Sesión del 7 de marzo de 1914.
Dr. Leonhard Deutsch: Cultura y psicología individual.
El conferenciante expuso las consecuencias que, sobre la base de la psicología individual, habría que extraer para la cultura individual. La cultura sería el principio de dejar en paz a los semejantes, es decir, no molestarlos, no violentarlos (mediante afectos, artificios neuróticos y cosas por el estilo). El nervioso no tendría, por tanto, cultura.
En el debate, las ideas del conferenciante fueron combatidas en muchos puntos con vehemencia. El señor Freschl opinó que el verdadero concepto de cultura era justamente lo contrario de lo dicho. Con el principio de dejar en paz se llegaría a una paralización general. Esta opinión fue confirmada más tarde por el Dr. Bloch, el señor Glaßner y el señor Cresta. El Dr. Furtmüller opinó que la comprensión de la cultura como fenómeno social no podía ser asunto de la psicología individual. Y que toda fórmula para la cultura individual era también arbitraria, incluida la del conferenciante. Detrás se escondería siempre la tendencia a contraponer una pequeña aristocracia a una gran plebe. El Dr. Adler opinó: la exigencia de dejar en paz a los hombres puede llevar lejos durante un trecho, pero lo mismo, desde luego, la contraria. El ideal del sentido de comunidad (Gemeinsinn), sobre el que está construida nuestra vida, exige tanto tranquilidad como inquietud mutua. En sus palabras finales, el conferenciante señala que no había querido propagar en absoluto un ideal nihilista; que no le parecía condición de la cultura el «dejar en paz» en general, sino solo la omisión de aquel tipo específico, estéril y agotador, de inquietud que es característico del nervioso. Discutir sobre el significado de las palabras cultura, incultura, civilización no tendría sentido. Él llamaba precisamente a esto cultura. Si otro llamaba a lo mismo incultura, era comprensible, pues no podía exigir a nadie que se calificara a sí mismo de inculto.
Sesión del 21 de marzo de 1914.
Comunicaciones breves: a) Dr. Adler: Tratamiento psíquico de la corea menor. b) Srta. Horwitz: Reseña de Smith, «Zur Psychologie der Tagträume» [Sobre la psicología de las ensoñaciones diurnas].
Dr. Furtmüller: «Sobre la enseñanza de la moral».
Ante la disputa, a menudo apasionada, sobre los métodos de la enseñanza de la moral, el conferenciante considera necesario plantear primero la pregunta de qué cabe esperar en absoluto de una enseñanza de la moral. Remite a la teoría de la génesis individual de la ética que intentó dar en su escrito «Psychoanalyse und Ethik» [Psicoanálisis y ética]; de ella le parece desprenderse que para el desarrollo de la vivencia ética en el niño no son necesarias intervenciones educativas directas ni una enseñanza especial de la moral; a estas solo podría corresponderles una tarea aclaratoria y correctora. Pero como, por otra parte, la forma ética de la vivencia subjetiva no ofrece garantía alguna de lo objetivamente ético de toda la personalidad, la educación ética resulta ineficaz ante los problemas de carácter más difíciles y a lo sumo puede conseguir una engañosa transformación de la forma; tiene incluso sus peligros específicos. Frente a ello, el conferenciante pone el peso principal en la «educación preética», es decir, en la influencia planificada y adecuada sobre aquellos fenómenos de la psique infantil de los que nace también la vivencia ética, es decir, el sentimiento de inferioridad y los fenómenos reactivos a él de la obediencia y la obstinación (preéticas). El conferenciante ilustra su exposición con numerosos ejemplos de la literatura y la práctica pedagógicas.
Debate: La Dra. Furtmüller duda de la viabilidad práctica de una enseñanza de la moral. Aunque el principio educativo que se desprende de la psicología individual —ahorrar a los niños exigencias éticas, «dejarlos en paz»— deja de ser practicable allí donde entra en consideración un perjuicio para los semejantes.
Dr. Adler: La ambigüedad del fenómeno ético nos obliga a buscar en él la línea del individuo. La ética sería la encarnación del sentido de comunidad (Gemeinschaftssinn). La «educación preética» sería un esclarecimiento de la línea de vida del niño. La meta sería la educación del niño para la comunidad.
El Dr. Bloch opina que la enseñanza de la moral debería incorporarse a las distintas asignaturas, sobre todo a la historia. El señor Leitner señala la agresión oculta en el sentimiento de culpa del alumno.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de la Zeitschrift für Individualpsychologie 1 (1914), sección «Sitzungsberichte des Vereins für Individualpsychologie» [Actas de la Asociación de Psicología Individual]: sesión del 7 de marzo de 1914, cuad. 3 (junio de 1914), pág. 96, y sesión del 21 de marzo de 1914, cuad. 4/5 (julio de 1914), pág. 143 (Internet Archive). No son textos redactados por Adler, sino actas sin firma, en estilo indirecto, de la redacción de la revista. Los comentarios S. n del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.
Traducción: traducción íntegra al español, hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). El estilo indirecto del acta se conserva. Gemeinsinn y Gemeinschaftssinn se traducen «sentido de comunidad», distinguiéndolos de Gemeinschaftsgefühl (sentimiento de comunidad), término que Adler aún no usa aquí. Las cursivas reproducen el espaciado del original.