La enseñanza de la historia de la literatura en las escuelas de la juventud obrera
Por Aline Furtmüller
Directrices resumidas
Toda enseñanza provechosa de la historia de la literatura tiene dos clases de requisitos: conocimientos históricos y cierto grado de lectura general, que debe llegar precisamente hasta el punto de que, más allá del placer ingenuo de leer, exista un interés por las cosas literarias. El lector tiene que haber llegado ya a captar las diferencias entre distintos libros, a poder separar en una obra la forma de la materia, a intuir un problema planteado, a reconocer lo inferior como tal. Si todo esto falta todavía, si el lector joven no ha superado aún el interés puramente argumental, la enseñanza matará el interés ingenuo por la literatura en vez de despertarlo, y las obras literarias llegarán incluso a parecerle meros ejemplos de opiniones y juicios ya hechos. Si faltan, en cambio, los conocimientos históricos, existe el peligro de que la enseñanza de la literatura —si no quiere quedar completamente en el aire— tenga que crearse ella misma las bases históricas necesarias, descuidando con ello sus verdaderas tareas.
Todo el que quiera enseñar literatura, ya sea en el marco de un programa escolar o en forma de cursos sueltos libres, debe ser consciente de estas necesidades. En la inmensa mayoría de los jóvenes, la formación escolar recibida hasta ahora no ha cumplido las exigencias que planteamos: conocimiento de la historia y lectura. Con tanta mayor cautela debe, por tanto, proceder el maestro, pues quiere a la vez recuperar lo descuidado y dar algo nuevo. A continuación damos algunos puntos de vista orientadores para un curso de literatura pensado para jóvenes de 16 a 18 años, que ha de abarcar 24 tardes (una vez por semana).
1. a) La enseñanza debe, ante todo, despertar y cultivar el placer de leer; de la lectura ingenua debe llevar poco a poco a la lectura comprensiva, a la lectura crítica. Ha de dar así esa parte tan importante de la cultura general que hasta ahora quedaba en manos de los azares de la influencia personal: la educación para el buen libro. Que en ello hay un antídoto eficaz contra la plaga del cine, que hace estragos en la juventud, no hace falta ni explicarlo.
b) Por el hecho de que la enseñanza la imparten maestros orientados a la consideración de la literatura en el sentido del materialismo histórico, se sigue necesariamente la discusión de problemas sociales y la inserción viva de las obras leídas en el contexto de la época en que nacieron. Como, por las razones expuestas al principio, no puede darse una enseñanza de la historia seguida, el conferenciante pondrá forzosamente el peso principal en cuadros redondeados de una época determinada.
2. Lo breve del tiempo disponible solo permite la lectura y el comentario en común de unas pocas obras;
aun así, el interés una vez despertado debería aprovecharse para fomentar una lectura propia metódica. Por eso, a cada escuela de la juventud debería añadirse una pequeña biblioteca de consulta, compuesta con cuidado. La lectura propia, mediante exposiciones y comentarios, se pondrá llegado el caso de nuevo al servicio de la enseñanza.
3. Naturalmente, la enseñanza sirve también para perfeccionar el dominio de la lengua. En la medida de lo posible, quiere educar para la lectura natural, correcta y expresiva; damos también gran valor a soltar la expresión oral mediante comentarios sin cumplidos de lo leído y oído y exposiciones intercaladas. Donde el interés de algunos participantes empuje a exponer por escrito problemas que les tocan de cerca, hay que apoyarlo; claro que aquí quien enseña ha de proceder con especial reserva, para evitar todo recuerdo de la banal redacción escolar. Si en un curso hay varios buenos recitadores, una pequeña representación dramática sin pretensiones (por ejemplo, las farsas de carnaval de Hans Sachs) servirá de estímulo y de medio de propaganda.
4. Sigan ahora diversas propuestas de lectura en común.
Ejemplos
de selección de lecturas, en los que se tienen en cuenta a propósito tres puntos de vista completamente distintos. El primer programa tiene un tinte puramente literario; el segundo, político-histórico; el tercero, de historia de la cultura.
I.
- Baladas (Schiller, Goethe, Uhland, Chamisso).
- Farsas (Hans Sachs, Jörg Wickram, Schäfer).
- Novelas cortas (Schmidtbonn, Der Garten [El jardín], Die Musikanten [Los músicos]; Eyth, Berufstragik [Tragedia profesional]; Ludwig, Zwischen Himmel und Erde [Entre el cielo y la tierra]).
- Novelas (Spielhagen, Hammer und Amboß [Martillo y yunque]; Th. Mann, Los Buddenbrook).
- Lírica política (Vormärz1 — Heine, Herwegh, Beck, etc. — Dehmel).
- Dramas (Raimund, Der Bauer als Millionär [El campesino millonario]; Schiller, Guillermo Tell; Hauptmann, Hannele).
II.
- Siglo XVI (Guerra de los Campesinos): Goethe, Götz; Kleist, Michael Kohlhaas; Hauptmann, Florian Geyer.
- Siglo XVIII: Schiller, Los bandidos, Intriga y amor, Guillermo Tell.
- 1848: Bartsch, Der Student [El estudiante]; Nestroy, Freiheit in Krähwinkel [Libertad en Krähwinkel].
- Democracia pequeñoburguesa: Keller, Fähnlein der sieben Aufrechten [La banderita de los siete justos], Regel Amrain [Regel Amrain y su hijo menor].
- Movimiento obrero moderno: Hauptmann, Los tejedores.
III.
- H. v. Aue, El pobre Enrique; Wernher, Meier Helmbrecht.
Comentar: la caballería, el saber de los monasterios.
Lectura privada: El cantar de los nibelungos; Scheffel, Ekkehard; G. Freytag, Ahnen [Los antepasados]. - Hans Sachs, farsas de carnaval; poemas de la Guerra de los Campesinos de Hutten, Lissauer, etc.
Comentar: ciudades, gremios, humanismo.
Lectura privada: Butzbach, Wanderbüchlein [Librito de viaje]; Martín Lutero, selección. - Lessing, Minna von Barnhelm.
Comentar: la poesía cortesana, Federico II, la Ilustración.
Lectura privada: Grimmelshausen, Simplicissimus; Lessing, Emilia Galotti, Natán el sabio. - Goethe, Götz.
Comentar: Rousseau, la Revolución francesa.
Lectura privada: Goethe, poemas; Schiller, poemas, Don Carlos, Los bandidos. - Schiller, Guillermo Tell.
Comentar: democracia, lucha de clases.
Lectura privada: Raabe, Chronik der Sperlingsgasse [La crónica de la calle de los Gorriones]; Freytag, Soll und Haben [Debe y haber].
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del facsímil de Bildungsarbeit. Blätter für sozialistisches Bildungswesen (Viena), año 8 (1921), n.º 11/12, págs. 89-90, en ANNO, Österreichische Nationalbibliothek.
Traducción: traducción íntegra al español, hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Las cursivas de los nombres de autor reproducen el espaciado del original; los títulos de las obras se dan en cursiva, con su título español usual o, si no lo tienen, en alemán con traducción entre corchetes. Las adiciones del traductor van entre corchetes.
Periodo previo a la revolución de marzo de 1848 en los Estados alemanes. (N. del T.) ↩