Psicología individual

Una exposición sistemática de Erwin Wexberg

(Editorial S. Hirzel, Leipzig, 1928. En rústica, 13,50; encuadernado, 20,70 chelines)

Lo que hace un año se dijo aquí del librito de Wexberg El niño nervioso vale en grado aún mayor para la importante obra que ahora tenemos delante. Más todavía que cualquier otro militante del partido, el responsable de formación se ve llevado por cada experiencia de su práctica, por cada exigencia de su trabajo, a comprender que el socialista tiene que ser también psicólogo. Pero si quiere cultivar la psicología —el conocimiento del alma, espera él— más allá de la primitiva experiencia cotidiana, se enreda en el fárrago descriptivo, mezquino y sin interés, que los manuales corrientes ofrecen todavía hoy como psicología. ¿Dónde encuentra explicación sobre las personas vivas, su querer, sus fines secretos y declarados, su desarrollo, sus capacidades, sus trabas y sus relaciones mutuas? ¿O es que eso no existe? ¿Es privilegio de los poetas geniales desvelar el alma humana?

Ni privilegio ni imposibilidad. Al contrario. El conocimiento del hombre es un deber. Deber del individuo, para evitar errores con sus semejantes, igual que un dueño de perros o un aficionado a los pájaros considerará natural estudiar y respetar las particularidades de esos animales; deber muy especialmente de quien tiene responsabilidades y trata con personas como maestro, político, educador del pueblo o encargado de cualquier clase.

Cómo crece el niño hacia la comunidad humana, cómo en él el afán de notoriedad de la personalidad se ve dolorosamente frenado por la vivencia del desamparo, la debilidad, la dependencia, cómo la soberbia autoritaria y el mimo pueden tener efectos dañinos duraderos: todo eso lo vimos en forma condensada en El niño nervioso. Aquí, en cambio, vivimos en una exposición de gran envergadura toda la génesis y la naturaleza de la actual sociedad de clases, con todas sus falsas valoraciones del poder y del dinero, de la virilidad y del afán de dominio, de la búsqueda de placer y de la ociosidad; vemos en el caso particular, en cientos de casos particulares, cómo el niño se ve arrastrado a la falsa valoración y cómo individuos y capas enteras fracasan ante tales fines falsos. Lo que en el individuo es enfermedad, neurosis, se convierte en el cuerpo social en fenómeno patológico social: alcoholismo, criminalidad, prostitución. Estos capítulos figuran entre los más espléndidos del libro, cosa que, por lo demás, habría que decir también de muchos otros.

Pero lo que le da una importancia muy particular para el socialista es que, junto al desvelamiento inteligente y claro de los daños y defectos de nuestro mundo —familia, sociedad—, plantea también la solución. Si la evolución humana ha tomado su funesto camino a través de la propiedad privada, también ha despertado, por otro lado, el sentimiento de comunidad, en el que no solo el socialista, sino también el psicólogo ve la solución de los grandes conflictos de la humanidad. Cómo se fundamenta esto hay que leerlo en el libro de Wexberg.

Así, esta obra fundamental reúne de hecho algo extraordinario. Una exposición de las doctrinas de Alfred Adler científicamente fundada sin tacha y completa; un nuevo conocimiento del hombre, un conocimiento del alma en el sentido del anhelo de cada cual; un profundo conocimiento social de enorme alcance; un intento de solución de los conflictos de la vida privada de cada individuo; una perspectiva del mundo mejor que es para todos nosotros la meta de todo el trabajo de nuestra vida, el mundo del verdadero socialismo.

Aline Furtmüller


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del facsímil de Bildungsarbeit. Blätter für sozialistisches Bildungswesen (Viena), año 15 (1928), pág. 161, en ANNO, Österreichische Nationalbibliothek. La reseña de El niño nervioso está en el archivo: El niño nervioso.

Traducción: traducción íntegra al español, hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Los términos de la psicología individual siguen el glosario del archivo (afán de notoriedad, mimo, afán de dominio, sentimiento de comunidad); Menschenkenntnis se traduce «conocimiento del hombre». Las adiciones del traductor van entre corchetes.