Atentado con revólver contra Pernerstorfer.

El acto de un demente.

Lo que cuenta el Dr. Alfred Adler.

En el verano del año pasado, Pollak, con una recomendación de la Arbeiter-Zeitung, acudió al médico de medicina general Dr. Alfred Adler, distrito II, Czerningasse n.º 7, para consultarle sobre sus estados «nerviosos». Entre otras cosas, creía que lo espiaban en la calle. Un día llegó incluso a presentarse en una comisaría de policía para quejarse de ello. Preguntó por qué lo espiaban; si querían información de él, estaba dispuesto a darla. En la comisaría probablemente se lo quitaron de encima sin más. El médico, que pronto reconoció que tenía que ver con una paranoia incipiente, le recomendó reposo y cuidados. Pero sobre todo le aconsejó que abandonara su actividad de escritor, porque el enfermo, precisamente por el rechazo de sus trabajos, como le había ocurrido en varias redacciones, se reafirmaba en su sentimiento de una ofensa intencionada, en su delirio de que determinadas personalidades se habían conjurado contra él. Originariamente, como se vio claro en las conversaciones con el médico, sus ideas de perjuicio nacían de sus circunstancias familiares, a las que se añadió luego la amargura de no ser reconocido como escritor. Pollak se sustrajo al tratamiento médico tras unas pocas visitas; el Dr. Alfred Adler hizo averiguaciones sobre su paradero, que no dieron resultado.

La última vez que el paciente se presentó ante el médico, tras una pausa bastante larga, fue a mediados de septiembre; después no volvió. Entretanto, su delirio parece haber encontrado nuevo alimento. Sus ideas se fijaron ahora en el camarada Pernerstorfer. También Pernerstorfer, al parecer, no le había rendido como escritor la reverencia debida. Pollak se tenía por un escritor muy importante y se creía perseguido porque no conseguía hacer compartir a terceros la convicción de su importancia. Desarrolló entonces sus ideas delirantes en el sentido de que el camarada Pernerstorfer tenía la culpa de todos los rechazos, también de los de redacciones ajenas. A ello se sumó que en sus ideas delirantes intentaba sustituir con Pernerstorfer también a un pariente cercano con el que había estallado el gran conflicto familiar. Desde el otoño hasta el día de hoy, también las circunstancias externas del enfermo parecen haber empeorado considerablemente. En verano Pollak todavía frecuentaba reuniones e iba a las tabernas; en consonancia con ello había una tranquilidad relativa y una disposición a seguir los propósitos del médico. De pronto, Pollak dejó de venir. Su penuria material ha acelerado evidentemente también el avance de su enfermedad, cuyo último estallido es el atentado con revólver.


Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de la Arbeiter-Zeitung (Viena), año 20, n.º 79 (20 de marzo de 1908), pág. 7, digitalizada en ANNO (Österreichische Nationalbibliothek) y cotejada con la imagen de la página. Es la sección final, sin firma, de la crónica de la redacción sobre el atentado (págs. 6-7); del resto de la crónica, que no contiene declaraciones de Adler, se dan solo los titulares y un resumen en comentario. Los comentarios S. n del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.

Traducción: traducción íntegra al español de la sección, hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). Se conservan el estilo indirecto y las cursivas, que reproducen el espaciado del original. Genosse se traduce «camarada», como en la prensa socialista de habla española de la época.