LA MADRE SENSATA

La madre que dice «No me importa nada en el mundo salvo mi hijo» y excluye de su vida cualquier otro interés le está haciendo en realidad al niño más mal que bien. Así lo afirma el doctor Alfred Adler, célebre psicólogo vienés, reconocido como la primera autoridad mundial en higiene mental infantil. La madre ideal debe cultivar intereses fuera de casa por el bien del niño, dice el doctor Adler. Debe mantenerse al día de las novedades en religión, educación, ciencia e incluso en deportes y negocios, para guiar con acierto a la juventud hacia el mundo exterior en el que finalmente ha de entrar.

«Su hijo se encontrará más adelante con otros problemas distintos de los que afronta ahora en el ambiente protegido del hogar», señala el psicólogo. «Usted debe tener suficiente visión y comprensión para ayudarle a crecer flexible y con amplitud de miras. Si se cultiva usted de modo que pueda ver la juventud en usted [...] establecer para él una base social firme.1 Para ello debe educar a su hijo desde la cuna para que se interese por sus propias actividades y no por usted. Esto exige generosidad por su parte, porque al propio yo le resulta agradable sentirse el centro del universo de otro.

»Los padres que guardan celosamente a sus hijos para sí y consideran el hogar no el centro, sino la circunferencia de todo interés, lisiarán y deformarán toda la visión del mundo de los jóvenes a medida que crecen. Una madre debe tener amistades y vida social fuera del círculo familiar, y servirse de esas relaciones para reforzar los lazos del hogar en lugar de debilitarlos.»

Los niños, que en sus primeros años son muy impresionables y están muy influidos por la madre, modelarán invariablemente su conducta según su ejemplo. Si la madre da a entender que solo ellos importan, adquirirán inevitablemente un sentido exagerado de su propia importancia, que hará dolorosos en la vida posterior los contactos normales con el mundo. Si la madre ha perdido el interés por lo que sucede fuera de casa, su curiosidad natural por la vida exterior quedará sofocada y su imaginación refrenada.

Sobre todo, la madre sensata observará con atención los primeros intereses de su hijo y aprenderá todo lo que pueda sobre ellos, aconseja el doctor Adler, ya se incline hacia el arte, la mecánica, los negocios o las ciencias. Solo así podrá guiar con acierto las inclinaciones del niño y, al mismo tiempo, disfrutar ella misma de sus progresos a medida que crece y aprende en el camino que ha elegido.


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de la imagen de la página en fultonhistory.com: «The Wise Mother», The Otsego Farmer and Republican (Cooperstown, Nueva York), viernes 31 de enero de 1930, página editorial, sin firma; probablemente editorial sindicado (hay otras copias, p. ej. en el Rushville Republican, Indiana). No se ha identificado la entrevista o el artículo de Adler del que procede.

Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026).

  1. El pasaje está corrompido en el impreso: el cajista repitió una línea («Esto exige generosidad por su parte, porque [...] resulta agradable») y perdió el final de la frase anterior; se traduce lo legible y se marca la laguna con [...]. (N. del T.) ↩