La universidad negra de Washington
Conversación con el Dr. Alfred Adler
La fama de la ciencia austriaca, y en particular la fama de los médicos vieneses, se extiende por todo el globo. Este hecho ha vuelto a quedar bien claro con la invitación al psicólogo individual Dr. Alfred Adler a una gira de conferencias por Inglaterra y América. El Dr. Adler acaba de regresar de su viaje y tiene muchas cosas interesantes que contar. Nuevo y especialmente cautivador resulta lo que cuenta sobre la universidad negra de Washington,1 en la que también dio cursos.
«En una de las plazas más hermosas de Washington existe desde hace mucho tiempo una universidad para negros fundada por un blanco, Howard.2 En esta universidad estudian cada año unos mil negros y negras, a quienes enseñan en todas las materias profesores negros en su mayoría. El orden y la limpieza de la casa, el comportamiento disciplinado de los estudiantes, su trato amistoso entre sí, causan al forastero una impresión sumamente grata. Calles y prados bien cuidados, habitaciones y salas de conferencias limpias, dan testimonio de la alta cultura de quienes frecuentan esta universidad.
Se dedica un trabajo provechoso a la música, y cantantes y pianistas bien formados muestran la gran aptitud de los negros para este arte. En su gran interés por la ciencia moderna, y en especial también por las investigaciones psicológicas vienesas, que marcan la pauta, difícilmente los supera ninguna otra universidad.
Escuchan con atención tensa las conferencias de los sabios extranjeros, comprenden con extraordinaria rapidez y no se les escapa ninguna de las agudezas intercaladas. Se sienten plenamente norteamericanos y subrayan su derecho inquebrantable a serlo. Participan en los esfuerzos culturales y jurídicos de los negros en todas partes, y el sentimiento de postergación que vive en ellos tratan de superarlo aumentando sus realizaciones útiles. Dan por supuesto el sentimiento de justicia de sus conciudadanos y amigos blancos, pero esperan de él pruebas indudables.
Se encuentran entre ellos todos los matices del color de la piel,3 desde el blanco de los indogermanos hasta el negro más profundo, y junto a formas corporales poco agraciadas se ven las figuras más encantadoras.
Los huéspedes que llegan como amigos son recibidos con el mayor agrado. Los conferenciantes extranjeros quedan asombrados por las conversaciones francas y de alto nivel que siguen a las comidas en común.
Muchos de estos negros frecuentan los centros científicos más destacados de Europa sin que se los reconozca como negros. Son tan contrarios a la mezcla de razas como los blancos, y reina la opinión, quizá fundada, de que cada gota de sangre negra puede delatarse en la descendencia de los mestizos por un retroceso completo a lo negro.4
La fuerte influencia americanizadora que se hace valer sobre todos los inmigrantes no se detiene tampoco ante el negro. Y a medida que crece la instrucción entre los negros, van adoptando cada vez más las costumbres, los hábitos y las concepciones religiosas de su entorno...»
Th.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre la imagen del Illustrirtes Wiener Extrablatt, miércoles 11 de mayo de 1927, pág. 2 (ANNO, Österreichische Nationalbibliothek, iwe19270511); firmado «Th.».
Traducción: traducción íntegra al español, hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Se conserva el vocabulario racial del original, propio de la época. Los pasajes en espaciado del original van en cursiva. Las adiciones del traductor van entre corchetes.
Negeruniversität: «universidad de negros». Se traduce Neger por «negro», término corriente en la época, sin la carga que hoy tiene la palabra alemana. (N. del T.) ↩
La Howard University, fundada en 1867 y llamada así por el general Oliver Otis Howard, director de la Oficina de Libertos (Freedmen's Bureau). (N. del T.) ↩
El original dice Hauptfarbe («color principal»), probablemente errata por Hautfarbe («color de la piel»). (N. del T.) ↩
La creencia en la «regla de una gota» y en el «retroceso» (atavismo) racial era común en los Estados Unidos de la época; el periódico atribuye a Adler el juicio de que esa opinión es «quizá fundada». (N. del T.) ↩