PSICOLOGÍA INDIVIDUAL Y PSICOLOGÍA EXPERIMENTAL

ALFRED ADLER Long Island College of Medicine, Brooklyn

La psicología individual se ve obligada a adoptar una actitud amistosa en cuanto empieza a considerar las diversas ciencias y tendencias científicas. Ocupa lo que podría describirse como una posición central entre las diversas escuelas del pensamiento psicológico y admite las pretensiones de cada escuela siempre que se vea que persigue lo que debe ser la meta de toda ciencia, a saber, el fomento del desarrollo humano. Una de las tesis fundamentales de la psicología individual es que este desarrollo requiere cultivar el sentimiento de comunidad. Por esta y otras diversas razones científicas, la psicología individual está comprometida con una posición intransigente frente al psicoanálisis, por dar solo un ejemplo de una ciencia que sigue trabajosamente la estela de la psicología individual, la cual, a su vez, tiene su campo de actividad en el centro mismo de la evolución humana.

La pretensión de la psicología individual de describir la personalidad y el carácter, no mediante la inevitable ambigüedad de las palabras y los conceptos, sino mediante descripciones detalladas, se sostiene o cae con el supuesto fundamental de que la humanidad en general, igual que los individuos, se comporta «correctamente», «normalmente», «razonablemente», «con sano juicio», si posee estas cualidades en cualquier momento dado sub specie aeterna [desde el punto de vista de la eternidad] y si se la ve desde el punto de vista de una comunidad ideal. En ese caso toda aberración tendría que atribuirse a una actitud errónea; y el hecho de que este ideal no pueda alcanzarse nunca y de que la humanidad esté obligada a no hacer otra cosa que acercarse trabajosamente a él no invalida en nada la certeza de esta concepción. Y bien puede ser que todo científico sea consciente de este hecho sin comprenderlo necesariamente.

Por consiguiente, siempre que juzgamos a un individuo —y todo individuo es único; de ahí la justificación del término «psicología individual»— hay que responder a cuatro preguntas principales; estas preguntas deben completarse con otras más detalladas si la investigación ha de ser mínimamente exacta.

1. ¿En qué dirección tiende el afán evolutivo del individuo examinado? La importancia de esta pregunta en mi ciencia ha quedado claramente expuesta al tratar de las metas en la vida del alma y del afán de perfección (entendida como perfección individual). Esta concepción, me imagino, la han adoptado hoy todos los psicólogos y psiquiatras serios, con nombres como finalismo, teleología, yo ideal, etc., aunque fuera del ámbito de la psicología individual no se ha dado una descripción adecuada de este afán.

2. Esta perfección que debe ser la meta del individuo tiene una sola medida, a saber, el ideal de una comunidad. Por consiguiente, lo que tenemos que medir es una relación. En nuestra concepción de la unidad inviolable del individuo, esta relación se da entre sus diversos rasgos (todos los cuales han de tomarse únicamente desde el punto de vista social) y todas las demás formas en que su psique se expresa. En esta cuestión la psicología individual emite un juicio de valor, y al hacerlo hace lo mismo que cualquier otra ciencia que trata de sustituir lo peor por lo mejor. En esta ciencia, quizá más que en otras, todo error del objeto de la investigación debido a su fuerza creadora ocupa el primer plano de nuestro estudio.

3. Tenemos que rechazar la tipología por insuficiente para destacar la singularidad de una personalidad. Asimismo, todas las fórmulas, cifras y clasificaciones, por cualquier medio que se obtengan, solo pueden tratarse como probabilidades estadísticas y solo deben usarse para iluminar el ámbito dentro del cual puede encontrarse la personalidad que buscamos. Lo decisivo para el resultado final de la investigación es la concordancia exacta entre la parte y el todo. Un resultado una vez descubierto solo puede considerarse confirmado si todos los movimientos parciales, pensamientos, sentimientos, voliciones y actitudes (referidos a las cuestiones principales de la vida en sentido social) que creemos haber «comprendido» concuerdan con la totalidad del individuo en el sentido de 1 y 2. Investigaciones adecuadas de este tipo solo las han hecho hasta ahora los psicólogos individuales, y están disponibles desde hace bastante tiempo. El grado de cooperación social se expresa con la mayor claridad en relación con cuestiones vitales que suponen un problema serio para el individuo a causa de su estilo de vida. Las preguntas artificiales nunca tocan el punto doloroso de un estilo de vida, o solo por casualidad. Por consiguiente, el problema decisivo para nosotros es descubrir el punto doloroso, en otras palabras, el error en el estilo de vida.

4. La vida, con algunas pocas afortunadas excepciones, pone a prueba a cada individuo y examina su preparación para el sentido evolutivo de la vida. He investigado estas cuestiones y pruebas en todas las situaciones imaginables y he descubierto que implican invariablemente la necesidad de cooperación.1 Si hay un fracaso de cualquier tipo, surge invariablemente en relación con la cuestión de si el individuo es apto para la comunidad, cuando se ve que no es así. Surge entonces la pregunta 4: «¿Por qué tantos hombres no poseen un sentimiento de comunidad suficiente?». Pude descubrir que la medida plena del sentimiento de comunidad se alcanza en los primerísimos años y que solo puede aumentarse si el individuo reconoce las insuficiencias en la estructura de su estilo de vida. La capacidad de desarrollar un sentimiento de comunidad solo falta en los débiles mentales. En las demás personas, los obstáculos que se oponen a un desarrollo más o menos suficiente del sentimiento de comunidad aparecen claramente en el curso de esta investigación y, una vez descubiertos, nos dan la posibilidad de comprender cómo han actuado como una barrera que impide el desarrollo ulterior del sentimiento de comunidad. Entre estas barreras, tanto de naturaleza fundamental como accidental, desempeña un papel importante el mimo de los niños; cuando se mima a un niño, su interés se aparta de la vida real.

Así, para la psicología individual, la vida pasada del individuo y las interrupciones que haya podido sufrir se convierten en el punto central de la investigación. Las causas externas aparecen aquí tan definidas como las pruebas regulares. Por otra parte, los experimentos no adquieren una apariencia más científica y, de hecho, parecen solo una sombra de la realidad. No obstante, de nuestras observaciones anteriores se sigue que pueden dar buenos resultados a los estudiosos formados en la psicología individual, y no solo en lo que se refiere al nivel caracterológico de un grupo: también les permiten comprender al individuo, puesto que los resultados obtenidos pueden comprobarse ulteriormente. Es posible demostrar que concuerdan con otras formas de expresión y con la personalidad individual, así como determinar la distancia invariable respecto del sentimiento de comunidad ideal.


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del número completo digitalizado en archive.org y cotejada con la imagen de las páginas: Alfred Adler, «Individual Psychology and Experimental Psychology», Character and Personality 1 (1933), n.º 4 (junio), págs. 265-267.

Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Social feeling se traduce «sentimiento de comunidad», como el Gemeinschaftsgefühl alemán al que corresponde; evolutionary urge, «afán evolutivo»; urge towards perfection, «afán de perfección»; sore spot, «punto doloroso»; spoiling, «mimo»; feeble-minded, «débiles mentales», término de la época. Se deja en latín, como en el original, sub specie aeterna.

  1. (A. Adler, Der Sinn des Lebens [El sentido de la vida]. Epstein: Viena, 1933.) ↩