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Title: La educación comunista por el trabajo
Description: Artículo de Otto Rühle en Die Aktion (1919), conservado sin su comienzo, que esboza la escuela comunista como comunidad escolar unida a explotaciones agrícolas, talleres y fábricas, donde el niño aprende trabajando para la necesidad social, con libertad de elección, sin castigos ni exámenes y con obreros ejemplares como maestros; es una versión previa de un pasaje de Neues Kinderland (1920).
Author: Otto Rühle
URL: https://adler.school/archivo/ruhle/1919-12-27%20Die%20kommunistische%20Arbeitserziehung
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<!-- Texto incompleto: faltan en el ejemplar digitalizado las col. 817-818, con el título, el comienzo del artículo y la primera parte de la sección I. El título se toma de la bibliografía de Stecklina. -->

# La educación comunista por el trabajo

*[Laguna: faltan las col. 817-818 (el título impreso, la firma y el comienzo del artículo, con la primera parte de la sección I); el texto conservado empieza en la col. 819, en medio de una cita de Marx.]*

## [I]

<!-- Sp. 819 -->

… solo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en su bandera: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual, según sus necesidades!»[^t1]

La educación, mediante la introducción y el manejo de métodos más diferenciados de medición y estimación, mediante una observación e individualización más cuidadosas, mediante una selección y una evaluación más concienzudas, tendrá que preparar ya en la juventud, en la medida de sus fuerzas, el estado superior de la sociedad comunista. ¡Qué rico campo de trabajo se abre así a la psicología, a la pedagogía experimental! ¡Qué interesante y animado se vuelve todo el ascenso de las nuevas generaciones, que deja así que se haga valer toda la riqueza de individualidades y variedades, en lugar de violentarla y mutilarla, como hoy, en el lecho de Procusto de las clases por años de edad! ¡Y qué plenitud de posibilidades de despliegue se ofrece a cada aptitud, a cada talento!

Los niños se agrupan en *grupos de inclinación y de aptitud*, cuya composición cambia sin cesar, pues el niño goza —siempre, naturalmente, dentro de las condiciones y necesidades económicas— de *la mayor libertad de elección y del más libre derecho de decisión* en lo que se refiere al trabajo y a la enseñanza. Cesa la coacción intelectual. Ya no hay cursos obligatorios para todos ni planes de estudios oficiales decretados, concebidos en la mesa de despacho para el «niño normal». Para el trabajo en la empresa está el reglamento de la empresa, en cuya elaboración participa también la juventud que produce y que ha de tener en cuenta la peculiaridad infantil. Tendrá en cuenta, por ejemplo, la menor constancia del niño, dará el mayor margen posible a su necesidad de cambiar con frecuencia, respetará deseos particulares, etc. Junto a la más estricta integración, se concederá la mayor independencia, y precisamente de ahí nacerán fuertes impulsos hacia la *autoeducación*. El niño es llevado al querer consciente y llega a una representación propia del fin y del resultado de sus acciones. Como norma y correctivo surge una *disciplina del trabajo*, que encuentra su ejecutivo extremo en un *tribunal de empresa* elegido, que pide cuentas a los perezosos, impuntuales, reacios y demás elementos antisociales y, llegado el caso, los sanciona. *Por lo demás, los castigos, de la forma que sean, quedan excluidos en cualquier circunstancia.* La idea rectora suprema debe ser: con la más estricta organización y el más enérgico énfasis en el fin comunitario, la mayor independencia y la libertad más amplia imaginable del individuo.

## II

A ser posible, cada localidad forma una *comunidad escolar*[^t2] con explotación agrícola, <!-- Sp. 820 --> talleres, fábricas e instituciones científicas. Algunas empresas se organizan —no solo técnica, sino también pedagógicamente— como empresas modelo, pues han de servir de lugar de trabajo y de formación para la juventud. Lo que hoy llamamos escuela se ha convertido en una empresa económica en la que se realiza trabajo productivo como trabajo educativo. Las localidades pequeñas han de agruparse en una comunidad escolar, pero hay que evitar los caminos fatigosos. Las localidades mayores y las ciudades se dividen en varias comunidades escolares. Para ello hay que procurar la mayor diversidad posible en el carácter de las empresas económicas, para que todas las disposiciones y facultades imaginables de los niños encuentren su cauce y reciban formación.

*Trabajo y educación son aquí una sola cosa.* El niño trabaja en la práctica para la necesidad social; nada de marcos de talla de muesca,[^t3] nada de toallas bordadas, nada de esas superfluidades cursis que solo derrochan tiempo y material mientras el cerebro y los sentidos se quedan con las manos vacías. No: el niño ayuda a cocer el pan y a tejer la ropa, a fabricar muebles y a construir casas. Es un trabajador auténtico y cabal, que crea valores reales, un miembro útil del organismo social que, en su puesto, sirve con alegría al todo. *Y mientras el niño trabaja, aprende y es educado.* Como el hombre, mientras respira y digiere, se perfecciona creciendo.

La base de partida de la educación por el trabajo es la explotación hortícola y agrícola. Conduce a las fuentes y los elementos de la actividad humana en general. Conduce a la naturaleza. Sobre ella se construyen las tareas artesanales. Se realizan en talleres anejos a las comunas y a las explotaciones agrícolas. Y por encima de los talleres, como una región superior, se despliega la industria con sus máquinas y su técnica en rica variedad y alta perfección. Escalón por escalón recorre el niño, según su grado de madurez y su capacidad, la escala de la producción organizada. De las observaciones y experiencias de su trabajo, o al menos en la más estrecha conexión con la producción en la que está y en la que toma parte inmediata, le llegan volando conocimientos de ciencias naturales, técnicos, físicos, matemáticos, o se desarrollan sin especial esfuerzo. El trabajo en el huerto o en el campo es ciencia natural y economía prácticas; el trabajo en la cocina, química o física prácticas; en los talleres y en las naves de las fábricas, en los puntos de distribución y en las oficinas: en todas partes la ciencia toma forma práctica y figura viva. La práctica es vivencia: así, del lastre abstracto de la memoria se hace una ganancia viva de los sentidos, la gris teoría florece en el árbol verde y dorado de la vida.[^t4] Ninguna herramienta es ya un mero instrumento muerto y casual, ningún material <!-- Sp. 821 --> queda ya expuesto a una elaboración irreflexiva y mecánica: todo tiene voz y lenguaje, se vuelve personal y habla con las lenguas de la historia, de la geografía, de la lingüística y la etnología, de la ciencia en general; no se pone en marcha en la empresa ninguna máquina cuya construcción, funciones y relaciones todas con la vida productiva no hayan conocido los niños. Todo el trabajo social está tan impregnado y empapado de tendencias educativas y elementos formativos que *la vida productiva en su totalidad se convierte en una única gran ocasión de educación y formación* para todas las clases y grados de atención, de temperamento, de interés, de inclinación y de aptitud. Entre la producción y el mundo del espíritu, entre la actividad material exterior y el crecimiento anímico e intelectual interior, existe un tejido de mil hilos de conexiones y se produce un intercambio múltiple de potencias, en fecundación, complemento y profundización recíprocos. Así despliega el trabajo, sin que se note, pero con la mayor intensidad y persistencia, su carácter y su misión como medio de educación. Es la vida más concentrada, consciente de su fin, positiva, la más creadora expresión de la vida, la afirmación de la vida materializada. Y con ello, medio de educación incomparable, método de educación fecundísimo, resultado educativo riquísimo.

¿Dónde habría una fuente más pura de felicidad? ¿Un instrumento más apto de perfeccionamiento intelectual y anímico? ¿Dónde hay un contenido más profundo del destino humano? ¿Una nobleza más alta y más auténtica de la libre humanidad? En todo, el trabajo es la raíz y la cumbre, el núcleo y el alma, la flor y la corona.

## III

Pero el trabajo cambia. Su eterno cambio es una ley. El progreso de los medios de producción revoluciona[^t5] los métodos de trabajo de la gran industria; el crecimiento constante y las continuas variaciones de las necesidades exigen un cambio incesante y un mayor rendimiento de la producción. Por eso el trabajador ha de ser formado de manera que pueda emplearse en el mayor número posible de ramas de la producción. *El niño recorrerá, pues, el mayor número posible de empresas*, se ejercitará en muy diversos modos de producción, trabajará ahora aquí, ahora allá, no rindiendo culto a un diletantismo superficial, sino aprendiendo, creando y madurando en todas partes. Pronto el conjunto de los jóvenes, y más tarde también de los productores adultos, formará una gran masa elástica que se deje moldear para todas las coyunturas de la demanda de fuerza de trabajo. Durante el verano poblará los campos y las vegas y durante el invierno llenará los talleres y las fábricas. Afluirá aquí y allá según la necesidad social la llame o la despida. *La educación por el trabajo persigue y prepara esta capacidad de adaptación y de* <!-- Sp. 822 --> *empleo.* Por eso se facilitará todo lo posible el paso no solo de una empresa a otra, sino también de una comunidad escolar a otra, de una región económica a otra. Para fomentar disposiciones o inclinaciones particulares, se enviará a los niños a cursos especiales o a escuelas profesionales, al extranjero, se los eximirá total o parcialmente del trabajo, se los estimulará con ventajas, etc. En una *cartilla de trabajo* que recibe cada niño constará todo su itinerario formativo. *Los exámenes, naturalmente, quedan abolidos.* La prueba de capacidad se aporta únicamente con el rendimiento y el éxito. *Desaparece el sistema de títulos habilitantes.* Para ningún cargo ni puesto se exigirá ya la prueba de una determinada formación previa. La frase se convierte en hecho: ¡vía libre al capaz!

## IV

Para la estancia de los niños durante todo el día, y en su caso también durante la noche, han de crearse —a ser posible en conexión con las empresas de trabajo— *hogares de día* en los que se den comida, descanso, cuidados, ocasión de bañarse, asistencia médica, etc., y en los que se practique sobre todo la gimnasia. Tanto la higiénico-deportiva, que sirve al fortalecimiento del cuerpo y a la cultura física, como la rítmico-estética, que, unida a la música, la plástica y la danza, conduce a un refinamiento del estilo de vida y a una profundización de la capacidad de disfrute artístico. Para los niños de fuera han de organizarse *internados*, en los que se les provea de todo. Se unen con los maestros en comunas que, en lo posible, se mantienen económicamente por sí mismas. *En general, cada escuela, cada hogar, cada lugar de formación debe bastarse económicamente a sí mismo en la medida de lo posible.* Donde esto no sea factible, han de buscarse las conexiones adecuadas para hacer posibles, mediante la ayuda mutua y la solidaridad práctica de intereses, la construcción y el mantenimiento de comunas escolares.

*Maestros y educadores en las empresas serán todos los trabajadores ejemplares.* No en primer lugar pedagogos de oficio, sino obreros, campesinos, jardineros, artesanos, técnicos, artistas. Como los maestros de hoy están en general completamente desprevenidos para las exigencias de la nueva educación y, por tanto, son casi sin excepción inservibles, se prescindirá de ellos igual que se prescinde de los jueces, burócratas y diplomáticos burgueses. A la parte cualificada de ellos se tratará de hacerla apta, al menos para la transición, mediante instrucciones y cursos especiales. El peso principal ha de ponerse en *que se saquen del propio proletariado y directamente de la producción fuerzas* que se formen para la labor educativa y se empleen luego como trabajadores-maestros. La obtención de personal docente es un capítulo difícil, quizá <!-- Sp. 823 --> el más difícil, porque la formación teórica y la capacidad práctica, junto con el talento pedagógico y la ejemplaridad personal, no se dan con demasiada frecuencia. Pero, por una parte, en las profundidades del proletariado dormita una enorme riqueza de fuerzas inteligentes y creadoras que, una vez sacada a la luz, promete una fecundación maravillosa de la nueva vida cultural; por otra, la educación del futuro será, en una medida incomparablemente mayor que la de hoy —puesto que tiene la libertad y la independencia de la personalidad por condición y a la vez por fin—, *autoeducación*. La renuncia a la colaboración del pretencioso y además tan inferior gremio de dómines y clérigos de la instrucción de la escuela actual significará, pues, más una ganancia que una pérdida.

El tiempo que le queda al niño además de su tarea diaria de trabajo está a su disposición para el descanso, el juego y el deporte, para la libre actividad artística o científica. También para el trabajo realizado voluntariamente. Para la actividad productiva sin obligación, sin compromiso. En ello hay una mirada hacia un fin más alto: el desarrollo tiende a realizar cada vez más tareas sociales mediante el trabajo voluntario.

¡Qué mirada hacia lo alto! ¡Y qué fin!

<!-- Fin del artículo, sin firma visible en la col. 823. Sigue «Aufzeichnungen» de Jacques Sadoul. -->

[^t1]: Final de la cita de Marx, *Crítica del programa de Gotha* (1875), cuyo comienzo estaba en la parte perdida: «En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo […], solo entonces…». La misma cita figura en *Neues Kinderland* (1920). (N. del T.)

[^t2]: *Schulgemeinde*: «comunidad escolar»; aquí no la asamblea escolar de Wyneken, sino la unidad local de escuelas y empresas que propone Rühle. (N. del T.)

[^t3]: *Kerbschnitt*: talla de muesca o de virutas, labor de madera típica de la enseñanza escolar de trabajos manuales de la época. (N. del T.)

[^t4]: Eco de Goethe, *Fausto* I: «Gris, querido amigo, es toda teoría, y verde el dorado árbol de la vida». (N. del T.)

[^t5]: El original trae «revoltiert» («se subleva»), probable errata por «revolutioniert», que es la lectura de *Neues Kinderland*. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha desde las imágenes de *Die Aktion*, año 9, cuaderno 51/52, 27 de diciembre de 1919, col. 817-823 (archive.org, DieAktion09jg1919, págs. PDF 338-340). **Texto parcial:** el escaneo no tiene las col. 817-818, con el título impreso, la firma y el comienzo del artículo; el título se toma de la bibliografía de Stecklina (2002), y el texto conservado empieza en la col. 819, a mitad de una cita de Marx. Es una versión previa de la parte central de *Neues Kinderland* (1920), también publicado en este archivo, cuya traducción se ha seguido, ajustada a las variantes de la revista.

*Traducción:* traducción hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026), íntegra en lo conservado. *Arbeitserziehung* se traduce «educación por el trabajo»; *Schulgemeinde*, «comunidad escolar»; *Selbsterziehung*, «autoeducación»; *Berechtigungswesen*, «sistema de títulos habilitantes»; *Pauker- und Bildungspfaffentum*, «gremio de dómines y clérigos de la instrucción». Las cursivas reproducen el espaciado del original.
