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Title: [Discurso en el Reichstag contra la paz de entendimiento, el parlamentarismo y la Sociedad de Naciones]
Description: Discurso de Rühle en una de las últimas sesiones del Reichstag imperial (25 de octubre de 1918), en nombre de los obreros y soldados socialdemócratas que no pertenecían ni al partido mayoritario ni a los independientes: rechaza la paz de entendimiento entre gobiernos capitalistas, la parlamentarización «por gracia de Hindenburg» y la Sociedad de Naciones, exige la abdicación del emperador y llama a la clase obrera a la revolución, lo que le vale tres llamadas al orden.
Author: Otto Rühle
URL: https://adler.school/archivo/ruhle/1918-10-25%20%5BRede%20im%20Reichstag%20gegen%20Verst%C3%A4ndigungsfrieden%2C%20Parlamentarismus%20und%20V%C3%B6lkerbund%5D
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<!-- Intervención en la 196.ª sesión del Reichstag, al final del debate general que siguió a la declaración del gobierno del canciller Max von Baden. Preside el vicepresidente Dove. Rühle habla en nombre de los socialdemócratas de izquierda ajenos a los dos partidos (los radicales de izquierda). -->

<!-- S. 6270 -->

En nombre de aquellos obreros y soldados socialdemócratas que no se han adherido ni al partido de los socialistas gubernamentales dependientes[^t1] ni al partido de los socialdemócratas independientes, pero cuyo número abarca miles incontables que reclaman ser oídos desde esta tribuna y en esta situación política e históricamente importante, quiero caracterizar muy brevemente nuestra posición ante las cuestiones que se han debatido en estos días.

Rechazamos toda **paz de entendimiento**[^t2] que los gobiernos burgueses capitalistas están dispuestos a concluir, y a punto de concluir, a costa de los pueblos que se desangran. En la época del imperialismo y entre Estados imperialistas, una paz de entendimiento que pudiera servir y ser útil al bienestar y a los intereses de la clase obrera es un imposible. Ese entendimiento se concluirá siempre a costa del proletariado. Porque el antagonismo político, económico, histórico entre el capital y el trabajo, entre la burguesía y el proletariado, no ha desaparecido del mundo; subsiste como antes, más aún, esta guerra lo ha ampliado y ahondado. Si es verdad que el enemigo principal, el enemigo mortal de la clase proletaria está en el propio país, entonces es imposible que el proletariado pueda dar su aprobación a que estos enemigos mortales de todo el mundo se entiendan y se alíen a costa del proletariado y contra los intereses vitales del proletariado. En la paz de entendimiento que se proyecta solo puede tratarse de salvar de la ruina que amenaza, del derrumbe, los métodos de explotación y sojuzgamiento de los pueblos practicados hasta ahora, con todo lo que va unido a ellos en el aspecto estatal, jurídico, legislativo y económico. Para la clase trabajadora no hay paz de entendimiento sobre la base del capitalismo. Exige una paz de fuerza en el sentido de que su enemigo mortal, esta burguesía, sea vencida, el gobierno burgués capitalista derribado, el militarismo destrozado, y de que el proletariado revolucionario dicte a la sociedad burguesa, tras abatirla y superarla, la paz socialista.

Rechazamos además la llamada democracia y el **parlamentarismo** con que el gobierno burgués capitalista ha obsequiado al pueblo alemán justo en el mismo momento en que el militarismo, hasta ahora el baluarte más fuerte de la dominación reaccionaria de clase, se ha derrumbado de forma innegable e incontenible y el propio Mando Supremo del Ejército llega a la convicción de que la guerra está perdida sin remedio. Esta llamada democracia por la gracia de Hindenburg no es otra cosa que un decorado calculado para el engaño y la confusión, tras el cual se esconde el intento desesperado de poner a salvo del juicio inminente de las masas la esencia y el núcleo de este sistema capitalista mediante la concesión de reformas aparentes y reformitas de papel. Que unos socialdemócratas se hayan prestado al papel de hacer en la última hora de auxiliadores y de parapeto para la sociedad burguesa que se desmorona lo sienten las masas de fuera como una traición vergonzosa,

*(¡muy cierto!, en los bancos de los socialdemócratas independientes)*

del mismo modo que se sienten burladas y escarnecidas por la democracia aparente, por la soberanía popular que se les hace creer. Para su liberación necesitan algo completamente distinto, a saber, la democracia del socialismo, la república sobre la base de la revolución socialista, y para ello exigen en primer lugar la abdicación del emperador como autor de esta guerra mundial.

*(Gran agitación. — Campanilla del presidente.)*

[El vicepresidente Dove llama al orden al orador por la justificación con que ha exigido la abdicación del emperador.]

*(¡Bravo!)*

La llamada al orden no lo salvará del juicio — —

*(Gran agitación. — Campanilla del presidente.)*

[El vicepresidente Dove no admite comentario alguno sobre sus disposiciones y llama al orden al orador por segunda vez.]

*(¡Bravo!)*

Rechazamos además la llamada **liga de Estados y de pueblos**[^t3] en la que los gobiernos burgueses capitalistas, de nuevo con la ayuda de socialdemócratas, quieren reunirse después de la guerra. Esta liga de Estados y de pueblos, o como ustedes quieran llamarla, no puede ser otra cosa que una coalición de potencias enemigas de los obreros y de la libertad, una Santa Alianza para aplastar a palos y estrangular la revolución social que se avecina. Ya hoy vemos cómo las grandes potencias del capital se unen en dulce concordia para la obra infame de estrangular la república popular rusa, a la que pertenecen nuestras simpatías ilimitadas. La clase trabajadora no espera su liberación y su redención de la Sociedad de Naciones tal como la quiere Wilson, o como otros la han propuesto, y tal como es realizable sobre la base del orden social capitalista; aspira a la fraternización de todos los pueblos en una liga duradera de paz y de cultura bajo el signo del socialismo victorioso.

*(¡Muy cierto!, en los bancos de los socialdemócratas independientes.)*

Llamo a la clase obrera, en particular a la clase obrera alemana, a conquistar este socialismo con el arma de la revolución. ¡Ha llegado la hora de actuar!

*(Gran agitación. — Campanilla del presidente.)*

[El vicepresidente Dove declara inadmisible el llamamiento a la revolución y llama al orden al orador por tercera vez; con ello se cierra el debate general.]

[^t1]: «Socialistas gubernamentales dependientes»: la socialdemocracia mayoritaria (MSPD), que acababa de entrar en el gobierno del príncipe Max von Baden (Scheidemann y Bauer, 4 de octubre de 1918), por oposición a los independientes (USPD). (N. del T.)

[^t2]: *Verständigungsfrieden*: paz negociada, sin anexiones, como la que pedía la resolución de paz de la mayoría del Reichstag (julio de 1917); se oponía a la *Siegfrieden* («paz victoriosa») de los anexionistas. Rühle le opone una *Machtfrieden*, «paz de fuerza» dictada por el proletariado. (N. del T.)

[^t3]: *Staaten- und Völkerbund*: la Sociedad de Naciones (*Völkerbund*) propuesta por el presidente Wilson en el último de sus Catorce Puntos (enero de 1918), que el gobierno alemán había aceptado como base de la paz en su nota del 3-4 de octubre de 1918. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del facsímil de las actas del Reichstag en la Bayerische Staatsbibliothek: *Verhandlungen des Reichstags*, XIII. Legislaturperiode, II. Session, t. 314, 196.ª sesión (25 de octubre de 1918), pág. 6270 (https://www.digitale-sammlungen.de/de/view/bsb00003418?page=126).

*Traducción:* traducción íntegra al español de las intervenciones de Rühle, hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Las intervenciones del vicepresidente se resumen entre corchetes; las anotaciones taquigráficas de las reacciones de la sala se traducen en cursiva entre paréntesis, y la negrita reproduce la del acta. *Oberste Heeresleitung* se traduce «Mando Supremo del Ejército»; *Völkerbund*, «Sociedad de Naciones»; *Arbeiterschaft*, «clase obrera». Las equivalencias fijas se recogen en el glosario del archivo.
