaturas en la escuela solo se admitirán las obras mayores, en cuanto sean necesarias al escritor pedagógico. § 3. Se elaborará un repertorio compuesto según estos criterios, que informe por una parte al escritor pedagógico de la existencia de escritos y sirva por otra de guía para las adquisiciones de la biblioteca. En las aclaraciones a los estatutos se dice además sobre el § 2: La Biblioteca Pedagógica ha de contener con la mayor integridad: todos los escritos destinados a la educación en la casa y en la escuela, a la enseñanza pública y privada, a jardines de infancia, escuelas populares, Gymnasien3, Realschulen, escuelas dominicales y complementarias4, orfanatos, establecimientos de ciegos y de sordomudos, o que tengan cualquier relación con ellos; todos los escritos destinados a manos de los maestros y

educadores (pedagógicos, metodológicos, didácticos, etc.), y todos los destinados a manos de los niños y alumnos (libros de texto, literatura juvenil, etc.); todos los escritos que tratan del cuidado corporal (higiene, gimnasia, etc.), y todos los que tratan de la educación del espíritu (psicología, etc.); todas las leyes escolares, ordenanzas, reglamentos, reglamentos internos, tanto manuscritos como impresos, exposiciones de motivos de las leyes, dictámenes, informes parlamentarios correspondientes, etc.; todo lo referente a edificios escolares, mobiliario escolar y material de enseñanza; periódicos escolares, anuarios oficiales, programas de exámenes, noticias de estadística escolar, etc.; de todos los escritos mencionados, todos los de tiempos antiguos y modernos, en lengua alemana o extranjera, tanto los buenos como los sin valor y los malos.

En los primeros años de su existencia la biblioteca tuvo que luchar con grandes dificultades económicas, hasta el punto de trabajar con déficit. Pero ya en el tercer año intervino la ciudad de Leipzig con una subvención anual regular, que a finales de 1902 sumaba en total 16500 marcos. Regalo de la ciudad de Leipzig es también el solar sobre el que se ha levantado el edificio mencionado al principio. El magisterio de Leipzig ha aportado la parte del león de los gastos de la biblioteca, a saber, 26000 marcos, frente a los cuales el Ministerio de Cultos sajón, con los 4400 marcos que ha ido concediendo poco a poco, y el prusiano, con 2300 marcos, hacen un papel sumamente lamentable. La Asociación Sajona de Maestros ha reunido hasta ahora 8400 marcos; todas las demás asociaciones de fuera, protectores, maestros, etc., algo más de 22000 marcos.

Los gastos ascendieron hasta ahora, según la Leipziger Lehrerzeitung, a más de 100000 marcos. Por alquiler se pagaron más de 20000 marcos, por compra de libros unos 21000, por salarios de encuadernación 12000 y por la impresión de los catálogos más de 9000. El presupuesto anual oscila entre 8000 y 10000 marcos.

La biblioteca puede ser usada gratuitamente por cualquiera; es un error creer que solo está a disposición de los maestros. Para los pedidos basta una tarjeta postal con sello oficial; los miembros de asociaciones de maestros alemanas y austriacas solo tienen que acreditarse como tales, y ello solo la primera vez. Las condiciones de préstamo, cómodas y nada engorrosas, han tenido como es lógico por consecuencia un uso extraordinario de la biblioteca. Hasta finales de 1903 el número de préstamos fue de 217000; 136000 libros se enviaron fuera de Leipzig. «A cuántos hombres de talento y aplicados habrá ayudado la biblioteca a montar en la silla, a cuántos habrá estimulado a crear con entusiasmo, pero a cuántos también habrá apartado de escribir inútilmente.»

El número total de libros reunidos actualmente en la Biblioteca Comenius es de unos 110000; el nuevo edificio es tan amplio que puede albergar hasta 300000 volúmenes, y además puede ampliarse sin dificultad. El espacio disponible para nuevas adquisiciones debería bastar para medio siglo.

Fuente de enseñanza inagotable, foco de cultivo de la ciencia pedagógica como pocos, monumento de la vida intelectual alemana, la Biblioteca Comenius actuará en los decenios venideros de manera aún más benéfica que en los pasados. Anchas y hondas corrientes de cultura salen de ella…


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre el facsímil de la Friedrich-Ebert-Stiftung: Otto Rühle, «Die Comenius-Bibliothek in Leipzig», Die Neue Zeit, 23. Jg. (1904/05), 1. Bd., Nr. 5, S. 153-155 (finales de octubre de 1904, fecha deducida del número). Los comentarios S. n del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.

Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Se conservan las cursivas del original (espaciado en Fraktur) y las cifras. Lehrerverein se traduce «asociación de maestros», Seminardirektor «director del seminario de maestros», Schulprogramme «programas escolares» (memorias anuales impresas de los centros). Las adiciones del traductor van entre corchetes.

  1. Jan Amos Komenský (Comenio), checo de Moravia, a quien Rühle cuenta, como era usual en la pedagogía alemana de la época, entre los «pedagogos alemanes». (N. del T.) ↩

  2. Lehrerseminar: seminario de maestros, centro alemán de formación de los maestros de escuela popular; equivale a la escuela normal española. (N. del T.) ↩

  3. Gymnasium (pl. Gymnasien), Realschule: centros alemanes de enseñanza secundaria, el primero de enseñanza clásica con latín y griego, el segundo sin latín, con lenguas modernas y ciencias; se dejan en alemán. (N. del T.) ↩

  4. Fortbildungsschule: escuela complementaria, de asistencia nocturna o dominical, para los jóvenes que ya trabajaban tras la escuela popular. (N. del T.) ↩