EL DR. ADLER HABLA SOBRE LA ORIENTACIÓN DEL NIÑO

El Parents' Council de Filadelfia escucha al psicoanalista vienés

La cooperación temprana puede hacer que chicos y chicas superen el sentimiento de inferioridad

La eliminación del sentimiento de inferioridad que padece la mayoría de los niños puede lograrse mediante la cooperación de padres y maestros para guiar al niño a la conciencia de su igualdad innata, o incluso a una actitud de superioridad.

Esta es la opinión del Dr. Alfred Adler, psicoanalista1 vienés, tal como la expresó anoche en una reunión organizada por el Parents' Council [Consejo de Padres] de Filadelfia en el auditorio del Social Building, número 311 de South Juniper street.

«El sentimiento de inferioridad en los niños se remonta a la condición física normal de todos los niños al nacer», dijo el Dr. Adler. «Todo niño tiene órganos débiles y un cuerpo relativamente endeble al nacer, y también durante un tiempo considerable después.

»Naturalmente, depende de su madre para sostener su vida y aumentar su fuerza física. Este elemento inicial de dependencia persistirá sin duda una vez que la mente infantil haya dado paso a la perspectiva juvenil normal, a menos que los padres se guarden de que continúe.

»El primer deber, y posiblemente el más importante, corresponde a los padres. Deben procurar eliminar el sentimiento de inferioridad, que es un producto derivado de la conciencia de la dependencia, de un modo suave, pero plenamente eficaz.

»Hay que guiar al niño a la creencia de que se basta enteramente a sí mismo en lo que se refiere al vigor físico, y de que su salud o su falta de salud dependen únicamente de él.

Estímulo de la fuerza

»Cuando la mente juvenil empieza a adentrarse a tientas en el terreno de la vida real, hay que alentar al niño en sus deseos espontáneos y del todo normales de ser soldado, herrero o cualquiera de esas cosas que tienen como fondo la fuerza y un vigor físico de primer orden. Si la criatura es una niña, hay que alentarla en su resolución juvenil de alcanzar un lugar en la esfera femenina, nítidamente definida.

»Un chico quiere ser herrero porque la imagen de un hombre robusto y fuerte, que para un niño es símbolo de una gran fuerza y un gran vigor animales, atrae su imaginación. Es normal que admire esa maestría y quiera conseguirla él mismo. Si el padre le quita la ilusión, su sentimiento de inferioridad se ve estimulado. Si el padre lo alienta, su sentimiento de inferioridad queda relegado muy al fondo, con gran beneficio para el niño.

»Cuando el chico o la chica entran en la escuela, el maestro debe continuar la labor que los padres han hecho para eliminar el sentimiento de inferioridad inherente a la mayoría de los niños. Así, unos y otros deben cooperar en esta importante tarea. Si lo hacen, el complejo de inferioridad del niño medio puede eliminarse a temprana edad. Si no lo hacen y se deja que este complejo prevalezca, sus probabilidades de éxito en la vida disminuyen en grado lamentable.

»Con muchos niños la meta debería ser inculcarles un sentimiento de superioridad. La propia experiencia práctica de la vida de los padres, unida a un análisis imparcial del temperamento del niño, debe determinar en qué casos es necesario.


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original): The Philadelphia Inquirer (Filadelfia), jueves 7 de abril de 1927, p. 2, crónica sin firma, transcrita sobre la imagen de la página (fultonhistory.com, «Philadelphia PA Inquirer 1927 - 3212.pdf»). El periódico no cierra las comillas de la última cita.

Traducción: traducción íntegra al español, hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Se conservan los titulares, el ladillo y la división en párrafos; las erratas del original no se reflejan en la traducción. Los nombres de las entidades se dejan en inglés, con su traducción entre corchetes la primera vez. Las adiciones del traductor van entre corchetes.

  1. Así lo llama el periódico; Adler se había separado del psicoanálisis de Freud en 1911. (N. del T.) ↩