Palabras preliminares.

Quien hoy en día cultiva la psicología suele aspirar a encontrar leyes universalmente válidas del acontecer anímico. Solo bastante tarde se emprendió de modo sistemático el intento de aprovechar los restos que se resisten a esa evaporación en lo general para una psicología de las diferencias. Y solo con timidez, y en una lejanía remota, se divisa la meta de llegar a captar al individuo en su peculiaridad mediante una aprehensión cada vez más exacta de las diferencias individuales, en cierto modo mediante un progressus in infinitum.

La denominación «psicología individual» quiere expresar una inversión resuelta de este modo de ver. Quiere manifestar la convicción de que el acontecer psíquico y sus manifestaciones solo pueden comprenderse a partir del contexto individual, de que todo conocimiento psicológico empieza en el individuo. Es cierto que también nosotros sabemos que es imposible una aprehensión conceptual completa del caso particular; pero eso no puede impedirnos considerar las manifestaciones de una personalidad en su contexto, por así decir, histórico, preguntar en cada caso particular por el «de dónde» y, sobre todo, por el «hacia dónde», por la meta de un fenómeno, y exigir una respuesta individual a esa pregunta. Y precisamente porque la personalidad no se abre al investigador en su totalidad inmediata, sino que siempre tenemos que trabajar con un esquema de la personalidad que ha de irse completando más y más, estamos a salvo de quedarnos atascados en el caso particular y podemos llegar a leyes generales de movimiento de la vida anímica humana.

No puede ser tarea de estas palabras preliminares refutar las objeciones de principio que se levantan contra la posibilidad de una psicología semejante. Aunque nos parezca lo más importante que un nuevo punto de vista científico se acredite primero en un trabajo científico concreto, una de las tareas de nuestra revista será colaborar en la fundamentación epistemológica de la psicología individual. Pero una cosa hay que decirla ya aquí. Si nos atrevemos con problemas ante los que la ciencia ha retrocedido hasta ahora, es porque podemos beber de una fuente de conocimiento cuya riqueza no puede calcularse hoy ni siquiera aproximadamente. Se trata del método individualpsicológico de la psicoterapia; obliga al médico a compenetrarse con la vida anímica de su paciente, con su desarrollo y con su fijación de metas, con una concreción y una intensidad que no tenían precedentes. No se objete que se trata de casos patológicos. Porque, por una parte, las desviaciones de la norma que en ellos aparecen están graduadas de la manera más variada, y, por otra, precisamente el fin curativo obliga al médico a tener constantemente ante los ojos, al juzgarlas, la imagen directriz de lo «normal» y a someterla una y otra vez a un examen crítico. Así pues, también esta revista tendrá que encontrar su centro de gravedad en el cultivo de una fecunda relación recíproca entre psicoterapia y psicología. Espera servir con ello por igual a las necesidades prácticas del psicoterapeuta y a los intereses teóricos del psicólogo.

Pero con ello no hemos excluido en modo alguno otros métodos de investigación. En principio, cualquiera de los métodos empleados por la psicología moderna puede ponerse, según el caso, al servicio de un planteamiento individualpsicológico, o al menos cabe pensar en un aprovechamiento individualpsicológico de los resultados obtenidos con él. Pero solo la psicología individual está en condiciones de explotar científicamente y aprovechar de manera sistemática el conocimiento instintivo del alma que los poetas han depositado en sus obras. Asimismo cree poder abordar el material biográfico y autobiográfico con un instrumental más adecuado que otras orientaciones.

Cuanto más se acerque la psicología individual a su meta científica, tanto más podrá esperar también llegar a influir fecundamente en la práctica de aquellas profesiones en las que importan el conocimiento del hombre y el trato de los hombres. En este sentido nos es especialmente cara la pedagogía. Tampoco aquí pensamos en una dependencia unilateral, sino en una acción recíproca y en un estímulo mutuo.

En estas breves observaciones apenas era posible siquiera marcar los límites del vasto campo de trabajo que encuentran ante sí la psicología individual y, por tanto, también esta revista. Quiere crear para la investigación individualpsicológica un centro literario y un órgano de discusión. Pero quiere también intentar llevar el interés por la psicología individual a aquellos círculos científicos que hasta ahora le son ajenos. Y para ello acogerá con la mayor cordialidad que a la legión de colaboradores permanentes que ya tiene asegurados se sumen otros nuevos.

Dr. Carl Furtmüller.


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del ejemplar digitalizado en Internet Archive (zi-1914-1-1): Carl Furtmüller, «Geleitwort», Zeitschrift für Individualpsychologie. Studien aus dem Gebiete der Psychotherapie, Psychologie und Pädagogik, ed. por Alfred Adler y Carl Furtmüller, vol. I, cuaderno 1 (abril de 1914), Múnich, Ernst Reinhardt, págs. 1-3. Los comentarios S. n del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.

Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Se conservan la división en párrafos, las cursivas (que reproducen el espaciado del original) y la paginación original. Las equivalencias fijas se recogen en el glosario del archivo. Las adiciones del traductor van entre corchetes.