La situación económica de los maestros de escuela popular sajones
Por Otto Rühle
(Harburg del Elba)
En el Congreso Alemán de Maestros celebrado en Chemnitz en Pentecostés del año pasado, el ministro de Cultos sajón, von Seydewitz, declaró en su discurso de bienvenida, entre otras cosas: «Si sus deseos, en cuanto se dirigían a una nueva mejora de la situación económica de los maestros de escuela popular, no han sido plenamente satisfechos en todas partes, tampoco en Sajonia, la culpa no está, en verdad, en una falta de comprensión o de benevolencia para con los intereses de los maestros de escuela popular, ni tampoco en un menosprecio del trabajo de los maestros por
nuestra parte.» ¡Punto! Se esperaba que al no siguiera un sino, para saber dónde había que buscar, entonces, la culpa del deficiente cumplimiento de los deseos de los maestros. Pero el señor ministro se ahorró esta continuación lógica de su frase. Probablemente creía que los maestros sajones tenían aún bastante viva en la memoria la declaración que a principios de año había hecho la diputación de hacienda A de la segunda cámara al despachar una petición de la junta directiva de la Asociación Sajona de Maestros para que se elevaran los sueldos mínimos de los maestros de escuela popular.
Esta declaración decía: La diputación de hacienda A de la segunda cámara se ha ocupado detenidamente de la petición y ha llegado a la decisión de someter a la cámara la moción de «no dar curso a la petición de la junta directiva de la Asociación Sajona de Maestros». En la fundamentación se adujo, entre otras cosas, que el gasto adicional gravaría considerablemente tanto al Estado como a los municipios. Al mismo tiempo se dirigió a los codiciosos educadores del pueblo la siguiente reprimenda: «Por mucho que todos los amigos y promotores de la educación popular lamenten que las asignaciones para la escuela popular no sigan subiendo, hasta nueva orden, con la rapidez de antes, habrá que conformarse con ello, puesto que lo traen consigo las circunstancias generales y nadie puede ir más allá del límite de lo posible. Será bueno que en el futuro se tenga bien presente esta situación antes de expresar deseos cada vez mayores.»
La impresión que esta negativa, y además en esta forma, causó en la mayoría de los maestros de escuela popular de Sajonia se desprende de la siguiente observación de la Leipziger Lehrerzeitung del 19 de febrero de 1902 sobre aquella declaración: «Por la culpa del Gobierno y de la cámara, que han tolerado tanto tiempo los abusos, como los continuos excesos sobre el presupuesto, tienen que sufrir los funcionarios y los maestros… ¡Qué barata le sale al partido conservador su gran benevolencia hacia la escuela y los maestros!… En su infinita ceguera, el Gobierno y amplias capas del pueblo se han entregado al poder de los conservadores. Sajonia tendrá que sufrir mucho tiempo las consecuencias de este error.»
Los maestros habían pedido en su petición: un sueldo máximo de 2700 marcos, alcanzable en plazos trienales de complementos por antigüedad, igual reparto de los complementos entre todos los maestros sin consideración del número de alumnos, y derecho a pensión por los ingresos procedentes de la escuela complementaria1 ligados a un puesto. Exigencias parecidas había expresado ya una petición anterior de los maestros, en cuyo debate en la dieta el vicepresidente de la segunda cámara, Opitz (de Treuen), dejó claro a los maestros su punto de vista con estas palabras: «No puedo callar que nos ha resultado penoso que una parte del magisterio haya promovido en otras ocasiones los deseos aquí expuestos con un modo de agitación muy poco adecuado. La manera en que, por ejemplo, ha procedido el magisterio de Leipzig al hacer valer sus deseos se parece de modo muy inquietante a aquella frase de la maldita falta de necesidades y a aquella otra de que la satisfacción es reblandecimiento cerebral, que estamos acostumbrados a oír de cierta otra parte2.» También el alcalde Härtwig (de Oschatz), ponente de asuntos escolares en la segunda cámara, declaró en una conferencia ante maestros de Leipzig que en la fundamentación de sus reivindicaciones salariales habían comparado entre sí cosas que no eran en absoluto comparables. Se refería con ello a los sueldos de los auxiliares de correos aducidos como comparación.
Pero cuán lejos están todavía los maestros de escuela popular sajones de ver cumplidas estas reivindicaciones salariales se ve con la mayor claridad en un trabajo de la Central Estadística de Chemnitz de la Asociación Sajona de Maestros que trata de la situación económica de los maestros de escuela popular en el reino de Sajonia. La obra informa en una serie de cuadros sobre los precios y las condiciones de vida en las distintas localidades de Sajonia, las escalas de sueldos, los sueldos iniciales y finales, así como las sumas percibidas, el número de horas obligatorias y los ingresos accesorios, los complementos personales, las indemnizaciones de los maestros directores y las rebajas de la tasa escolar para los hijos de maestros; contendrá, pues, todo el material que puede aducirse para juzgar la situación económica del magisterio. Al levantar la estadística de sueldos solo se han tenido en cuenta las 430 localidades sajonas que «en cuanto a la retribución de sus maestros fijos superan el mínimo fijado por la ley». Sobre el destino y el fin de la obra se dice en el prólogo: «… Un material cuidadosamente comprobado y ordenado con claridad ha de hacer posible, respecto de la situación económica de los maestros de escuela popular, una comparación exacta y completa entre las distintas localidades y las diversas comarcas del país, y dar información segura sobre la situación en todo el país sobre todo a los colegas que esperan mejorar su situación cambiando de localidad.» En lo principal, pues, un Baedeker3 por los altibajos de los sueldos de los maestros de escuela popular, que, ciertamente, puede prestar buenos servicios a los maestros precisamente en Sajonia, porque allí los municipios son libres de computar o no los años de servicio pasados en otro lugar. En Prusia, la ley impone a todo municipio la obligación de computar, al calcular el tiempo de servicio, todo el tiempo que el maestro haya estado en el servicio escolar público. En Sajonia no existe tal disposición.
Aprovechar este valioso material numérico, reunido con gran esfuerzo, para desplegar una agitación metódica y lograr una unión aún más estrecha con el fin de conquistar mejores condiciones económicas, es algo en lo que no parece haberse pensado ni de lejos, al elaborar la obra, en los círculos del magisterio sajón, políticamente indiferente y que a lo sumo se entusiasma con tiradas antisemitas.
Según la ley de sueldos del 17 de junio de 1898, los sueldos de los maestros de escuela popular en Sajonia se componen del sueldo fijo, es decir, el sueldo base y los complementos por antigüedad, y de la indemnización de vivienda, que se concede en lugar de la vivienda gratuita en los casos en que el maestro no la tiene.
Un maestro auxiliar percibe 850 marcos al año, sin contar calefacción y vivienda.
El sueldo base de un maestro fijo en una escuela de 40 niños o menos es de 1200 marcos, a los 31 años de edad de 1300 marcos, y sube por complementos de antigüedad hasta 1800 marcos a los 56 años. En una escuela popular de más de 40 niños, un maestro fijo empieza también con 1200 marcos, pero a los 31 años llega a 1400 y a los 56 sube hasta un sueldo máximo de 2100 marcos.
La condición de fijo4 o de elegible la obtiene en Sajonia un maestro tras aprobar el segundo examen o examen de elegibilidad, lo que en condiciones normales ocurre a los 23 años; maestro fijo es, según el § 35 del reglamento de ejecución de la ley escolar, aquel cuyo puesto se reconoce como esencialmente necesario y permanente para atender a la enseñanza en un distrito determinado y que no puede ser despedido sin autorización de la autoridad escolar. Pero la dotación como maestro fijo no
depende de la adquisición de la condición de fijo, sino del paso efectivo a la fijeza, es decir, empieza en el momento en que el maestro ocupa un llamado puesto fijo. Hay que observar a este respecto que las ciudades de Dresde, Leipzig, Chemnitz, etc., solo emplean como maestros auxiliares a maestros que, por haber aprobado el segundo examen, han adquirido ya derecho a un puesto fijo. El derecho a hacerlo lo derivan del § 63, párrafo 3, del reglamento de ejecución de la ley de la escuela popular, que dice: «Ha de mantenerse que a un maestro auxiliar cualificado para maestro fijo no podrá negársele la fijeza más de cinco años.» Las opiniones están divididas sobre si esta disposición se dictó realmente en el sentido en que se aplica. Lo seguro es que el magisterio siente esta situación como un mal y que la Asociación Sajona de Maestros ha hecho ya gestiones ante el Gobierno para que se procure limitarla en lo posible. En vano, por cierto. El Gobierno, que en todo lo demás tiene a los municipios bien atados y vigila todos sus actos con penosa severidad, se atrincheró aquí tras la autonomía municipal, convertida casi en un mito, en la que no quería intervenir.
La Asociación de Maestros de Leipzig pide para los maestros provisionales y fijos de Leipzig un sueldo base (es decir, sueldo sin indemnización de vivienda) de 1500 marcos. Esta suma solo la pagan ahora en toda Sajonia 11 localidades; cuatro van todavía más allá, una de ellas hasta 1720 marcos. 1400 marcos o más pagan en total 89 localidades. Las grandes ciudades sajonas, Dresde, Leipzig y Chemnitz, marchan, en cuanto a los sueldos iniciales de sus maestros de escuela popular, en la última fila. Es cierto que fijan 1300 marcos para los puestos fijos, pero en realidad, como emplean a los maestros fijos durante algunos años como maestros provisionales, es decir, auxiliares, esa cantidad se concede a lo sumo a partir de los 26 años. Hasta entonces los maestros jóvenes perciben 1200 marcos, como en las ciudades de Plauen, Annaberg, Mittweida, Limbach, Hohenstein, Radeberg, Rochlitz, Waldheim y en el gran número de los demás municipios.
Si al sueldo base de los maestros se añade la indemnización de vivienda, resultan las siguientes sumas definitivas como sueldos iniciales de los maestros fijos: 1 municipio (Cossebaude), 1900 marcos; 3 municipios (Erdmannsdorf, Ober- y Niederlössnitz), 1850 marcos; 4 municipios (Blasewitz, Obergorbitz, Rochwitz, Mügeln junto a Pirna), 1800 marcos; 3 municipios, 1750 marcos; 13, 1700 marcos; 1, 1675 marcos; 18, 1650 marcos; 1, 1625 marcos; 62, 1600 marcos. Son en total 107 municipios que conceden a sus maestros fijos de 23 años un sueldo inicial de 1600 a 1900 marcos. Frente a ellos, junto a la gran masa de municipios que pagan menos, están las grandes ciudades sajonas, que consideran suficientes 1500 marcos como sueldo inicial. Si se considera que en las grandes ciudades la vida no es en absoluto más barata que en otras partes, no se entiende bien qué movió a estas ciudades a medir tan mezquinamente los ingresos de sus maestros jóvenes. A ello hay que añadir otra cosa. En las grandes ciudades se ofrecen a los maestros jóvenes numerosas ocasiones de instruirse, y al maestro joven le viene muy bien ampliar algo sus conocimientos, pues la formación del seminario de maestros5 no solo es sumamente incompleta, sino también a menudo anticuada. Pero adquirir cultura y saber cuesta dinero. Quien ha vivido seis años en el seminario de maestros en un mísero aislamiento del mundo y después se ha visto obligado durante tres años a arreglárselas como maestro auxiliar con unos 75 marcos al mes, cuando por fin llega a la gran ciudad y gana 1200 marcos en metálico, no siempre tiene ganas de gastar en fines educativos los pocos marcos que quizá le queden después de cubrir las necesidades más apremiantes.
El sueldo insuficiente obliga, pues, a muchos a conformarse con la formación con anteojeras6 del seminario de maestros. Y eso es precisamente lo funesto, para ellos y para la causa a la que sirven. En Chemnitz, por ejemplo, el sueldo anual de los ordenanzas del ayuntamiento y del conserje del ayuntamiento es más alto que el sueldo inicial de los maestros fijos; los guardias entran con un sueldo inicial de 1400 marcos. Claro que el mantenimiento del orden es sin duda más importante que la educación de la juventud del pueblo.
Además del sueldo, todo maestro sajón tiene derecho, según el § 21 de la ley de la escuela popular, a vivienda gratuita o a un equivalente en dinero calculado según las condiciones locales. La vivienda reglamentaria ha de constar al menos de dos cuartos de estar, dos alcobas, cocina, despensa, desván y sótano; si no puede concederse, la indemnización de vivienda se rige por el alquiler medio usual en la localidad para una vivienda del tamaño indicado. Esta indemnización aumenta en algunos cientos de marcos los ingresos de los maestros. Pero estas indemnizaciones son a menudo insuficientes, de modo que los maestros se ven obligados a emplear todavía una parte de su sueldo en pagar el alquiler, sin que sus pretensiones de vivienda hayan sobrepasado la medida fijada por la ley. La Leipziger Lehrerzeitung ha hecho, a partir del material estadístico, una relación en la que se ve hasta qué punto los maestros de algunas localidades salen perjudicados por la fijación demasiado baja de las indemnizaciones de vivienda. Valgan aquí los datos siguientes: en Zwickau la indemnización de vivienda es el 18 % del sueldo, es decir, de 306 a 378 marcos. Pero el gasto de vivienda exige 450 marcos; por eso los funcionarios del Reich reciben solo de subsidio 432 marcos. Borna, junto a Leipzig: indemnización de vivienda = 12½ %, al principio 178 marcos; gasto, 360 marcos; subsidio para funcionarios del Reich, 300 marcos. Coschütz, con Gittersee: indemnización = 15 %, al principio 225 marcos; gasto, 400; subsidio, 360. Hainichen: indemnización = 15 %, al principio 240 marcos; gasto, 450; subsidio, 300. Kamenz: indemnización = 16⅔ %, al principio 267 marcos; gasto, 450; subsidio, 300. Leutsch, junto a Leipzig: indemnización = 20 %, al principio 320 marcos; gasto, de 400 a 500. Löbtau: indemnización = 20 %, al principio 330 marcos; gasto, 600. Marienberg: indemnización = 15 %, al principio 225 marcos; gasto, 350; subsidio, 300. Meissen: indemnización = 15 %, al principio 240 marcos; gasto, 375; subsidio, 360. Grimma: indemnización = 14 %, al principio 196 marcos; gasto, 450. Neustädtel: indemnización = 12 a 15 %, al principio 180 marcos; subsidio, 216. Oetzsch, junto a Leipzig: indemnización = 20 %, al principio 320 marcos; gasto, 550. Paunsdorf: indemnización = 15 %, al principio 240 marcos; gasto, de 350 a 400. Rabenau: indemnización = 16 %, al principio 240 marcos; gasto, de 350 a 400. Riesa: indemnización = 15 %, al principio 255 marcos; gasto, de 400 a 450; subsidio, 360. Schwarzenberg: indemnización = 15 %, al principio 225 marcos; gasto, de 400 a 450. Rosswein: al principio 160 marcos; gasto, 375; subsidio, 300 (el alcalde de Rosswein es uno de los jefes del partido conservador de Sajonia, cuya simpatía por la escuela no la supera, según se dice, ningún otro partido). Stollberg: indemnización = 15 %, al principio 225 marcos; gasto, de 300 a 350; subsidio, 300. Trachau, junto a Dresde: indemnización = 20 %, al principio 300 marcos; gasto, 500. Werdau: indemnización = 15 %, al principio 240 marcos; gasto, 400; subsidio, 360. Wurzen: indemnización = 16⅔ %, al principio 267 marcos; gasto, 400; subsidio, 300. Zwönitz: indemnización = 12 %, al principio 192 marcos; gasto, 330; subsidio, 216.
De estos ejemplos, cuyo número podría aumentarse considerablemente, se desprende que para muchos maestros la concesión de indemnizaciones de vivienda no supone una mejora de su situación económica.
En cuanto a los complementos por antigüedad, faltan en Sajonia, al contrario que en Prusia, disposiciones fijas y seguras que puedan traer uniformidad en el aumento gradual de los sueldos. Reinan allí la arbitrariedad y el desorden completos; hacerse una idea de conjunto de todas las escalas existentes es francamente imposible.
En una instancia anterior a la dieta, la Asociación Sajona de Maestros había comparado los sueldos de los maestros con los de los auxiliares de correos y había deducido de ello la exigencia de que los maestros fueran equiparados a estos funcionarios al menos en cuanto al sueldo máximo. Un auxiliar de correos percibe a los 49 años su sueldo máximo de 3000 marcos. Pero en Sajonia, aun prescindiendo de los municipios que solo pagan el mínimo, solo de los 430 municipios que pagan mejor, recogidos en la estadística, 285, es decir, más del 66 %, quedan por debajo de 2700 marcos, mientras que un sueldo final de 3000 marcos solo lo pagan 23 localidades. De los municipios con al menos 2700 marcos, sin contar la indemnización de vivienda, solo 12 conceden el sueldo final antes de los 50 años; 35 municipios lo pagan entre los 50 y los 52 años; 34, a lo sumo a los 53, y 28, a lo sumo a los 54; 8, solo a los 55; 17, como las localidades de sueldo mínimo, solo a los 56; 7, solo a los 57, y un municipio en cada caso solo a los 58, 59, 60 y 61 años, es decir, en una época en que la mejor fuerza de la vida está gastada y en que el perceptor solo en rarísimos casos obtiene para su persona un provecho directo de las retribuciones aumentadas. Según la relación de una revista sajona de maestros, entre los 173 maestros que en 1901 dejaron el servicio en el reino de Sajonia por muerte o jubilación, 61, es decir, más del 35 %, no habían cumplido aún los 50 años. Los 117 maestros fallecidos en Leipzig en el último trimestre de 1901 tenían, según calcula la Leipziger Lehrerzeitung, una edad media de solo 43 7/12 años, y los 170 maestros que en ese mismo periodo dejaron el cargo tenían por término medio solo 48¼ años. Para gran parte de los maestros, pues, el sueldo máximo solo existe en el papel.
Si se comparan los sueldos de los maestros de Sajonia con los de los maestros de otros Estados federados alemanes, resulta en general aproximadamente el siguiente cuadro: un maestro percibe a los 30 años, en el territorio rural de Bremen, 3000 marcos; en el de Hamburgo y en Hesse, 2900; en Anhalt, 2430; en el territorio rural de Lübeck, 2200; en Sajonia-Gotha y Schaumburg-Lippe, 2100; en Waldeck, 2090; en Oldemburgo, 2045; en Reuss, Lippe-Detmold, Sajonia-Weimar, Sajonia-Meiningen y Baden, 2000; en el reino de Sajonia y Brunswick, 1900; en Sajonia-Altenburgo, 1850; en Baviera, 1740, y en Prusia, 1700 marcos. Un maestro de escuela popular sajón que perciba el sueldo mínimo reglamentario con los correspondientes complementos por antigüedad ha cobrado a los 56 años en total 8860 marcos más que su colega prusiano. Si está empleado en una escuela de menos de 40 niños, a esa edad ha cobrado todavía 2810 marcos más. Pero si se compara el ingreso de un maestro de escuela popular sajón con el de un maestro del distrito de Düsseldorf, donde las condiciones de vida y de vivienda son más o menos las mismas, resulta que el maestro sajón ha cobrado a los 56 años unos 4520 marcos menos que su colega prusiano.
Se ve que el tan celebrado país de las escuelas está todavía muy lejos de ir a la cabeza en el pago de sus maestros. ¡Cómo iba a estarlo! Una gestión financiera sin plan por parte del Gobierno y una política de intereses sin escrúpulos por parte de la camarilla agraria y conservadora que marca la pauta en la dieta
imponen a la capacidad tributaria del pueblo las mayores exigencias imaginables. No queda dinero para los maestros; la escuela sigue siendo la hijastra de siempre. Se sigue esperando y deseando y… pasando hambre; y cuando lo adverso de la situación económica se vuelve demasiado agobiante, el magisterio se decide a elevar una humildísima petición. «Lo horrible de nuestro oficio de maestro de escuela es que no hay en él ningún vuelo de Ícaro, ninguna audacia, ningún Sturm, ningún Drang», exclama Otto Ernst en su Flachsmann7. Es cierto que las palabras se refieren a lo intelectual, a lo ideal; pero podrían valer también para lo práctico, lo material. Mientras toda la poca energía y capacidad de acción de los maestros se agote, en su afán por mejorar su situación económica, en humildes súplicas, difícilmente conquistarán nunca algo entero, algo grande. Solo una organización firme, basada en una conciencia de clase libre de toda presunción, y un trabajo metódico, una unión profesional para conquistar mejores condiciones de salario, de vida y de trabajo, como se dice en el lenguaje de la lucha sindical, pueden llevarlos hacia una situación mejor.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre el facsímil de la Friedrich-Ebert-Stiftung y cotejada con la transcripción del Marxists' Internet Archive: Otto Rühle, «Die wirtschaftliche Lage der sächsischen Volksschullehrer», Socialistische Monatshefte, 7. Jg. (1903), Heft 4 (abril de 1903), S. 284-290. Los comentarios S. n del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.
Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Se conservan las cursivas del original y las cifras. Grundgehalt se traduce «sueldo base», Alterszulage «complemento por antigüedad», Wohnungsgeld / Wohnungsentschädigung «indemnización de vivienda», Aufwand «gasto», Zuschuss «subsidio», ständiger Lehrer «maestro fijo», Hilfslehrer «maestro auxiliar». Las adiciones del traductor van entre corchetes.
Fortbildungsschule: escuela complementaria, de asistencia vespertina o dominical, para los jóvenes que ya trabajaban; sus clases las daban a menudo los maestros de escuela popular como ingreso accesorio. (N. del T.) ↩
Alusión a la socialdemocracia: la frase de la «maldita falta de necesidades» de los obreros se atribuía a Ferdinand Lassalle. (N. del T.) ↩
La célebre serie de guías de viaje de la editorial Baedeker, que Rühle escribe «Baedecker». (N. del T.) ↩
Ständigkeit: en Sajonia, condición del maestro con nombramiento fijo en un puesto permanente, frente al maestro auxiliar (Hilfslehrer) o provisional. (N. del T.) ↩
Lehrerseminar: seminario de maestros, centro alemán de formación de los maestros de escuela popular; equivale a la escuela normal española. Seminarist, «seminarista». (N. del T.) ↩
Scheulederbildung: de Scheuleder, las anteojeras de los caballos; formación estrecha y limitada. (N. del T.) ↩
Flachsmann als Erzieher (1901), comedia de Otto Ernst sobre la vida escolar, de gran éxito en la época. (N. del T.) ↩