Propone clínicas matrimoniales para curar los males de la familia
«Los niños mimados son responsables del 90 por ciento de nuestros matrimonios desdichados», afirmó el profesor Alfred Adler, conocido psicólogo, al que se tiene por descubridor del «complejo de inferioridad» y colaborador del profesor Freud,1 en su conferencia sobre «Amor, matrimonio y relaciones conyugales», anoche, en la sesión del foro del Brooklyn Jewish Center, 667 Eastern Parkway.
Explicó que el matrimonio es una sociedad entre iguales y que, si no hay un sentimiento de igualdad, no hay posibilidad de felicidad mutua. «Los niños mimados no tienen la costumbre de dar», dijo. «Toda su experiencia ha estado del lado de recibir, y por eso solo esperan recibir del matrimonio. Para ellos nunca es una verdadera sociedad: es una relación unilateral, que está condenada a terminar en el juzgado de divorcios en cuanto el cónyuge que da se cansa de su papel o pide algo a cambio.»
Pide clínicas matrimoniales
El doctor Adler dijo que, a su juicio, deberían crearse en todo el mundo instituciones semejantes a los hospitales, atendidas por expertos en relaciones conyugales, a las que las parejas pudieran llevar sus problemas y dificultades para que se los trataran de forma impersonal antes de que alcanzaran tales proporciones que el divorcio fuera la única solución.
«Soy partidario de esas instituciones porque creo que nos ayudarían más que ninguna otra cosa en nuestra búsqueda, cada vez mayor, de la solución para el matrimonio feliz», dijo. «Como el matrimonio no es un asunto puramente privado, sino en realidad uno de los problemas más difíciles de la sociedad, deberíamos hacer todo lo posible por ponerlo en pie y mantenerlo así. Las relaciones conyugales desdichadas repercuten en el marido y en la mujer, en la comunidad y en los hijos de la unión. Sobre todo en los hijos, que, al ver a sus padres insatisfechos, tienden a volverse contra el matrimonio como institución y a adquirir una visión deformada de la vida en general.
Declaró que la institución ideal para resolver las dificultades conyugales debería estar dotada de fondos, de modo que no hubiera que pensar en los gastos, y que debería funcionar de manera puramente impersonal.
«No se tomarían nombres», dijo, «y quienes buscaran ayuda podrían incluso llevar máscara si lo desearan, con lo que se garantizaría una intimidad absoluta.»
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de la imagen de la página en fultonhistory.com: «Proposes Marital Clinics To Cure Family Ailments», Brooklyn Daily Eagle, martes 11 de marzo de 1930, p. 8, cols. 3-4, sin firma.
Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026), con titular y ladillo tal como se imprimieron. La cita que se abre en el párrafo «Soy partidario...» no se cierra en el original; se respeta.
Así en el original. Adler había formado parte del círculo de Freud en Viena entre 1902 y 1911, año en que rompió con él; los periódicos estadounidenses de la época lo presentan a menudo como antiguo colaborador o discípulo de Freud. (N. del T.) ↩