Informe sobre una reunión de la Asociación Internacional de Psicología Individual
en Klesheim, junto a Salzburgo, el 29 de junio de 1924.
Se reunieron numerosos miembros de la asociación procedentes de Viena, Múnich, Dresde y Núremberg. Las deliberaciones transcurrieron como sigue:
El Dr. Alfred Adler saluda con cordiales palabras a las señoras y señores que han acudido a este encuentro informal y amistoso. En su opinión, el programa debe consistir en tratar y discutir una serie de cuestiones que parezcan importantes a los miembros de la asociación: primero algunas cuestiones administrativas, cuya importancia han subrayado todas las secciones, y después algunas cuestiones científicas que han ocupado especialmente a las distintas secciones durante el año pasado. Para dirigir las deliberaciones propone como presidente al Dr. Leonhard Seif (Múnich), y como secretarios al Dr. Karl Nowotny (Vöslau) y al Dr. Ladislaus Zilahi (Viena).
El Dr. Leonhard Seif propone como presidente al Dr. Alfred Adler.
La propuesta se aprueba por unanimidad.
El Dr. Alfred Adler, como presidente, lee un telegrama de saludo del profesor Cannabich1 y su esposa desde Moscú. El telegrama dice así: «Deseamos a la reunión un trabajo alegre. Saludos cordiales al creador y director de la psicología individual». — Del grupo local de Berlín ha llegado una carta de saludo del siguiente tenor:
«El grupo local berlinés de la Asociación Internacional de Psicología Individual transmite sus saludos a los participantes en la reunión de Salzburgo y le desea un desarrollo fructífero. Al mismo tiempo, queremos expresar aquí el deseo de todos nuestros miembros de que el próximo congreso se celebre en Berlín. Todo indica que la psicología individual cae en Berlín en terreno fértil y que nuestro grupo local puede esperar un desarrollo rápido y lleno de éxito. Las conferencias, que ahora se celebran regularmente cada ocho días, encuentran el más vivo interés, y a menudo se ve que precisamente las personas que hasta ahora solo conocían a Freud se ganan con especial facilidad para la psicología individual.
Es grato el hecho de que el doctor Künkel, nuestro presidente, haya entrado como médico escolar en la Escuela Comunitaria de Dahlem, una de las escuelas más modernas de Berlín.
Además, el Dr. Künkel y Groeger asistieron a una conferencia del consejero sanitario Dr. Juliusberger sobre "Educación y psicoanálisis" en la Oficina Central de la Juventud de Berlín, con el resultado de que se pidió a Groeger que diera allí mismo en otoño una conferencia sobre la educación de la juventud según la psicología individual. Fue grato comprobar que el presidente de la Liga de Asistencia a los Tribunales de Menores, el consejero del tribunal de distrito Francke, subrayó en la discusión el valor especial de los conocimientos de la psicología individual frente a los de Freud.
La creación de un consultorio de orientación educativa parece asegurada para el comienzo del curso escolar, tras las vacaciones de verano.
Se prevén otros contactos con asociaciones interesadas».
El Dr. Alfred Adler propone: 1.º, que se transmitan al grupo local de Berlín las más cordiales felicitaciones por el comienzo tan prometedor de su actividad, y 2.º, que el segundo congreso internacional de psicología individual se celebre en Berlín durante la semana de Navidad de este año.
La propuesta 1 se aprueba por unanimidad. Sobre la propuesta 2 hablaron el director Hermann Weißkopf (Núremberg), que invita a los miembros de la asociación a celebrar el II Congreso Internacional de Psicología Individual en Núremberg, y además la Sra. Dra. Alice Rühle-Gerstel (Dresde), el juez de distrito Dr. Otto Naegele (Múnich), el Dr. Leonhard Seif (Múnich), el Dr. Kurt Weinmann (Múnich) y el profesor D. E. Oppenheim (Viena).
Se acordó celebrar en otoño, concretamente a finales de octubre, una reunión informal en Núremberg, y a finales de julio del año próximo un congreso internacional en Berlín. Coincidiendo con el congreso de pedagogía terapéutica de Isserlin2, que se celebrará en otoño en Múnich, el grupo local de Múnich organizará una conferencia, invitará a ella a los participantes en el congreso y llamará su atención sobre la psicología individual.
Se acordó además comunicar estos acuerdos a los grupos locales de Berlín y Núremberg y a las demás secciones.
El presidente, Dr. Alfred Adler, somete a discusión tres cuestiones de carácter administrativo: 1.ª, la cuestión de la organización; 2.ª, la cuestión de la difusión y el desarrollo de nuestra revista; 3.ª, la cuestión del fortalecimiento de cada uno de los grupos locales.
Se aprobó por unanimidad una propuesta de que el grupo de Viena enviara sus estatutos a los demás grupos. Participaron en la discusión: el Dr. Naegele, la Dra. Alice Rühle-Gerstel —que informó sobre la situación del grupo local de Dresde—, además el director Weißkopf, el Dr. Seif, el Dr. Eugen Schmidt (Múnich), la Dra. Else Sumpf (Múnich) y el profesor Oppenheim, que propuso que en los estatutos de cada grupo se dijera que los secretarios se contratarán, por principio, retribuidos y con obligaciones claramente delimitadas.
La propuesta se aprueba por unanimidad.
A continuación, el Dr. Adler informa sobre la difusión notablemente favorable y sobre la situación material de la Internationale Zeitschrift für Individualpsychologie, así como sobre las publicaciones del grupo de Viena.
El maestro novel Kurt Seelmann (Múnich) propone publicar un cuaderno, con la correspondiente introducción de conjunto, dedicado solo al material de los consultorios de orientación educativa.
La Dra. Alice Rühle-Gerstel comunica que piensa publicar en la editorial Am Anderen Ufer una obra que trate la cuestión de los niños difíciles de educar, a partir del material que los distintos grupos le pongan a disposición.
El juez de distrito Dr. Naegele comunica que la Comunidad de Asistencia de Múnich (Münchner Fürsorgegemeinschaft) tiene intención de publicar los resultados de sus trabajos.
El Dr. Seif comunica que piensa reelaborar, ampliado y profundizado, su Merkbüchlein für Erzieher [Librito de notas para educadores].
Las comunicaciones se reciben con alegría.
Se acuerda que todo miembro de la asociación está obligado a suscribirse a la Internationale Zeitschrift für Individualpsychologie, y que en todos los grupos se proceda con gran cautela al admitir a nuevos miembros.
Con esto termina la parte administrativa del orden del día. La parte científica de la reunión la abre el Dr. Alfred Adler con una conferencia sobre la cuestión de la causalidad psíquica: De la psicología individual se dice que es en sí misma completamente cerrada, pero algunos puntos necesitan mayor aclaración, y un punto importante es la cuestión de la causalidad. Mantenida lejos de toda filosofía, la causalidad ha sido en la psicología individual un obstáculo que se ha arrollado. Consideramos al hombre como si nada en su vida estuviera condicionado causalmente y cada fenómeno de su vida hubiera podido ser también de otro modo. Todo pensar, sentir y obrar humano descansa en un error, y podemos influir en ese error poniéndolo al descubierto. Esta concepción no es nueva; la encontramos en Kant, en el pragmatismo, en la filosofía del «como si»3; pero en la práctica nunca se ha tenido en cuenta, y sin embargo todo el obrar práctico se funda en ella. Una enfermedad que está condicionada causalmente no podemos eliminarla; lo que podemos eliminar es la toma de posición errónea. Al acontecer causal de la naturaleza no podemos atribuirle ningún error, pero en lo psíquico, en la vida anímica, no podemos hablar de causalidad ni de determinación. No pensamos en una conservación de la energía psíquica, porque sabemos que la causalidad que encontramos la ha puesto en ella primero la persona en cuestión; el hombre convierte algo en causa y algo en efecto, y luego une las dos cosas.
Adler da un ejemplo muy ilustrativo y continúa luego:
Muchas cosas parecen condicionadas causalmente, aunque la causalidad se ha puesto en ellas después; eso llega tan lejos que también las inferioridades orgánicas solo actúan en la medida en que uno quiere; los hombres pueden elevar las inferioridades orgánicas a rango y dignidad, convertirlas en una causa. Un gran número de personas no pueden resistirse a esta inclinación. Un niño que ha venido al mundo con graves defectos adoptará ante la vida una actitud temerosa y hostil. Pero eso no está condicionado causalmente, porque sabemos que puede pasar si se le facilitan al niño diversas cosas. Tenemos que ver aquí con una limitación del pensamiento humano: ya no somos dueños de las conexiones. Tenemos ante los ojos una meta que dirige, pero las consecuencias no tienen por qué explicarse por causas anímicas de ninguna clase. Si esto desempeña un gran papel en los intentos prácticos de suprimir el gran error, de intercalar errores menores y de atenuar también estos hasta que ya no causen daño, se pondrá claramente de relieve en nuestra concepción fundamental. Un ejemplo: un niño ha sido mimado y adopta luego esas formas de expresión, con todos sus inconvenientes. El niño crece, y cuando se da cuenta de la desgracia hacia la que se encamina, la de esperar a que venga otro que se lo haga todo, cuando un niño así pregunta quién tiene la culpa, todo el mundo dice: la madre. A menudo corremos el peligro de darle la razón y de echarle también nosotros la culpa a la madre; pero eso se viene abajo si preguntamos qué ocurre cuando el niño, con su propia ayuda o con la ajena, se comporta de otro modo y ya no comete esos errores. ¿La madre solo tiene la culpa mientras el niño comete errores, y en cuanto el niño ya no los comete, de pronto la madre ya no tiene la culpa? Ahí no se puede hablar de causalidad.
Esto desempeña, naturalmente, un gran papel en la educación, cuando uno se enfrenta a los padres sin pensar en la culpa. El hijo de un alcohólico puede llegar a ser alcohólico, pero si no se entrega a la bebida, entonces el padre no tiene la culpa.
En la discusión que siguió participaron: el profesor Oppenheim, la señorita Esslen (Múnich), el Dr. Schmiedt, el director Weißkopf, la princesa Salm-Salm, la Dra. Sumpf y la señorita Ida Löwy (Viena).
El segundo tema de la discusión científica, «sobre la concepción del mundo», lo abre el Dr. Adler. La concepción del mundo está determinada por los hechos que hemos obtenido del sentimiento de comunidad y de la vida en comunidad; pero también de ello se puede abusar con el fin de la propia valía. El orador habla de la importancia del talento originariamente innato, que niega; porque los grandes logros nacen siempre y únicamente de la superación de grandes dificultades; en la lucha con las dificultades crecen las fuerzas y se vuelven aptas para grandes logros. A menudo vemos que niños que parecían predestinados a grandes cosas pierden el valor porque no están acostumbrados a las dificultades. La lucha con las dificultades solo puede salirle bien a quien sabe contar con ellas, a quien las toma como «puesta en escena» (Regie)4 y no se deja arredrar por ellas. El Dr. Adler señala ciertos puntos de contacto con concepciones religiosas, sobre todo con la religión católica: el atenerse a una verdad absoluta. En la relación del individuo con la tierra y con la naturaleza hay en algún lugar una verdad absoluta, y el hombre va en pos de esa verdad, pero no puede encontrarla, lo cual se funda en su deficiente organización. Pero si el hombre se evade y no quiere responder a sus cuestiones de la vida, se llega al exterminio (Ausrottung)5. En este sentido han de entenderse las perversiones, aunque también la actividad de las glándulas endocrinas desempeña en ellas un gran papel.
El director Weißkopf trata la cuestión de la relación originaria entre el hombre y el cosmos, que ve dada en el afán de poder; pero este afán de poder es solo un medio para un fin, y solo en el desarrollo de la fuerza llega el hombre a la solución definitiva.
El Dr. Adler replica que, si el afán de poder solo ha de ayudar a expresarse a la fuerza de la propia persona, él no ha encontrado nunca a nadie que no haya entendido el afán de poder como el sentimiento de su poder; pero el sentimiento de la fuerza tiene que estar en armonía con el sentimiento de comunidad.
Según se dice, Jung ayuda a cada uno de sus pacientes a expresar lo más genuinamente propio que hay en él. Con ello puede salir, naturalmente, también algo útil, y nosotros solo podemos conceder importancia a lo que es grande, bueno y útil para la comunidad. En la vida afectiva, aparte de la satisfacción de necesidades condicionadas orgánicamente, encontramos todo lo demás prescindible. El paciente cree que puede apoyarse en sus sentimientos; pero no necesitamos dar ningún valor a sus sentimientos, porque no tienen el menor valor probatorio. Hay sentimientos de placer y de displacer condicionados orgánicamente; podemos sentir una misma cosa como más o menos desagradable, pero eso no depende de la cosa, sino solo de cómo nos situamos ante ella; los sentimientos que con ello nos surgen son secundarios. El orador llega luego a la conclusión de que no necesitamos para nada los «sentimientos».
Tras una breve comunicación del Dr. Seif sobre un sueño de un paciente, el Dr. Adler habla de la limitación cultural en la educación de la mujer para la actividad. La mujer está imbuida de la convicción de que solo los hombres están para actuar. Con esta falsa educación de las muchachas se puede llegar de verdad a que las mujeres, en la estrechez de su campo de acción, desarrollen con más fuerza su vida afectiva y su fantasía.
Sobre el último punto del orden del día habla el Dr. Adler: el «entrenamiento». Entrenamiento es lo que llamamos arreglo de un síntoma. No encontramos en la vida humana ningún fenómeno que no haya surgido del entrenamiento; nada puede haber surgido de repente, sino que tiene que haber sido preparado. Todo fenómeno de una persona está en relación con la prehistoria de esa persona, y hay ciertos puntos de referencia que son siempre los mismos si la situación no exige otra cosa. Hay personas en las que el entrenamiento se hace tan patente que es visible ya por fuera, en la postura del cuerpo, en la escritura; con especial frecuencia lo encontramos en los sádicos: primero la sumisión y luego la exaltación. Pero el entrenamiento no se da solo en presencia de otros: el paciente también se entrena cuando está solo y se ayuda de su fantasía; donde con más claridad lo vemos es en el sueño. Lo mismo vale, naturalmente, para los homosexuales y para la mayoría de las formas de neurosis obsesiva. De ahí resulta una diferencia en nuestra actitud: cuando sabemos que es una persona que se entrena, [y no] cuando se piensa en una influencia de la infancia o en un trauma6.
El Dr. Weinmann opina que a un enfermo que se ha entrenado largo tiempo y se ha asegurado así de mantener en equilibrio su sentimiento de sí mismo no solo hay que apartarlo de su entrenamiento, sino que también hay que ayudarle a entrenar lo que para él es nuevo, y el orador pregunta cómo se lleva a un enfermo así del entrenamiento negativo al positivo.
Participan en la discusión Oppenheim (alusión a la Antigüedad), la señorita Löwy y Weißkopf (ejemplos), la doctora Alice Friedmann, de Viena (el entrenamiento en el sueño), y el Dr. Naegele (dos casos).
En sus palabras finales, el Dr. Adler señala que el enfermo solo deja el entrenamiento cuando ya tiene valor.
Fuente: traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original): «Bericht über eine Tagung des Internationalen Vereines für Individualpsychologie», Internationale Zeitschrift für Individualpsychologie (Viena), año 2, n.º 6, agosto de 1924, págs. 36-39, transcrito sobre las imágenes de las páginas (Internet Archive). Es un informe sin firma, en estilo indirecto, redactado por terceros: no es texto de Adler, cuyas intervenciones solo se resumen. La fecha y el lugar constan en el propio título impreso. Se publica el informe entero, porque Adler preside toda la sesión y sus intervenciones (conferencia, ponencias, réplicas y palabras finales) se reparten por todo el informe. Los comentarios S. n del código marcan el comienzo de cada página impresa.
Traducción: traducción íntegra al español hecha para la Escuela Libre de Psicología Adleriana (2026). El espaciado del original se da en cursiva y la negrita se conserva. Según el glosario del archivo: Gemeinschaftsgefühl, «sentimiento de comunidad»; Organminderwertigkeit, «inferioridad orgánica»; verzärtelt, «mimado»; Geltung, «valía»; Machtstreben, «afán de poder»; Lebensfragen, «cuestiones de la vida»; Training, trainieren, «entrenamiento», «entrenarse»; Arrangement, «arreglo»; Selbstgefühl, «sentimiento de sí mismo»; Mut, «valor»; Erziehungsberatungsstelle, «consultorio de orientación educativa»; heilpädagogisch, «de pedagogía terapéutica». Weltanschauung se traduce «concepción del mundo»; Ortsgruppe, «grupo local»; Tagung, «reunión». Las adiciones del traductor van entre corchetes.
Probablemente el psiquiatra moscovita Yuri Kannabij (Kannabich), cercano a la psicología individual. (N. del T.) ↩
Max Isserlin, psiquiatra de Múnich, promotor de los congresos alemanes de pedagogía terapéutica (Heilpädagogik). (N. del T.) ↩
Alusión a Die Philosophie des Als Ob (1911) de Hans Vaihinger, referencia constante de Adler. (N. del T.) ↩
Así en el original: «der sie als „Regie“ nimmt». El sentido parece ser que toma las dificultades como parte de un plan que él mismo dirige; puede tratarse también de una errata o de una mala audición del redactor. (N. del T.) ↩
Así en el original (Ausrottung, «extirpación, exterminio»); en el contexto parece referirse a la extinción o a la autodestrucción de quien rehúye las cuestiones de la vida. El resumen es muy elíptico. (N. del T.) ↩
La frase del original está incompleta («wenn wir wissen, das ist ein Mensch, der trainiert, wie man an eine Beeinflussung aus der Kindheit oder an ein Trauma denkt»); el sentido parece ser la diferencia entre ver en el síntoma un entrenamiento y explicarlo por una influencia de la infancia o un trauma. Se completa entre corchetes. (N. del T.) ↩