El Dr. Alfred Adler, el psicólogo vienés que rompió con Freud y fundó una escuela propia, hablaba de los signos reconocibles de la bondad en las personas. Una vez, cuando no había alojamiento en una ciudad alemana a causa de unos congresos, el Dr. Adler se encontró a cargo de una joven que buscaba habitación a altas horas de la noche. Un desconocido, de aspecto temible, se les acercó en el vestíbulo del hotel. Dijo que conocía una habitación individual que se podía alquilar y se ofreció a acompañar allí a la señorita. El psicólogo dio las gracias al hombre, pero declinó el ofrecimiento; la muchacha, en cambio, estudiante ella misma de psicología, preguntó al desconocido cuál era su profesión. «Soy domador de leones», dijo. La muchacha se mostró en el acto dispuesta y se fue con él, confiando al Dr. Adler que los domadores de animales son la gente más amable del mundo. Y el maestro de la psicología le dio la razón. Clyde Beatty,1 por ejemplo, solloza en voz alta en el cine ante las heroínas heridas.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de la imagen de la página en fultonhistory.com: Olean Times-Herald, Olean (Nueva York), 5 de febrero de 1937, p. 18, columna «New York Day By Day» de O. O. McIntyre.
Traducción: traducción íntegra al español del párrafo sobre Adler, hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026).
Clyde Beatty (1903-1965), domador de fieras de circo estadounidense, muy popular en la época. (N. del T.) ↩