La personalidad como un todo.
El individuo, una totalidad que está en continuo movimiento y no un todo estático.
CONFERENCIA DEL DOCTOR ALFRED ADLER.
ÁMSTERDAM, 5 de junio. — La «psicología individual» se basa en el principio de que cada individuo, con sus distintas cualidades y particularidades, forma un todo que solo puede comprenderse si se conoce el ritmo que gobierna ese todo. Con esta consideración introdujo el profesor doctor Alfred Adler la conferencia sobre el tema «La personalidad como un todo» que dio anoche ante la Asociación de Psicología Individual y numerosos interesados.
Ahora bien, el individuo no es un todo estático, sino una totalidad que está en continuo movimiento. Es, pues, un todo dinámico. El mérito de la «psicología individual» es haber reconocido la indivisibilidad de este movimiento dinámico. Alfred Adler ha llamado estilo de vida a este factor dinámico que determina el desarrollo.
Todo individuo aspira a alcanzar el éxito. Esta aspiración está enraizada en lo más profundo del ser de cada hombre, y para alcanzar esa meta emplea todos los medios que tiene a su disposición. Pero muchos hombres toman en ello un camino equivocado, que los pone en conflicto consigo mismos y con la sociedad. Por eso la «psicología individual» considera su principal tarea pedagógica enseñar al hombre a poner su vida en armonía con su estilo de vida y con la sociedad. Sostiene, pues, una concepción finalista.
Todos los hombres son distintos. Para poder ayudar a un hombre hay que conocer, por tanto, la meta a la que aspira. Esto puede deducirse del estilo de vida, si se dispone de un buen instinto psicológico.
Todo individuo tiene que intentar ya como embrión ponerse en armonía con su entorno. La capacidad de cumplir esta tarea no es innata. Lo prueba la evolución. La vida, en efecto, pone al hombre siempre ante problemas distintos. En segundo lugar, no todo problema tiene la misma importancia para todos los hombres. El medio y la educación tampoco son en esto lo único decisivo, puesto que dos hombres que crecen en el mismo entorno pueden tener a veces una actitud completamente distinta ante la vida y comportarse, en consecuencia, de manera del todo diferente.
La «psicología individual» ha puesto de relieve otro factor para explicar esta diferencia. Todo individuo posee, en efecto, una fuerza creadora, y esta fuerza determina el estilo de vida y la meta. El profesor Adler ilustró esta tesis con una analogía. El niño está, por así decirlo, cargado de electricidad, que trata de descargarse. Pero no todas las ondas alcanzan su meta, porque el mundo no es ideal. Por eso el hombre trata a menudo de satisfacer de manera equivocada su aspiración al éxito, que no puede reprimir, y así entra en conflicto consigo mismo y con la sociedad.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre la imagen de la página en Delpher (ddd:110577017:mpeg21:p013): «De persoonlijkheid als geheel», De Telegraaf, Ámsterdam, 5 de junio de 1936, Avondblad, p. 7, sin firma.
Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026) directamente del neerlandés, con los titulares tal como se imprimieron. Levensstijl se traduce «estilo de vida»; scheppende kracht, «fuerza creadora»; finalistische opvatting, «concepción finalista»; onverdeeldheid, «indivisibilidad». La cursiva reproduce el espaciado del original.