Tolstói y nuestro tiempo
Dr. Alfred Adler:
Precursor y genio. Por eso destructor, enemigo del presente, y al mismo tiempo viendo y mostrando de lejos la tierra prometida. Fuerte, más que fuerte, en eliminar lo inesencial, lo perecedero, lo que se derrumba; consciente de su meta en el sentimiento de una humanidad consumada. Su punto de partida: un sentimiento opresivo de imperfección; su meta: la gloria del sentimiento de comunidad en nombre de Cristo; su camino hacia la inmortalidad: el reconocimiento liberador de los errores humanos y de sus consecuencias.
Ve aun en el mal la dignidad de la humanidad. Busca con santa obsesión el punto desde el cual sacar de quicio el crimen de este mundo. Perturba para siempre la buena conciencia de los ciegos.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre la imagen de la Wiener Allgemeine Zeitung (Viena), martes 11 de septiembre de 1928, pág. 5 (ANNO / Österreichische Nationalbibliothek, waz19280911).
Traducción: traducción íntegra al español de la respuesta de Adler, hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Las cursivas reproducen el espaciado del original.