NOTICIAS DE LA CIUDAD.
El niño normal.
Conferencia del profesor Alfred Adler.
Ante la Fundación para el Estudio del Niño (Stichting voor Kinderstudie), en colaboración con la cátedra de Pedagogía de Leiden y la sección de La Haya de la Asociación de Pedagogía, el profesor Alfred Adler habló anoche en el aula del Nederlandsch Lyceum sobre «el niño normal».
Tras una introducción del profesor Casimir, el profesor Adler comenzó su conferencia declarando que los psicólogos, según su orientación, hacen responsable del desarrollo del niño o bien a la herencia o bien a la influencia de las circunstancias. Ambos factores tienen sin duda importancia, pero las escuelas que parten de ellos tienen demasiado poco en cuenta al niño mismo. El niño tiene que usar lo que posee, adquirido por herencia o por influencias de fuera. En eso reside lo personal, y la psicología individual, que pone el acento en ello, es por tanto una psicología del uso, a diferencia de las otras, que son psicologías de la posesión. En la educación no basta con administrar al niño buenas influencias, sino que hay que cuidar de que el niño pueda usar bien esas influencias.
Aunque a cada niño hay que considerarlo en sí mismo, pueden distinguirse sin embargo algunos tipos, si bien hay que tener en cuenta que entre ellos existen innumerables transiciones. El conferenciante describió a continuación tres tipos: el niño dominante, al que le gusta mandar y atormentar y que lo considera todo un botín; luego el niño huraño, cerrado, tímido, hipersensible, poco activo, pero que exige mucho a la vida y por eso se desengaña pronto; y como tercer tipo el niño que se aísla, que esquiva todas las cuestiones de la vida.
En estos tres estilos de vida, que no son innatos sino que quedan fijados después del tercer o cuarto año de vida, se ve una alarmante falta de sentimiento de comunidad. La posibilidad de desarrollar el sentimiento de comunidad es innata, pero tiene que estimularse antes del cuarto año. Hay que hacer sentir a los niños desde el primer día de su vida que son miembros de igual valor de la familia, que tienen que colaborar y participar. La madre no debe ser la esclava del niño, sino educarlo para que se interese por el padre, los hermanos y hermanas y los demás.
Se pregunta de dónde vienen los rasgos de carácter. No existen. Todo gira en torno a la cuestión de cuál es la actitud del niño: si quiere ser útil a los demás o si quiere perjudicarlos. La educación tiene que hacer del niño un semejante (mede-mensch), no un adversario (tegenmensch) ni un hombre que se queda al margen de la vida. Ningún niño debería poder dejar la escuela antes de haber demostrado que es un colaborador.
Así llegó el conferenciante al cuarto tipo de niño, al que quería llamar el normal, pero del que tuvo que admitir que no existe de modo perfecto y que quizá solo se realice en un futuro lejano: el niño que quiere hacerse útil.
Tenemos que darnos cuenta de que lo que nos falta y aquello por lo que hay que esforzarse es: elevar el sentimiento de comunidad.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre la imagen de la página en Delpher (MMKB04:000148689:mpeg21:p014): «Het normale kind. Voordracht professor Alfred Adler», Haagsche Courant, La Haya, 8 de junio de 1935, Vierde Blad, p. 2, sin firma. Se traduce solo la parte de la columna «Stadsnieuws» dedicada a Adler.
Traducción: traducción íntegra al español de la crónica, hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026) directamente del neerlandés. Gemeenschapsgevoel se traduce «sentimiento de comunidad»; gebruikspsychologie / bezitspsychologie, «psicología del uso» / «psicología de la posesión» (calcos del alemán Gebrauchspsychologie / Besitzpsychologie); levensvragen, «cuestiones de la vida»; mede-mensch y tegenmensch, «semejante» y «adversario» (se dan en cursiva entre paréntesis).