Información por entregas

La lectura de las novelas por entregas en los diarios se ve dificultada porque incluso el lector más fiel se pierde alguna que otra entrega. Por eso la mayoría de los periódicos han introducido la costumbre de comunicar al comienzo de cada nueva entrega, en unas pocas líneas en letra menuda, lo que ha sucedido hasta entonces. En la literatura que tiene algún valor además del de transmitir hechos, este método es, desde luego, comercialmente atractivo, pero bárbaro.

Allí donde sería oportuno, y donde no se oponen escrúpulos estéticos, en cambio, no se practica; a saber, en las informaciones continuadas sobre acontecimientos en curso. Durante semanas se lee sobre el proceso Jakubowski, sobre la Conferencia de La Haya, sobre la protección de las transferencias, sobre el caso Halsmann.1 Basta con perderse el periódico un solo día para perder el hilo y no orientarse ya. Muchos ni siquiera han leído el comienzo y tienen que ir deletreando poco a poco la situación inicial a partir de alusiones. Como el lector de periódicos corriente no piensa a gusto, pronto deja, desanimado, toda la sección.

Sería tan fácil, en los sucesos que se extienden durante semanas, anteponer cada día a la información un pequeño resumen en el que se comunicara de qué se trata en general y hasta dónde se había llegado ayer. Es sencillo y salta a la vista. ¿Por qué no se hace?

Alice Rühle-Gerstel


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del volumen 25/II (1929) de Die Weltbühne digitalizado en archive.org (DieWeltbhne25-21929), n.º 44, 29 de octubre de 1929, pág. 681.

Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026).

  1. Asuntos de la prensa alemana y austriaca de 1929: la revisión del proceso contra Josef Jakubowski, jornalero ruso ejecutado en 1926 por un asesinato que no cometió; la Conferencia de La Haya sobre las reparaciones de guerra (plan Young); la «protección de las transferencias» de las reparaciones, que el plan Young suprimía; y el proceso en Innsbruck contra Philipp Halsmann, estudiante acusado de parricidio. (N. del T.) ↩