La segunda Conferencia Internacional de Corresponsales.
Por Dina Schreiber (Berlín).
** Inmediatamente antes del comienzo del cuarto Congreso Mundial1 se celebró a finales de octubre de 1922 en Berlín la segunda Conferencia Internacional de Corresponsales2. En esta conferencia, que tuvo lugar bajo la presidencia de la camarada Zetkin, no solo estaban reunidas las representantes del movimiento comunista de mujeres de la Europa capitalista, sino que habían acudido también la directora del Secretariado de la Mujer del Próximo y Lejano Oriente y la dirigente del movimiento de mujeres ruso. Pero esta conferencia no tuvo un carácter verdaderamente internacional solo en lo exterior: también todas las ponencias y discusiones del orden del día reflejaban el estado del conjunto del movimiento social y político de los países respectivos. Allí estaba la Rusia proletaria, cuyas posibilidades de propaganda entre las masas trabajadoras pueden aprovecharse, gracias al hecho de poseer el poder del Estado, de un modo muy distinto que en los Estados capitalistas, donde los partidos comunistas están en lucha encarnizada contra el poder del Estado. Y allí estaban los países del Próximo y Lejano Oriente, en algunos de los cuales todavía no puede hacerse en absoluto una propaganda comunista de principios, sino que se trata primero de conquistar los derechos más elementales de la mujer, como la supresión del velo, la abolición de la poligamia, el derecho a asistir a todas las escuelas públicas, etc.
Pero el culpable último de todas las luchas y sufrimientos de las masas trabajadoras era uno y el mismo, se desarrollen estas luchas en el Lejano Oriente, en la Rusia proletaria o en cualquiera de los Estados de Europa central: es el capitalismo, cuyos pecados tiene que pagar el proletariado en todos los países, también todavía en la Rusia proletaria, y que hoy, cuando su fin está próximo, trata de recobrar a toda costa la salud mediante la explotación redoblada de los elementos sin capacidad de resistencia, las mujeres y los niños.
El primer punto del orden del día fue la ponencia de la camarada Zetkin sobre «Las tareas políticas del movimiento comunista de mujeres». En esta ponencia se expuso la decadencia general de la sociedad capitalista y sus efectos devastadores sobre los elementos más débiles de la sociedad, que deben pagar los costes de la reconstrucción capitalista con salarios bajos, la supresión de todas las disposiciones protectoras del trabajo de mujeres y niños, el encarecimiento de los alimentos más importantes y un expolio fiscal sin miramientos. Pero también cómo, por otro lado, precisamente por el empobrecimiento general, enormes masas de mujeres se ven incorporadas al proceso social de explotación y con ello «se crea un depósito de mujeres politizables, todavía no deformadas»3 para nuestra propaganda comunista. A este trabajo de propaganda de gran alcance responde también la fundación de los clubes de mujeres simpatizantes, que trabajan ya con gran éxito sobre todo en Rusia, en Italia y en Bulgaria y que se están imponiendo también de forma general en Alemania. Por supuesto, Rusia ocupa aquí el primer lugar. Pero también en Bulgaria la propaganda entre las simpatizantes ha hecho buenos progresos. A las asambleas de distrito de las distintas comarcas se acude en auténticas romerías, en las que participan las obreras y campesinas búlgaras adornadas con banderas rojas y estrellas soviéticas. Y en Alemania cada vez más mujeres políticamente indiferentes son arrastradas al movimiento por la carestía en continuo aumento, para luchar contra la carestía y contra la usura en los recién fundados comités de amas de casa para el control de precios, bajo la dirección de las comunistas.
Sobre las tareas del Secretariado Internacional de la Mujer informó la camarada Hertha Sturm. Se aprobó en general el traslado del Secretariado de Moscú a Berlín. Las diferencias en los progresos del movimiento comunista en los distintos países se pusieron muy claramente de manifiesto en la discusión sobre las cooperativas que siguió a la ponencia del camarada Bittel. Así, en muchos países capitalistas hay que luchar todavía contra la concepción pequeñoburguesa de numerosos camaradas del partido, que no quieren ver en las cooperativas más que tiendas baratas y desconocen por completo su significado como órganos de la lucha de clases. Y mientras en numerosos países capitalistas (Bélgica, Suiza, Austria) los comunistas no consiguen hacerse valer en absoluto dentro de las cooperativas, en Italia los fascistas incendian las casas de las cooperativas y en Alemania el trabajo sistemático en las cooperativas está todavía en mantillas, las cooperativas de Bulgaria están en su mayor parte al servicio del Partido Comunista, imprimen y difunden toda la literatura comunista y ponen sus locales a disposición de las asambleas comunistas. Pero en Rusia las cooperativas, con el apoyo del poder del Estado, se desarrollan hasta convertirse en los aparatos de distribución del Estado proletario: cooperativas para «la madre y el niño», cooperativas de producción, lavanderías, etc., están en continuo crecimiento.
La ponencia sobre los sindicatos de la camarada Strasser aportó una gran cantidad de datos recogidos en el trabajo práctico. Se reconoció en general el trabajo en los sindicatos como el medio más eficaz para llegar a las grandes masas de mujeres trabajadoras, y se consideró nuestra tarea más importante la incorporación de las obreras a nuestras fracciones sindicales rojas.
El último punto del orden del día estuvo dedicado a la campaña de ayuda a la Rusia soviética. En la ponencia de la camarada Baum y en la discusión se mostró cómo, a pesar de todas las penurias del proletariado y de todas las campañas de calumnias de los burgueses y de sus cómplices mencheviques, las manifestaciones de solidaridad con la Rusia soviética no son una mera frase, sino una realidad tangible. Más aún: es hoy la única manifestación práctica de solidaridad de grandes masas proletarias, también fuera del movimiento comunista, con el Estado proletario, y por eso hay que valorarla sin duda como acción política. ¡Hoy el proletariado de Europa occidental mantiene a 20.000 niños! Y aunque esta cifra, comparada con los millones de niños hambrientos, no sea más que una pequeña fracción, la ayuda contra el hambre tiene idealmente la mayor importancia para el proletariado ruso y para todo el proletariado europeo. Todas las afirmaciones de que la ayuda contra el hambre ya no es necesaria deben rechazarse enérgicamente, y la lucha contra el hambre en la Rusia soviética debe considerarse asunto de todo el proletariado.
Así, el final de la conferencia lo constituyó una entusiasta manifestación en favor de la Rusia soviética, vanguardia y más poderoso respaldo del proletariado internacional. Este fue también el contenido de las palabras finales de la camarada Clara Zetkin, que concluyeron con un ardiente llamamiento a todos los oprimidos.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del facsímil de Die Rote Fahne, órgano central del Partido Comunista de Austria (Viena), n.º 1078, domingo 26 de noviembre de 1922, pág. 6, rúbrica «Frauen-Zeitung», en ANNO, Österreichische Nationalbibliothek. Firmado «Dina Schreiber (Berlin)»: el DÖW documenta este seudónimo de Vali Adler para sus años de Moscú; la atribución de este artículo de 1922, escrito desde Berlín, es probable, no segura.
Primera publicación: el mismo texto había aparecido, con el título «Die II. Internationale Korrespondentinnen-Konferenz» y la misma firma, en la Internationale Presse-Korrespondenz (Inprekorr), órgano de prensa de la Internacional Comunista, edición alemana (Berlín), n.º 218, 14 de noviembre de 1922, págs. 1556-1557, rúbrica «Proletarische Frauenbewegung»; la Rote Fahne vienesa lo reprodujo con diferencias mínimas (la principal: la Inprekorr nombra a la ponente sobre los sindicatos solo como «la camarada S.»). El seudónimo «Dina Schreiber» lo documentan también los Beiträge zur Marx-Engels-Forschung, Neue Folge, Sonderband 3; con él firmó Vali Adler en 1922-1924 otros artículos de la Inprekorr y de Die Kommunistin, publicados también en este archivo.
Traducción: traducción íntegra al español, hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Genossin/Genosse se traduce «camarada»; Hausfrauenkontrollausschüsse, «comités de amas de casa para el control de precios»; Teuerung, «carestía». Las cursivas reproducen el espaciado del original. Las adiciones del traductor van entre corchetes.
El IV Congreso de la Internacional Comunista, celebrado en Petrogrado y Moscú del 5 de noviembre al 5 de diciembre de 1922. (N. del T.) ↩
Korrespondentinnen: las encargadas del trabajo entre las mujeres de cada partido comunista, que mantenían correspondencia con el Secretariado Internacional de la Mujer de la Internacional Comunista. (N. del T.) ↩
Literalmente, «un depósito (Reservoir) de mujeres políticas, todavía no deformadas»; el entrecomillado, en el original, parece citar la ponencia de Zetkin. (N. del T.) ↩