Dra. Alice Rühle-Gerstel:

Mujeres por todas partes

Las mujeres parecen ser en la Unión Soviética el sexo más activo. Ya en el Museo de la Revolución me llamó la atención cuantísimas mujeres han preparado durante cien años, como revolucionarias, la situación actual. Aquí solo conocemos siempre a Sofía Peróvskaya, a Vera Figner... pero no, han sido cientos, han sido miles las que, con miradas y manos sencillas, han hecho historia para la posteridad. Ahora las nietas están en el poder.

Es cierto que los cargos más altos los ocupan también en la URSS hombres. Pero dondequiera que vayas como transeúnte, por todas partes encuentras mujeres. No solo son cobradoras, sino también conductoras de tranvía y de autobús, revisoras en el expreso, timoneles en el vapor fluvial. Conducen la apisonadora y dirigen el tráfico como policías municipales. En la medicina y la odontología casi han desalojado del campo a los hombres. El alcalde de la estación fronteriza que corrige nuestros visados equivocados: una mujer. El director de la fábrica de 3000 obreros que visito sin anunciarme: una mujer. En el edificio de seis pisos de la Editorial del Estado, la mayor fábrica de libros del mundo: mujeres, casi solo mujeres. En la taquilla del ferrocarril, en correos, en la escuela, en la agencia de viajes, en el hospital, en la farmacia: mujeres, mujeres; y todas tan serias, tan objetivas... y tan jóvenes.

La jueza del tribunal de distrito que, con dos colegas obreros, juzga a los «saboteadores»:1 una mujer. La funcionaria que casa y divorcia a las parejas: una mujer. Aquí parece que ya no hay cuestión femenina. Igual salario e igual trato por igual trabajo es algo evidente. Como el problema de la mujer me interesa especialmente, pregunto una y otra vez: «Pero ¿de verdad son ya tan modernas todas las mujeres entre vosotros?» — «Bueno, naturalmente todavía hay mujeres de la generación anterior... pero a esas las dejamos como están; que vayan desapareciendo poco a poco. Nuestra juventud es más importante. Y para ella no hay problema de la mujer.» — ¿Y el amor? ¿El matrimonio? Si se mira a las multitudes de la calle, se echa en falta algo que entre nosotros constituye el núcleo: las parejas. Una sola vez en catorce días vi a un hombre y a una muchacha del brazo. Por la noche, en los jardines, todos los bancos están ocupados. Oyes debates, ves a gente que lee, ríe, juega, duerme. Besos no ves. Y tienes que hacer un esfuerzo para acordarte de cómo es entre nosotros un parque así en una noche de verano.

Entre nosotros se han devanado mucho los sesos sobre si la fácil disolución del matrimonio ruso no empeoraría todavía más la posición de la mujer. Desde nuestro punto de vista, la cosa se ve así: como según la ley rusa cualquiera puede divorciarse sin el consentimiento, e incluso sin el conocimiento, de su pareja, probablemente uno de cada dos hombres abandonará a su mujer. La amable muchacha del registro civil, que en sus nueve años de servicio ha inscrito y cancelado decenas de miles de matrimonios, asegura que es justo al revés. La inmensa mayoría de los divorcios no los promueven los hombres, sino las mujeres. ¿Por qué será? Un encogimiento de hombros sonriente: a los funcionarios les está prohibido preguntar por los motivos del divorcio. Solo por conversaciones privadas con su «clientela» sabe que muchas veces el hombre es más atrasado que la mujer. No siempre está de acuerdo con que ella dedique su tiempo libre a la actividad pública, a enseñar a analfabetos, a la agitación política. El interés general va antes que el interés privado: ella, sencillamente, se divorcia... si el marido no le corta antes, como ha ocurrido algunas veces en el Altái, en el Turquestán, la cabeza que llevaba con tanta independencia...


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de la imagen del Prager Tagblatt, 57.º año, n.º 187, 9 de agosto de 1932, pág. 4, en ANNO, Österreichische Nationalbibliothek.

Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Se conserva el tuteo genérico («dondequiera que vayas») del original; la entradilla de la redacción se da solo en comentario.

  1. Schädlinge: los acusados de «sabotaje» o «daño» (vreditelstvo) a la economía soviética en los procesos de comienzos de los años treinta. (N. del T.) ↩