Neurosis y delito.
Sobre este tema escribe el Dr. Alfred Adler en Die Bereitschaft [La disposición]:
Los fenómenos psíquicos nunca pueden comprenderse según las leyes de causa y efecto, porque en ellos se encierra toda la plenitud de las posibilidades humanas de error. El nervioso construye todo su afán sobre un ahondado sentimiento de inferioridad y nunca se acerca a la verdad de que es él mismo quien hace el juego de fantasía del espíritu. Pues todas las dificultades de la vida le golpean más duramente de lo necesario, de modo que al cabo de no mucho tiempo cae en el desaliento y, mediante síntomas entrenados y una conducta arreglada, trata de eliminar las tres cuestiones principales de la vida (sociedad, profesión, amor) o de atenuar su supuesto peso. Si este intento, que nace de un sentimiento de debilidad, tiene éxito a costa de otras personas allegadas y complacientes, queda hecho el sitio para la neurosis.
Una relación directa1 de la neurosis con la herencia existe tan poco como entre el delito y la herencia. Ambos, la neurosis como el delito, son tomas de posición bien preparadas ante las exigencias de la vida; ambos proceden de un falso sentimiento de debilidad; ambos son intentos erróneos de resolver las cuestiones de la vida. Ambos apuntan a la superioridad: el nervioso aspira a privilegios; el delincuente, a someter a otras personas o instituciones en una situación en la que se siente (por la astucia, el secreto, la sorpresa) el más fuerte.
La ruptura del límite que pone el sentimiento de comunidad innato, característica del delincuente, solo se logra tras múltiples preparativos. Su actividad es mayor que la del nervioso, pero, a causa del simultáneo sentimiento de debilidad frente a las exigencias normales de la vida, se despliega en un escenario de guerra secundario contrario a la civilización.
A establecer la línea de movimiento del delincuente conduce el descubrimiento de sus preparativos largamente ejercitados y, en particular, de su entrenamiento en traspasar el límite del sentimiento de comunidad.
Casi un año entero necesitó una niña de nueve años que, en su odio contra su hermanita, se conjuró contra todas las niñas pequeñas de su pueblo, hasta ser capaz de cometer tres asesinatos de niñas pequeñas. Un muchacho de trece años se lanzó una noche con un cuchillo, como dormido, contra su padre, que dormía. Desde hacía algunos meses pertenecía a una banda de descarriados y estaba desmedidamente enredado en la lectura de historias de delincuentes. El gran conocedor de la inclinación al delito, Dostoievski, describe cómo Raskólnikov estuvo un mes en la cama cavilando si podía matar a la vieja usurera y cómo forzó su perspectiva hacia lo delictivo mediante el dilema, tendenciosamente arreglado y engañoso: «¿Soy Napoleón o soy un piojo?».
Los actos delictivos de los locos (en los cuadros maníacos y melancólicos, en la epilepsia, en la parálisis progresiva y en la imbecilidad) nunca muestran esta coherencia y esta preparación entrenadas. Son más bien fenómenos concomitantes, no dejan comprender su sentido como acción delictiva y a veces pueden reconocerse como huellas del camino hacia una meta lejana, que puede descifrarnos el sentido de la psicosis.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre la imagen de la página en ANNO (Österreichische Nationalbibliothek): Illustriertes Wiener Extrablatt (Viena), n.º 256, 16 de septiembre de 1924, p. 7, página «Der Hausarzt». El periódico reproduce, tras una frase de presentación, el texto de un artículo de Adler publicado en la revista vienesa Die Bereitschaft en la primavera de 1924, que no se ha podido consultar; no puede saberse si la reproducción es completa. Texto parcial. Es un texto distinto, aunque afín, del artículo «Neurosis y delito» de la Internationale Zeitschrift für Individualpsychologie (diciembre de 1924) y de la conferencia del mismo título reseñada en Der Abend en febrero de 1924 (crónica).
Traducción: traducción íntegra al español, hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Se conservan las divisiones y las cursivas, que reproducen el espaciado del original. Gemeinschaftsgefühl se traduce «sentimiento de comunidad»; Nebenkriegsschauplatz, «escenario de guerra secundario»; Bewegungslinie, «línea de movimiento»; Training, trainiert, «entrenamiento, entrenado»; arrangiert, «arreglado»; Verwahrloste, «descarriados»; Verbrechen y Verbrecher, «delito» y «delincuente», según el glosario del archivo. Las citas de Dostoievski se traducen de la versión alemana de Adler.
El impreso dice «Ein direktor Zusammenhang», errata evidente por direkter. (N. del T.) ↩