Sostiene que el plano de la vida queda fijado en los primeros cinco años
El niño queda orientado entonces hacia el éxito o el fracaso.
POR GENEVIEVE FORBES HERRICK.
«Nacemos con un sentimiento de inferioridad que es, normalmente, un estímulo. Todos tenemos la misma meta, la meta de la superioridad. Los primeros 3, 4, quizá 5 años de vida "dan estilo" a nuestra vida, orientándola a la persecución del lado útil de la meta o del lado inútil. Si ese período temprano, por cualquiera de tres razones fundamentales, nos "da un estilo" equivocado, vacilamos, nos detenemos, huimos de la parte buena de la meta y resbalamos hacia la mala.
Y el segmento inútil de la meta lleva a la cobardía, al pesimismo, al suicidio, al delito, a la invalidez como neurótico.
Esta fue la cadena de consecuencias que forjó anoche el Dr. Alfred Adler, conocido psiquiatra vienés, al hablar sobre «The Discouraged Life» [La vida desalentada] ante muchos cientos de psicólogos, jueces, maestros, médicos, trabajadores sociales y simples padres y ciudadanos que llenaron el comedor principal del Union League club para escucharle.
Luego hizo girar de nuevo la cadena hasta los cinco primeros años de la vida del niño y declaró que los expertos, o maestros cuidadosos formados por psicólogos expertos, podían tomar a un niño mayor, volver sobre sus pasos hasta ese importante período temprano, apartarlo del lado negro de la meta hacia el lado blanco y ponerlo de nuevo en marcha.
Los tres peligros del período temprano son estos, señaló el Dr. Adler: las imperfecciones fisiológicas; el ser mimado con demasiados cuidados; el ser descuidado con demasiado poco amor.
El primer tipo, el niño que nace con órganos imperfectos de la vista, del oído, del habla o semejantes, se siente inmediatamente inferior, se siente siempre en peligro, vacila ante cualquier situación nueva y es antisocial. Para él, declaró el conferenciante, no hay la misma esperanza que para las otras dos clases.
«Porque sería una estafa tratar de quitarle sus ideas con palabras».
El segundo tipo es el niño mimado. «Siempre se le reconoce», explicó el Dr. Adler, «porque en el momento en que entra en la habitación donde está su madre se precipita, como hipnotizado, hacia ella y se apoya en ella».
El niño mimado suele ser desordenado. En casos raros es extremadamente pulcro, pero eso es un soborno, para que lo mimen más.
«El tercer tipo», concluyó, «es el niño odiado, el niño que nace feo, que crece sin amor ni bondad, ni en casa ni en la escuela ni en ninguna otra parte. ¿Cómo no va a volverse desalentado y pesimista?».
Estos dos últimos grupos, los niños que han sido tan resguardados y protegidos que temen las situaciones nuevas, y el niño que ha sido tan ignorado que combate toda cosa nueva, siguen teniendo la meta de la superioridad. Pero, temiendo no poder alcanzar la parte útil de ella, se pasan al lado inútil y deciden ser perezosos, o malos, o cometer un asesinato, o matarse.
«Y cuando cometen un asesinato u otros males», dijo el psiquiatra, «recurren a medios elaborados, y lógicos, para justificarse. Echan la culpa de sus actos a la mala salud, a la buena ropa del otro, a la sociedad. Nunca en toda la historia del delito he oído a un criminal decir: "Lo he hecho porque soy un criminal"».
La cura de la vida desalentada, tal como se ha elaborado en 22 consultorios de Viena, supervisados por el Dr. Adler y completados por los maestros de las escuelas públicas, consiste en seguir al niño concreto hasta su primera infancia y luego convencerlo de que será mucho más héroe1 si devuelve su línea hacia el lado útil de la meta de superioridad.
«Los maestros son nuestra única esperanza. Son los únicos que pueden hacer valerosos a los alumnos. Y deben romper con la superstición de que la inteligencia y la capacidad de un niño son limitadas.
»Todo hombre en el mundo puede lograr más de lo que ahora es. No necesita tener prisa. Pero los únicos límites de sus logros son los límites que él mismo se pone y los que su entorno trata de ponerle».
La reunión de anoche se celebró bajo los auspicios conjuntos de la Illinois Society for Mental Hygiene [Sociedad de Higiene Mental de Illinois] y la Chicago Association for Child Study and Parent Education [Asociación de Chicago para el Estudio del Niño y la Educación de los Padres].
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original): Chicago Daily Tribune (Chicago), miércoles 16 de febrero de 1927, p. 33, crónica firmada por Genevieve Forbes Herrick, transcrita sobre la imagen de la página (fultonhistory.com, «Chicago IL Daily Tribune 1927-02-16_86_40_33.pdf»).
Traducción: traducción íntegra al español, hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Se conservan los titulares, la firma y la división en párrafos, así como las comillas sin cerrar del primer párrafo. «Style» (verbo, entre comillas en el original) se traduce «dar estilo», en relación con «estilo de vida». Las adiciones del traductor van entre corchetes.
El original imprime «here», errata probable por «hero» («héroe»). (N. del T.) ↩