El egoísmo como enfermedad del alma
El Dr. Alfred Adler, en una entrevista.
Ajetreo en el vestíbulo de un hotel berlinés... Me hago anunciar al Dr. Adler y me suben en el ascensor... Un señor bajo, algo grueso, de mediana edad, se levanta... «Bien, por lo que he entendido de nuestra conversación telefónica, quiere usted saber algo de mí para su periódico...» Y pronto el Dr. Adler llega a hablar del tema que más le toca. «Además del psicoanálisis existen varias escuelas. La nuestra es la más joven. En el año 1907 apareció el primer libro sobre los complejos de inferioridad, que son nuestro principal objeto de estudio.1
Nuestro trabajo empieza en la edad infantil. Hay ahí tres tipos diferentes: los niños a los que los educadores miman de manera muy especial, los que son físicamente débiles y algo atrasados, y los niños odiados, despreciados y taimados.2 Estos crecen, naturalmente, en una relación anímica con su entorno muy distinta de la del niño normal. Eso repercute también en la vida posterior a través del llamado complejo de inferioridad,3 y en este conocimiento reside la diferencia entre el psicoanálisis y la concepción que yo defiendo. En los últimos quince años, sin embargo, se ha mostrado mucho de común entre nosotros y el psicoanálisis, pues también los psicoanalistas buscan la causa de todas las perturbaciones anímicas en la presión que se ejerce sobre el alma del niño. No hay que olvidar que a los 14 o 15 años la persona constituye una unidad cerrada. En los tipos que acabo de nombrar falta el sentimiento de comunidad.4 Con ello ha nacido un egoísmo, un no pensar más que en sí mismo. Al resolver los problemas de la vida aparecen dificultades. Por su falta de vínculo con el mundo exterior, el interesado no logra desprenderse de la idea de su propia insuficiencia. Si no se presta atención a estos procesos en la infancia, en las personas propensas a ello surgen en la vida posterior la neurosis, la psicosis, el onanismo, la perversidad, la embriaguez: en suma, todas las cualidades asociales, hasta la criminalidad. Si se consigue hacer ver al enfermo psíquico que su complejo de inferioridad lo obliga a perseguir una meta falsa, que no es necesario hacerse valer sobre esa base, se puede contar con bastante seguridad con la solución de esa lucha anímica. Lo que hacemos es una pura psicología individual.»
«¿Ha encontrado acogida su método educativo en escuelas y universidades?»
«Sí, puedo decir que la parte con mucho mayor de todas las escuelas alemanas e inglesas actúa ya hoy según mi método educativo. (?) Naturalmente, es necesario que los educadores de la casa y de la escuela trabajen de la mano.»
«¿Cómo ve usted el tipo de nuestra época?»
«A la mayoría de las personas les falta ofensiva interior. La persona cabal, de pleno valor, pone manos a la obra, trabaja y se impone. La persona cuya alma está cargada con el sentimiento de inferioridad tiende a dudar del sentido de toda la vida, a esperar lo que le caiga del cielo. (En los años de la posguerra el caso podría presentarse, con todo, de manera algo distinta. N. de la R.) No hay que pensar eternamente: ¿qué efecto causo, qué siento? Ese es el problema que destruye tantos matrimonios, en los que no se intenta comprender al otro cónyuge (el intento se hace, pero por desgracia conduce muy a menudo a resultados negativos. N. de la R.), sino que solo se exige comprensión para el propio yo. De eso enferma nuestro mundo civilizado... A estas personas hay que hacerles ver que el verdadero sentido de la vida reside en el sentido de lo que nos rodea.»5
«¿Está usted a punto de partir ahora para América?»
«Sí, voy a dar cursos en la "Columbia University", hasta mediados de mayo aproximadamente. Tengo partidarios de nuestra doctrina en América, donde se muestra un interés muy especial por estas cosas, pues el americano tiene en general un sentido muy marcado de lo que es necesario en cada momento.»
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre la imagen de la página digitalizada por la SLUB Dresden (Deutsches Zeitungsportal, DDB-ID 23FJ4JQTI64NKNY7LHNL7Z7OZWXVV3MV): «Egoismus als seelische Krankheit. Dr. Alfred Adler in einem Interview», Sächsische Dorfzeitung und Elbgaupresse, Dresde, 8 de noviembre de 1929, pág. 26, sin firma.
Traducción: traducción íntegra al español de todo el artículo, incluidas las palabras del periodista y los dos incisos de la redacción («Red.», traducido «N. de la R.»), hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). La interrogación entre paréntesis «(?)» es del impreso.
Alusión a la Studie über Minderwertigkeit von Organen [Estudio sobre la inferioridad de los órganos] (1907), que trata de la inferioridad orgánica; la expresión «complejo de inferioridad» es posterior. (N. del T.) ↩
Verschlagen, «taimado, astuto»; acaso errata o mala transcripción del periodista por geschlagen, «golpeados». (N. del T.) ↩
En el original, «Inferior-Komplex», forma insólita, quizá calco del inglés inferiority complex. (N. del T.) ↩
En el original, «Gemeinschaftlichkeitsgefühl», forma insólita del periodista por Gemeinschaftsgefühl. (N. del T.) ↩
«In dem Sinn für die Umwelt»: juego con Sinn, «sentido» y «sensibilidad, interés»: el sentido de la vida está en el interés por el entorno. (N. del T.) ↩