Dr. Wilhelm Stekel, Nervöse Angstzustände und ihre Behandlung [Estados nerviosos de angustia y su tratamiento]. Urban & Schwarzenberg, Viena-Berlín, 1912. (442 págs.) Segunda edición aumentada y corregida.
Quien busque en el libro de Stekel una teoría acabada o una línea de pensamiento ordenada unitariamente sobre la esencia de los estados nerviosos de angustia, ya al comienzo de la obra el autor le recordará que los puntos de vista de la práctica son los decisivos y que en lo que sigue se corroborarán posiciones de Freud entremezcladas con concepciones de Stekel. No se encontrará llamativo, por tanto, que salga a la luz casi exclusivamente la perspectiva freudiana. Así ocurre ya en una explicación de la esencia del sentimiento neurótico de angustia, que se define como forma de manifestación de «deseos sexuales reprimidos»; al mismo nivel, el autor considera causas de la angustia nerviosa los «impulsos criminales inconscientes». Estos impulsos, que despiertan un penoso sentimiento de displacer, se reprimen en el inconsciente, y en su lugar aparece el síntoma de la angustia. Tras una descripción del síntoma y de sus equivalentes, Stekel trata las causas de la neurosis de angustia, la llamada «neurosis actual», y llega a la conclusión: «Todo individuo que no encuentra la forma de satisfacción sexual adecuada para él enferma de neurosis de angustia»; con lo que, por desgracia, se olvida cuán inconmensurable y abstracto es el concepto de «satisfacción sexual», y no digamos el de la adecuada, y cómo, entiéndase lo que se entienda por ella, puede cotizarse continuamente de otro modo a causa de otras tendencias del paciente. ¡Satisfacción sexual! ¡Adecuada! ¡Eso es como se quiera! ¿Quiere realmente la escuela freudiana indicar su clase y su medida? A continuación nos describe el autor la génesis de una neurosis de angustia, donde, seducido evidentemente por las palabras, identifica erróneamente las «medidas protectoras» de la angustia de Freud con la angustia como «tendencia a la seguridad» de Adler; pero además la angustia nerviosa aparece como síntoma de impulsos sexuales y criminales reprimidos, como reacción tóxica de la tiroides y de otras glándulas. Una lanx satura1 que debería satisfacer incluso al más hambriento. En consecuencia, la posición del autor ante el problema de la unidad de la neurosis es indecisa. En contra de las demostraciones del reseñador, que rechazan el establecimiento de una neurosis actual, se aferra a la concepción freudiana —la de la etiología de la vida sexual anormal—, aunque para negarla, eso sí, una y otra vez con una tendencia bipolar.
Apoyándose en analogías superficiales, el autor llega, igual que Freud, a la opinión de que el ataque de angustia imita la imagen del coito.
Siguen luego descripciones detalladas de las distintas formas de la angustia y de sus «equivalentes», el trastorno digestivo, el asco, el desmayo, los fenómenos vasomotores, etc., todos ellos como «equivalentes» del coito. También podría invertirse la argumentación: el trato sexual como sustituto de la angustia y de sus equivalentes. La actitud unitaria de la vida, que se expresa en todos los movimientos del paciente e integra las demás formas de expresión en su fin último ficticio, no se reconoce aquí, como tampoco en Freud, y esto hace creer en una sustitución, porque todos los fenómenos —coordinados, intercambiables— conducen al mismo final, cuando en realidad (¡importante para la elección de la neurosis!) el paciente ha ido creciendo en la disposición patológica más adecuada, más conveniente para él.
En las descripciones, abundantemente provistas, de la «histeria de angustia», que Stekel proclama ahora como fundamento de la «angustia nerviosa», el autor hace justicia a la realidad y a todos los puntos de vista teóricos. Con soltura despliega los cuadros clínicos y desarrolla conexiones causales de toda clase, pero se deja guiar siempre por el prejuicio de los deseos sexuales o criminales reprimidos de los pacientes. Que casi siempre se trata de meros símbolos de la voluntad de dominio, de un modus vivendi, de una caricatura infantil del deseo de valer, lo pasa por alto todavía el autor, cuyos trabajos posteriores, igual que los de su escuela, hacen cada vez más justicia a estas concepciones. Así sucede que en este libro se mantiene como fundamento la etiología sexual de las neurosis. Como la criba del material psíquico encontrado se hace desde el punto de vista del «complejo nuclear», del incesto, de los componentes perversos «innatos», el lector se sorprende menos que el autor de que este esquema introducido de fuera acabe volviéndose visible. La «angustia nerviosa» como artificio inconsciente, como arma, como medio de elevarse a sí mismo, tal como la ha demostrado el reseñador, resplandece con claridad en todos los análisis. Naturalmente, bajo la coacción del análisis freudiano este mecanismo predominante queda relegado, y en lugar de una captación viva, artística, de una vida anímica, acaba surgiendo una fórmula que antes se había aplicado como forma de intuición y que, en la medida en que participa en el mecanismo, solo tiene validez como «comparación» (comparación del incesto, comparación de la perversión).
Tan poco como las obras de Freud deben empequeñecerse los trabajos de su discípulo más a su altura. Todos ellos, con sus méritos y sus defectos, están en el camino de un conocimiento progresivo. Quien quiera seguir con espíritu crítico y sin prejuicios los trabajos, contradictorios en sí mismos, de Stekel, encontrará siempre estímulo, a veces enriquecimiento de su saber, y por ello valorará en menos las contradicciones, nada raras. Por eso el presente libro será bienvenido para el neuropsicólogo experimentado.
Alfred Adler, Viena.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de Sexual-Probleme 9 (1913), págs. 62-64 (ejemplar de la Princeton University digitalizado por Google, Internet Archive). Los comentarios S. n del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.
Traducción: traducción íntegra al español, hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Se conservan las cursivas (que reproducen el espaciado del original) y la paginación original. Las equivalencias de los términos de la psicología individual siguen el glosario del archivo (Sicherungstendenz, tendencia a la seguridad; Gleichnis, comparación; Geltung, valía). Aktualneurose se traduce «neurosis actual», como en las traducciones de Freud. Las notas del traductor van marcadas «(N. del T.)».
Latín: «plato colmado» de primicias variadas, origen de la palabra «sátira»; aquí, mezcolanza. (N. del T.) ↩