EL DOCTOR ALFRED ADLER DA LA CURA DEL COMPLEJO DE INFERIORIDAD

Presentado anoche ante un auditorio que llenaba la sala de la George Washington Junior High School por la señora Dean Godwin, presidenta de la sección de Long Beach de la Southern California Mental Hygiene Society [Sociedad de Higiene Mental del Sur de California], el doctor Alfred Adler, conocido psicólogo y psiquiatra en ejercicio de Viena, habló sobre «The Inferiority Complex» [El complejo de inferioridad].

Gracias a la gentileza de la Sociedad de Higiene Mental pudo el público escuchar esta conferencia educativa.

«La falta de adaptación social», dijo el doctor Adler, «es la base, la cuna1 de esa actitud del hombre hacia su entorno y hacia quienes le rodean que se ha llamado complejo de inferioridad.»

Empezando por el niño de pecho al cuidado diario de su madre, el conferenciante describió, paso a paso, en el crecimiento del individuo, el crecimiento correspondiente de su reacción ante el ambiente en que se cría: en el niño excesivamente mimado, que aprende sin darse cuenta a esperar para sí lo mejor de lo que la familia puede dar, y que siente el deseo de ocupar siempre el centro de la escena y de recibir la atención indivisa de los mayores con quienes trata, se siembra la semilla de un futuro complejo de inferioridad, que toma el núcleo de su ser del término opuesto, el complejo de superioridad. Este último estado de ánimo, explicó el doctor Adler, no es más que otra forma, quizá una forma exagerada, del término contrario, el complejo de inferioridad. En este sentido es donde la función de la madre desempeña su papel más importante, porque en los cinco primeros años de la vida del niño se forma el patrón que guiará sus pasos y su actitud a lo largo de la vida adulta.

«Otro elemento en la formación de un complejo de inferioridad», dijo el doctor Adler, «se encuentra en la relación paterna que alberga una disciplina demasiado estricta y que reprime los instintos normales del individuo hasta el punto de que un sentimiento de miedo, ya sea miedo al ridículo o a la crítica, gobierna sus movimientos e infunde así en su mente subconsciente el deseo de apartarse del trato con sus semejantes. Prefiere la soledad a los posibles sinsabores que pueda acarrearle el trato social con otros niños. Este, el verdadero complejo de inferioridad, se asienta sobre los cimientos puestos en los primeros tiempos de la vida, pero por lo general no en los primeros años, y es por tanto un estado que puede vencerse con más facilidad, ya que con la llegada de la adolescencia llega un estado en que se puede mostrar al niño el error de la orientación de su vida, y en que él colabora con sus mayores para corregir la desventaja que de otro modo le afligiría.

»La psicología individual, aplicada al estudio de la mente humana, resulta muchas veces engañosa», dijo el doctor Adler. «Solo cuando se comprende que es el yo, el "yo ideal" de una existencia, se la reconoce como una entidad distinta. Entonces se encuentra que cada movimiento de un individuo dado es coherente con el estilo de vida fundamental que se ha formado para la persona y por la persona misma.

»El desaliento es otra contribución a la formación de un complejo de inferioridad. Los maestros comparten esta culpa por igual con los padres o tutores. Es en los primeros años de la adolescencia cuando este estado tiene más probabilidades de surgir, del mismo modo que es a esa edad cuando el temprano patrón de vida empieza a reafirmarse en la creciente libertad y autorrealización del joven.

»Un complejo de inferioridad, una vez asentado en la mente del niño, solo puede vencerse repitiendo la función de la madre: mediante la sugestión y reconstruyendo el patrón en torno al cual giran sus actividades. La confianza y la comprensión, la paciencia y la libertad para el niño son los rasgos del trato adulto que mejor ayudarán a liberar al joven de sus innatas supersticiones de inferioridad.»


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de la imagen de la página en la California Digital Newspaper Collection (LBPT19290214.1.19): «Inferior Complex Cure Is Given by Dr. Alfred Adler», Long Beach Press-Telegram, jueves 14 de febrero de 1929, p. A-19, col. 4-5, sin firma.

Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). El titular impreso dice Inferior Complex («complejo inferior»), errata por Inferiority Complex; se traduce por el sentido. El periodista atribuye a Adler expresiones poco técnicas («yo ideal», «supersticiones innatas»), que se traducen literalmente.

  1. Birthery en el original, palabra inexistente; se traduce por el sentido (quizá errata por birthplace). (N. del T.) ↩