Adler diserta sobre los seres humanos

¿Por qué pasan los seres humanos los años que median entre el nacimiento y la muerte en un esfuerzo eterno, o en una eterna ociosidad, para llegar a ser buenos ciudadanos, malos ciudadanos, triunfadores o fracasados?

Una nueva respuesta a esta pregunta corriente de por qué los hombres se comportan como seres humanos fue presentada esta semana a la costa del Pacífico por el doctor Alfred Adler, distinguido psicólogo de Viena, en sus conferencias en la Universidad de California. Atribuye las actividades vitales de los seres humanos al establecimiento de una meta de superioridad y a los constantes esfuerzos por alcanzar esa meta con el propósito de llegar a ser algo más que nuestros semejantes, en uno u otro sentido.

Incluso a los fracasados de la vida, afirma el doctor Adler, los mueve este deseo de superioridad. El paria social, el inadaptado social, los parásitos, obtienen un sentimiento de superioridad sobre sus semejantes siendo distintos, viviendo de su ingenio mientras otros tienen que trabajar con las manos, no trabajando en absoluto mientras otros se afanan por procurarles el alimento.

La diferencia entre el buen ciudadano y el malo, asegura el doctor Adler, no está en que este último carezca de una meta en la vida, sino en el hecho de que el mal ciudadano se fija una meta de superioridad inútil. Mientras que la enfermedad y la muerte en la familia orientan a algunos niños hacia el estudio de la medicina, para alcanzar la superioridad aliviando el sufrimiento de la humanidad, algún que otro niño se orienta hacia una profesión como la de sepulturero, porque al enterrar a otras personas, que nunca podrán enterrarlo a él, alcanza una meta de superioridad.

Al buscar la razón de que se establezcan en la vida metas de superioridad inútiles, explica el doctor Adler, los psicólogos han llegado a considerar como causa probable la falta de una educación adecuada y de adaptación social en la infancia. La vida del niño está más o menos determinada por su entorno, por su posición en la familia, por sus relaciones con sus padres, por el aprecio y la atención que estos le prestan. El mimo, el abandono, los defectos físicos, la desnutrición, la falta de calor afectivo, cualquiera de estas cosas o todas ellas, dice el doctor Adler, pueden llevar a un niño a fijarse una meta inútil en lugar de una útil.


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de la imagen de la página en la California Digital Newspaper Collection (SDI19290301.1.4): «Adler Lectures on Human Beings», Stockton Independent, Stockton (California), 1 de marzo de 1929, p. 4 (página editorial), sin firma.

Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). «Esta semana» es como lo imprime el periódico, aunque las conferencias de Berkeley fueron a comienzos de febrero de 1929. En el último párrafo el original pasa sin transición de «los psicólogos» a «su vida» (la del niño); se explicita en la traducción.