Alfred Adler, psicólogo, remonta el carácter a los años de la infancia
Por JACQUES SCHNIER
Dos de las principales ciencias de la mente, la psicología y el psicoanálisis, están pilotadas por navegantes judíos. El Dr. Alfred Adler, que imparte un seminario de conferencias de tres semanas en Berkeley, es el psicólogo más distinguido del mundo, del mismo modo que Freud es la figura sobresaliente de la ciencia del psicoanálisis.
Hay, sin embargo, una gran distancia entre un psicólogo y un psicoanalista. Psicólogo es el que se dedica a la ciencia que investiga la mente consciente. Es el que se interesa por las actividades superficiales de un individuo: su hablar, su obrar y sus experiencias. El psicoanalista, en cambio, acepta la conciencia, pero además hace de la investigación de las actividades de la mente inconsciente, constituida por la vida infantil profundamente oculta del individuo, su interés principal.
Experiencias de la infancia
En una conversación amistosa que tuvo lugar en los hermosos jardines del Williams Institute, el Dr. Adler explicó brevemente el principio de sus enseñanzas psicológicas. Afirmó en primer lugar que las experiencias y el ambiente de la infancia ejercen una poderosa influencia en el desarrollo del carácter. Aplicando este hallazgo a la curación de la neurosis, el Dr. Adler dijo que trata de descubrir esas tempranas experiencias determinantes de su paciente. Una vez descubiertas, anima al paciente a fijar su atención en ellas y a ver que su dificultad no es más que una «concepción errónea de la vida».
Según la técnica del Dr. Adler, el terapeuta explica al neurótico que «su estilo y método de vida es equivocado y que debe cambiarlo». Insta al muchacho mimado a valerse por sí mismo. Explica a los padres que la falta de apetito en un niño de seis años se debe al deseo del pequeño de llamar la atención y dominar así a los demás.
Interpreta sueños
El Dr. Adler afirma también que es capaz de analizar el carácter a partir de los sueños, sin conocer al soñante. Un sueño de un muchacho de dieciocho años, el menor de dos gemelos, en el que soñó que era un mondadientes que caminaba entre dos altos muros hasta llegar a una enorme máquina que lo aplastaba, fue analizado por el Dr. Adler así: «El joven se interesa mucho por las cosas bajas y altas y le fascinan las máquinas». Otro sueño del mismo muchacho, en el que volvía a su infancia y veía a su hermano matando moscas en una tienda de campaña, se interpretó como expresión de una fuerte «propensión a mirar».
Autor de muchos libros
El Dr. Adler, además de ser fundador de la escuela de la psicología individual y de la International Journal of Individual Psychology, es autor de varios libros divulgativos y científicos sobre su materia. Algunos de ellos son «Study of Inferior Organs» [Estudio sobre la inferioridad de los órganos], «The Neurotic Character» [El carácter neurótico], «Understanding Human Behavior» [Comprender la conducta humana], «Guiding the Child» [Guiar al niño] y «What Life Should Mean to You» [Lo que la vida debería significar para usted].1
Contento y feliz
Es un hecho conocido que quienes dedican la obra de su vida a las ciencias de la mente, como la psicología y, más especialmente, el psicoanálisis, no envejecen deprisa y, si no son víctimas de una muerte accidental, llegan con frecuencia a una edad avanzada. El Dr. Adler no es una excepción a esta regla. Aunque ha recorrido ya muchos años de vida, está muy bien conservado. En la tribuna irradia entusiasmo y confianza, y en la conversación íntima da la impresión de un hombre feliz, contento y en paz con la vida.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre las imágenes de las páginas en la California Digital Newspaper Collection (CDNC, JW19360807.2.4): «Alfred Adler, Psychologist, Traces Character To Childhood Years», por Jacques Schnier, Emanu-El and the Jewish Journal, San Francisco, vol. 81, n.º 17, 7 de agosto de 1936, pp. 1 y 10.
Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026), con el titular y los ladillos tal como se imprimieron. Los títulos de libros se dejan en inglés, como los da el periodista, con traducción entre corchetes.
Títulos de las traducciones inglesas de Studie über Minderwertigkeit von Organen (1907), Über den nervösen Charakter (1912) y Menschenkenntnis (1927; en inglés, Understanding Human Nature: el periodista escribe «Behavior»), y de los libros Guiding the Child (1930) y What Life Should Mean to You (1931). (N. del T.) ↩