«Dar en vez de tomar», dice un psicólogo

El doctor Adler dice a su público que el valor es la base del éxito

La vida se vuelve cada vez más Adler.1

Por eso más de [¿600?] personas casi se pelearon por entrar el miércoles por la tarde en el salón de baile del hotel Arlington, para que les dijeran que tienen que dar en vez de tomar.

Abandonaron la oficina, el aula y la tienda, vinieron de cerca y de lejos para oír al famoso psicólogo, el doctor Alfred Adler, a quien otros científicos han llamado «el Confucio de Occidente», exponer sus teorías sobre «La ciencia de vivir» en el almuerzo anual del Civic Club de Binghamton.

Y aprendieron que no hace falta adoptar modas ni amaneramientos para ser «diferente». Según el doctor Adler, cada individuo es diferente de todos los demás, cada uno es una totalidad.

Pero —y aquí está el quid— cada individuo es también una «forma cristalizada de la célula original en el movimiento de la evolución»; por consiguiente, cada uno tiene que desarrollarse para contribuir y cooperar —para dar, no para tomar—, porque, siendo parte de un todo, cada uno debe trabajar por los intereses del todo y no por los de la parte.

Para triunfar, dijo el doctor Adler, basta con tener valor, el valor de aceptar la vida tal como es, de hacerle frente y de resolver sus problemas.

Si no se tiene ese valor, el «estilo de vida» es erróneo y uno se convierte en un fracasado, porque aspira a la superioridad personal en lugar de a la superioridad en la cooperación, añadió. Los fracasados viven en un mundo ficticio hecho por ellos mismos y, por eso, siempre los golpean los problemas de la vida, a los que no están preparados para hacer frente.

El «estilo de vida» del individuo, dijo el doctor Adler a su auditorio, es creación del niño: el niño crea y termina su estilo pronto en la vida. Aunque cada niño nace con cierto grado de sentimiento de comunidad, ese sentimiento de comunidad tiene que desarrollarse si el niño ha de ser una ayuda para la sociedad y no un estorbo.

«Es deber del educador —dijo el conferenciante— criar al niño con suficiente sentimiento de comunidad para que intente crear respuestas y soluciones para los problemas de la comunidad y para los de toda la humanidad. Solo tenemos razón si tenemos razón para el bienestar de toda la humanidad, si tenemos razón para la eternidad.»

También los padres tienen que aprender a desarrollar el sentimiento de comunidad en el niño.

«El niño que quiere mandar a los demás, explotarlos, utilizarlos o apoyarse en ellos —dijo el doctor Adler— carece de sentimiento de comunidad; su estilo de vida no vale la pena.»

Entre los delincuentes se encuentra una actividad mayor, dijo el científico, porque siempre buscan una salida para alguna fuerza que llevan dentro y que podría ser útil, pero no lo es. El tipo opuesto, el niño pasivo, que «se supone que es un modelo», está igualmente condenado, porque tampoco él tiene suficiente sentimiento de comunidad. Lo mismo ocurre con el niño que se sale siempre con la suya y con el niño abandonado.

«No podemos —declaró el doctor Adler— sacrificar a las personas que tienen sentimiento de comunidad por las que no lo tienen. Ser útil significa más que ser alabado. Las personas que cooperan y contribuyen contribuyen para la eternidad; su espíritu vive, nunca perece.»


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre la imagen de la página en Fulton History (Binghamton NY Press Grayscale 1935 - 1473): «'Give, Instead of Take,' Says Psychologist. Dr. Adler Tells Audience Courage Is Basis of Success», The Binghamton Press, Binghamton (N.Y.), 17 de enero de 1935 (edición de tarde), p. 4, sin firma. La cifra de asistentes es dudosa en la imagen («600» u «800»).

Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026), con los titulares tal como se imprimieron. Social interest y socially interested se traducen «sentimiento de comunidad» y «tener sentimiento de comunidad»; style of life, «estilo de vida»; courage, «valor».

  1. «Life gets Adler and Adler»: juego de palabras con el apellido Adler y addled («confuso, embrollado»): life gets addler and addler, «la vida se vuelve cada vez más embrollada». (N. del T.) ↩