Adler, el célebre escritor, define el éxito y el fracaso de los seres humanos
Por TED LE BERTHON
¿CUÁNDO tiene éxito un ser humano? ¿Cuándo fracasa?
El Dr. Alfred Adler, de la tríada formada por Freud, Jung y Adler, está sentado en un sillón en una habitación en penumbra del Hotel Ambassador: un hombre pequeño y rollizo que irradia una calma luminosa. En sus ojos hay ardor, energía y humor. Tiene el pelo y el bigote ralos y canosos, y fuma un puro con aire meditabundo.
«Una persona de éxito», dice con un marcado acento vienés, «es aquella cuyo objetivo es aportar algo al bien de toda la humanidad, que se identifica con toda la humanidad, que se siente parte del todo.
»Un fracasado es una persona que siente un abismo entre ella y algunos o todos los demás, o que los odia a ellos o a la vida porque no puede conseguir lo que quiere, o porque no se la aprecia como cree que debería.»
EL ÉXITO, DEFINIDO
«Una persona de éxito», aclara, «es una persona con sentimiento de comunidad. Mi nuevo libro, que saldrá pronto, se titula "Social Interest as a Challenge to Mankind"».1
El sentimiento de comunidad, tal como lo entiende el célebre Dr. Adler, debe desarrollarse en los primeros años de la infancia, mediante una educación que subraye la necesidad de dar, de crear, de hacer cosas por los demás, de contribuir al bien del grupo.
«Esto solo puede hacerse estudiando la psicología de cada niño en particular», explica. «Y a mí no me interesan las libidos sexuales, las pulsiones, la inconsciencia social, los reflejos condicionados, el contenido interior, la percepción, la sensación, ni siquiera la herencia.
»Me interesa la personalidad entera, el modo en que el individuo reacciona ante los problemas exteriores. ¿Qué sentido ve el niño en la vida? ¿Qué valores? ¿Qué hechos? ¿Qué significado da a los hechos? ¿Y son nocivas esas concepciones suyas?
EL AZAR DESEMPEÑA UN PAPEL
»No creo que se pueda explicar por qué un niño desarrolla ideas que pueden convertirlo, más adelante, en un neurótico, un psicótico, un pervertido o un suicida. El azar desempeña un papel. No se puede culpar al ambiente. En la misma familia, en el mismo hogar, seis o siete hijos desarrollan cada uno rasgos y tendencias propios. Hay personas excelentes que proceden de un ambiente miserable, y malas personas que proceden de un ambiente espléndido. Yo creo en el individuo, en averiguar por qué el niño concreto se siente privado, frustrado o aislado, y en infundirle sentimiento de comunidad.»
El Dr. Adler declaró que habría éxitos y fracasos en cualquier sistema económico, y que quienes culpan a un sistema económico de sus problemas son fracasados y lo serían bajo cualquier sistema.
«Una persona puede tener éxito», dijo, «si se identifica con toda la humanidad y con las necesidades del hombre.»
UNA COSA MUY DISTINTA
Otra cosa es, señaló el Dr. Adler, que una persona desee modificar, mejorar o cambiar una estructura económica, y trabaje efectivamente con ese fin, «con la vista puesta en el bien de toda la humanidad», y no con odio o prejuicio hacia ninguna raza, clase, credo o nación en particular.
«Nos ocurrirá lo que a todos nuestros antepasados», prosiguió. «Lo que los hombres de buena voluntad aportaron en beneficio de toda la humanidad ha perdurado. Eso es sobre lo que debemos construir, lo que debemos desarrollar, utilizar, modificar y mejorar a nuestra manera, con nuestro propio estilo. El espíritu de los pueblos, razas y tribus que contribuyeron a toda la humanidad sigue vivo. Los que no contribuyeron no dejaron huella, y su recuerdo ha desaparecido.»
El lunes por la noche dará una conferencia en el Philharmonic Auditorium, organizada por el Modern Forum, sobre «El amor y el matrimonio».
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de la imagen de la página en la California Digital Newspaper Collection (CDNC, DNLA19360829.1.3): Illustrated Daily News, Los Ángeles, 29 de agosto de 1936, p. 3.
Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026), con el titular, los ladillos y el pie de foto tal como se imprimieron.
[El sentimiento de comunidad como desafío a la humanidad]. Se publicó en 1938 como Social Interest: A Challenge to Mankind, versión inglesa de Der Sinn des Lebens (1933). En todo el texto, social interest se traduce «sentimiento de comunidad», según el glosario del archivo. (N. del T.) ↩