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Baumgarten1
Cuando uno se baja del tranvía delante del pabellón de exposiciones, lo primero que atraviesa es un bosque de papeles. Billetes de tranvía, papel de bocadillo, colillas de cigarrillo yacen por el suelo en cantidad. Se olvidaron de poner unas cuantas papeleras grandes y bien visibles para el querido público. Aunque probablemente el querido público ni siquiera echaría en ellas sus desperdicios de papel. «Ya te he dicho», regaña la señora A. a su marido, «que no tires al suelo el papel del bocadillo.» —«¿Y por qué no?», pregunta él asombrado. «¡El papel va al bosque!... ¡En Krč y en la Šárka también se hace así!»2
Bajo castaños y lilos en flor, una hilera de bancos. Todos ocupados ya desde primera hora de la mañana. Jubilados que un día fueron personas, y niños que todavía han de llegar a serlo. Entre ellos, mujeres que se han traído al campo las preocupaciones de cada día. Primer banco: «... ¡Déjame en paz! ¡Sigue jugando con tu pala!... ¿Cómo voy a ocuparme de ti, con la montaña de medias que me queda por zurcir?» Segundo banco: «... Y entonces le dije: ¡conmigo eso no! ... ¡Lo que usted rompa lo paga!...» Tercer banco: «Qué idea tan estupenda tuve... Ahora, con este tiempo tan espléndido, venimos aquí todas las tardes... y jugamos nuestra partida de bridge al aire libre.»
Pasa como una exhalación una cabalgata de jinetes y amazonas. Cuerpos ágiles suben y bajan elásticos en las sillas y se inclinan rítmicamente hacia delante. Todas, por supuesto, montando a horcajadas. ¿Cómo que por supuesto? Vosotros, los jóvenes, no sabéis que eso fue un día muy shocking para las damas. Estetas, moralistas e higienistas se pronunciaron en contra con todo el peso de su autoridad. ¿Y hoy? Tras el tropel de los jóvenes, que desaparece detrás de los setos en flor, viene una digna señora mayor, muy distinguida, con la tiesa grandeza de entonces, montando a la amazona. ¡Qué estampa! Me parece estar hojeando en la sala de espera de mi dentista un tomo manoseado del Světozor,3 un volumen viejísimo de tiempos viejísimos... creo que... del año 1912...
Un pollo de mirlo ha dejado el nido antes de tiempo. Con plumón amarillo en las comisuras del pico y todavía sin cola, va dando saltitos por la explanada, piando. La madre lo sigue preocupada desde lejos, revolotea de vez en cuando, picotea comida y se la mete en el pico al pequeño torpón. Una madre, que mece ante sí el cochecito del niño, les echa unas migas. Otras madres, con sus hijos de la mano, se acercan con cuidado y en silencio y contemplan al asustado pajarillo. Todas tienen cara de recogimiento. A todas las conmueven tiernos sentimientos. Todas querrían hacer algo bueno por la madre y el hijo... Día de la Madre...
A derecha e izquierda del camino se escabullen las ardillas entre la hierba y las hojas. Son tan confiadas que toman de la mano las nueces que se les ofrecen. Apartado está sentado el hombre que vende las nueces. Su cesto panzudo contiene muchos cucuruchos y, por si acaso, se ha traído de reserva un saco entero de nueces. «¿Buen negocio?», le pregunto. Asiente. «La Pascua fue buena, la Ascensión también... y las ardillas, esas sí que han comido... si en Pentecostés el Baumgarten está igual de concurrido, las ardillas tienen el sustento asegurado hasta 1936.»
El prado yace en el resplandor dorado de millones de flores de diente de león. Del verde jugoso del fondo boscoso surge, monumental, un haya rojo sangre. Los sauces dejan ondear al viento sus largos velos. Lilas, rododendros, membrillos, arbustos blancos de toda clase rivalizan en el esplendor de sus colores. Todo es mágico. Entonces aparece con traqueteo y estruendo, en lo alto del azul del cielo, una escuadrilla de aviones. Y al instante la dulce poesía del paisaje palidece ante el horror de la realidad política. Gas tóxico, bombas incendiarias, guerra bacteriológica, caos... Pero todavía vence la voluntad de vivir. ¡Sáciate de las maravillas de esta primavera!... ¡Quién sabe si no será la última!...
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original): «Ping», «Baumgarten», Der Sonntag, suplemento dominical del Prager Tagblatt, 59.º año, n.º 111, 13 de mayo de 1934, pág. 11 (ANNO / Österreichische Nationalbibliothek, ANNO_ptb19340513, imagen 10). Atribución del seudónimo a Otto Rühle según Stecklina (2002).
Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Herrensattel y Damensattel se traducen «a horcajadas» y «a la amazona». El 13 de mayo de 1934 era el Día de la Madre.
Baumgarten es el nombre alemán del parque praguense de Stromovka, junto al recinto ferial de Holešovice (de ahí el pabellón de exposiciones). (N. del T.) ↩
Krč y la Šárka (en el original, «Sarka») son zonas boscosas de excursión en las afueras de Praga. (N. del T.) ↩
Světozor: revista ilustrada checa fundada en 1867. (N. del T.) ↩