El prof. Adler sobre «Das Ziel der Evolution»
Ante el Studiekring voor Individualpsychologie [Círculo de Estudios de Psicología Individual], el profesor Alfred Adler, el conocido pedagogo alemán, dio anoche una conferencia sobre «Das Ziel der Evolution» [La meta de la evolución].
El interés fue bastante grande, de modo que la conocida salita del edificio de la Universidad Popular estaba casi completamente llena.
El profesor Adler empezó observando que la psicología individual, igual que otras ciencias, no es solo una colección de hechos tangibles, sino que la caracteriza una idea directriz, un fundamento metafísico.
En la psicología individual, los únicos hechos observables son las relaciones entre el individuo y el mundo exterior. El hombre siempre ha sido parte de un conjunto. En esta convivencia con los demás, el hombre siempre ha tratado de resolver las cuestiones que se le echaban encima. En este hombre que vive en relación con los demás encontramos siempre un afán de victoria, de perfección.
La vida es un movimiento hacia la meta de la perfección. Ese es ya el principio de la evolución.
En esta evolución, el hombre empieza por lo que le dejan sus antepasados. Todas estas cosas son fenómenos de movimiento de la evolución que se han hecho concretos. Tienen un valor de eternidad y, completados con nuevas aportaciones propias, se transmiten a una generación siguiente. Quien no puede aportar nada desaparece del proceso de la evolución y no tiene para él ningún valor. Así, a veces pueblos enteros olvidan la meta de la evolución.
En la corriente de la evolución solo vemos a aquellos individuos cuyas funciones mentales y físicas contribuyen a aumentar el bienestar humano. Solo es capaz de ello quien sabe situarse sobre la base de la vida con los demás.
Las cuestiones de la relación de un individuo con otro exigen para su solución sentimiento de comunidad. Quien no lo tiene, naturalmente, no puede resolver problemas como los de la camaradería o los de la convivencia en el campo o en la ciudad.
El sentimiento de comunidad es necesario ya para el niño en sus juegos y en su aprendizaje, precisamente porque todo eso no es más que entrenamiento para la vida posterior en la corriente de la evolución. Es necesario también en el trabajo, que debe proporcionar al hombre su sustento. Y también en el amor, a su vez, solo puede tener éxito el hombre o la mujer que dispone de suficiente sentimiento de comunidad.
Nuestra generación tiene el sentimiento de comunidad en grado relativamente escaso. Muchas personas prefieren tomar a dar.
Todos los errores de los hombres pueden remontarse a la falta de sentimiento de comunidad, que se manifiesta sobre todo tanto en los niños difíciles de educar como en las personas con anomalías mentales, etc.
De estas consideraciones se sigue que es muy importante desarrollar y cultivar todo lo posible el sentimiento de comunidad en el niño pequeño. Esa es la tarea de la familia, a la que, sin embargo, no se puede hacer responsable de las influencias del mundo exterior, en las que, por ejemplo, la guerra, el paro, etc., pueden conducir a una actitud vital hostil. El niño no es ni malo ni bueno al nacer, sino que tiene un cierto sentimiento de comunidad que hay que acrecentar.
A esta interesante conferencia siguió un turno de intercambio de ideas.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre la imagen de la página en Delpher: «Prof. Adler over: „Das Ziel der Evolution"», Utrechtsche Courant, Utrecht, 23 de mayo de 1934, Tweede blad, p. 6, sin firma.
Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026), directamente del neerlandés. Sociale interesse (calco del inglés social interest) se traduce «sentimiento de comunidad»; doel der vervolmaking, «meta de la perfección». La cursiva de «mede» (en «„mede"-leven», la vida con los demás, Mitleben) reproduce la del original. El periódico llama a Adler «el conocido pedagogo alemán».