El doctor Adler, psicólogo de fama mundial, dice a las madres en una escuela de Bayside que sus sonrisas ayudan al desarrollo del niño

Las sonrisas de las madres, celebradas en canciones y cuentos, recibieron anoche el respaldo de la ciencia cuando el doctor Albert [sic] Adler, médico y psicólogo de Viena de fama mundial, habló en la escuela pública n.º 41 de Bayside sobre el desarrollo del niño.

«Es la habilidad de la madre la que desarrolla el sentimiento de comunidad del niño», dijo. «Cada sonrisa, cada palabra, cada tono de su voz contribuye.»

Los tres problemas de la infancia de los que depende el éxito o el fracaso futuros son el social, el profesional y el afectivo, dijo el doctor Adler.

En los casos de fracaso mental de personas que sufren sentimientos de inferioridad y tratan de procurarse poder en la sociedad mediante trucos mezquinos, empresas delictivas, malos genios, martirio y otros esfuerzos antisociales, encontramos, dijo el doctor Adler, que esas cosas se deben siempre a problemas que el individuo no puede resolver. Es su insuficiencia la que lo extravía.

La base de esa insuficiencia está en la infancia, dijo.

«Cuando vean errores y fracasos, ¡alto!», dijo. «No intervengan hasta que hayan retrocedido y visto toda la situación. A menudo, los más cercanos al individuo que se ha apartado de la salud mental o de la rectitud social están demasiado cerca para hacer nada. La ayuda tiene que venir de un extraño.»

Los fracasos se deben a errores en el desarrollo del niño, errores de educación o de cuidado físico, dijo.

El niño tiene que afrontar, en primer lugar, los problemas de la sociedad, la cooperación y la amistad; en segundo lugar, los de la ocupación, la aplicación de sus intereses a producir algo para la sociedad, y en tercer lugar, los del amor.

«El amor es como un signo de interrogación ante cada uno», dijo el científico.

Cuando un niño no puede afrontar esos tres problemas, desarrolla sentimientos de inferioridad que lo estorban en la vida adulta, dijo el doctor Adler.

Hay tres cosas que perjudican especialmente el desarrollo normal del niño, dijo:

Primera, los órganos imperfectos, deficientes por herencia. El niño que sufre de debilidad corporal acaba sufriendo por su minusvalía.

Segunda: la sobreprotección, el mimo y la complacencia excesiva. El niño demasiado mimado causa luego problemas porque busca llamar la atención, hace el payaso y en general se porta mal en la escuela y en la sociedad.

Tercera: el abandono y el odio al niño, en cambio, hacen que el niño crezca esperando siempre que el mundo lo ataque.

Un desarrollo social normal de los niños es la gran obra que debe emprender la educación de masas, dijo el doctor Adler. Mediante la cooperación entre maestros y padres, las escuelas pueden convertirse en los instrumentos para resolver los problemas sociales y reducir la delincuencia, dijo.

Su conferencia formaba parte de una serie sobre salud organizada por la señorita Lucille Nicol, inspectora escolar del distrito. La señora de Albert Manning, presidenta del Club de Madres de la escuela pública n.º 107, presidió la reunión, a la que asistieron unas 200 personas.

Un programa musical del Club de Madres de Bayside incluyó solos de piano de la señorita Sophie Sanina, antigua integrante de la Orquesta Sinfónica de Boston, y solos de soprano de la señora de J. Edgar McKee.


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de la imagen de la página en fultonhistory.com: «Dr. Adler, World-Famed Psychologist, Tells Mothers at School in Bayside Their Smiles Help Child Development», The Daily Star (Queens Borough), martes 8 de abril de 1930 (edición de tarde), p. 15, cols. 1-2, sin firma.

Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026), con el titular tal como se imprimió. Social interests se traduce, según el glosario del archivo, «sentimiento de comunidad»; P. S. (Public School) se traduce «escuela pública n.º».