A los trabajadores de Holzweißig
¡Trabajadores y compañeros de partido! Casi dos años han pasado de nuevo desde las últimas elecciones al concejo municipal, y otra vez nos hallamos ante la dura necesidad de ocuparnos de ellas. Retrocedamos por un momento a la época en que, hace cuatro años, entró el primer socialdemócrata en nuestra representación municipal. ¿Qué aspecto tenían entonces las sesiones? Era un abigarrado desbarajuste. Pero si los odiados Sozis1 pedían la palabra para defender su causa, llovían las llamadas al orden y las retiradas de la palabra. Se amenazó con la policía y los gendarmes, se endureció el reglamento. Pero todo eso no ha servido de nada. Nuestros compañeros siguen ejerciendo como antes la crítica aguda de las injusticias y persecuciones del señor Huth contra nuestro partido. Y como nuestro movimiento ha crecido enormemente en los últimos tiempos, y por eso esperamos con la conciencia tranquila las próximas elecciones municipales, a ciertas personas les entra el miedo. Se buscan medios para disputar la victoria a los odiados rojos. Y he aquí que por fin, apenas puede uno dar crédito a sus ojos, ha surgido un salvador en la necesidad. Según nos comunican miembros de las sociedades obreras (Gewerkvereine),2 los socios de las de aquí quieren participar en las próximas elecciones municipales. Por nosotros, bien está; pero una cosa es segura ya hoy: la desbandada de afiliados que se ha notado en los últimos tiempos en las sociedades obreras de aquí se agudizaría todavía más. Las sociedades obreras se cavarán así su propia tumba, porque Holzweißig no es Bitterfeld, donde, por desgracia, un caballo de parada de las sociedades obreras salió elegido para el concejo de la ciudad solo por el letargo de nuestros compañeros de allí.
Y en general, ¿qué quieren las sociedades obreras? Veamos las cifras de las últimas elecciones al Reichstag. Allí se oponen unos 600 votos socialdemócratas a solo 200 de los adversarios. Estas cifras demuestran mejor que nada que la gran mayoría de los trabajadores de Holzweißig simpatiza con nuestro partido. Y otra cosa: el actual representante de la segunda clase,3 el contratista de obras Schumann, que, como es sabido, asistió a los congresos de la federación como delegado de las sociedades obreras, ¿no va este señor a las duras y a las maduras con nuestro señor alcalde? ¿No ha votado en contra este señor de todas las propuestas que presentamos nosotros? Y aún más: el señor Schumann recibe casi todos los trabajos de albañilería que hay que hacer en el municipio, e incluso se mete a chapucear en el oficio de los adoquinadores, aunque no es adoquinador en absoluto. Así es, en realidad, un hombre de las sociedades obreras como concejal. La manera en que los cabecillas de las sociedades obreras han procedido en los últimos tiempos contra varios de sus afiliados que habían pagado sus cuotas durante décadas, solo porque los interesados manifiestan otras ideas políticas, no es, desde luego, a propósito para aumentar la simpatía por el candidato de las sociedades obreras. Pero a los compañeros de aquí les incumben el deber y la exhortación de agitar sin descanso, para sazonar la bonita sopa que se está cociendo a escondidas con una buena ración de sal amarga, de modo que el día de las elecciones los Oberhirsche salgan corriendo con una fuerte diarrea.4
O. R.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha desde la imagen de página de la Universitäts- und Landesbibliothek Sachsen-Anhalt: Volksblatt für Halle und den Saalekreis, 16.º año, n.º 301, 24 de diciembre de 1905, 2.º suplemento (2. Beilage), pág. 10, rúbrica «Eingesandt» (comunicados). Firmado «O. R.»; atribuido a Otto Rühle por la bibliografía de Stecklina (2002), con dudas: es un llamamiento local de un militante de Holzweißig, con detalles de la política municipal que difícilmente conocería alguien de fuera.
Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Eingesandt se traduce «Comunicado»; Parteigenossen, «compañeros de partido» o «compañeros»; Gemeindevorsteher, «alcalde»; Gemeindevertretung, «representación municipal»; Gemeinderatswahl, «elecciones al concejo municipal»; Steinsetzer, «adoquinadores».
Sozis: apodo popular, entre burlón y despectivo, de los socialdemócratas. (N. del T.) ↩
Gewerkvereine: las asociaciones obreras liberales llamadas «Hirsch-Duncker» (por sus fundadores, Max Hirsch y Franz Duncker, 1868), rivales de los sindicatos libres socialdemócratas. Se traduce «sociedades obreras»; Gewerkvereinler, «socios (u hombre) de las sociedades obreras». (N. del T.) ↩
En las elecciones municipales prusianas se votaba por tres clases según la cuantía de los impuestos pagados; cada clase elegía su parte de los concejales. (N. del T.) ↩
Juego de palabras intraducible: Oberhirsche («ciervos mayores») alude a los dirigentes de las sociedades Hirsch-Duncker (Hirsch, «ciervo»); la sal amarga (Bittersalz, sulfato de magnesio, purgante) remite a Bitterfeld, y Durchfall significa a la vez «diarrea» y «fracaso» (en una elección o un examen). (N. del T.) ↩