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Title: El niño proletario. Suplemento de educación, febrero de 1914
Description: Número de febrero de 1914 del suplemento mensual de educación «Das proletarische Kind», que editaba Otto Rühle para varios diarios socialdemócratas, dedicado a las preguntas de los niños: un diálogo de origen neerlandés en el que un hijo de empresario pone en apuros a su padre con preguntas sobre la propiedad y el trabajo, un consejo a los padres para que respondan con paciencia a las preguntas infantiles, noticias de reforma educativa y una reseña. Las piezas van sin firma y se atribuyen a Rühle como editor (Stecklina 2002).
Author: Otto Rühle
URL: https://adler.school/archivo/ruhle/1914-02%20Das%20proletarische%20Kind.%20Erziehungs-Beilage%2C%20Februar%201914
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<!-- El suplemento ocupa en el facsímil las páginas 1 (parte superior, bajo la cabecera de la Arbeiter-Zeitung), 2, 3 y 6; las páginas 4 y 5 son tomas repetidas de la 2 y la 3. Sin paginación impresa. -->

<!-- S. [1] -->

> El momento en que aparece la pregunta es de la mayor importancia para el niño que habla; pues con la pregunta adquiere, por así decir, la varita mágica que le permite participar en todo momento, a su antojo, en el patrimonio intelectual de los adultos y enriquecerse con él.
>
> G. Lindner.

<!-- Omitido: «Fragende Kinder» [Niños que preguntan], firmado por Emmy Freundlich (S. [1]-[2]). -->

<!-- S. [2] -->

## El muchacho curioso.

El diálogo que sigue no es nuevo; procede del neerlandés y circuló hace años por la prensa socialdemócrata. Pero su forma es tan graciosa y su sentido tan sustancioso (para los educadores como para los socialdemócratas, *y sobre todo para los educadores socialistas*) que también una segunda vez se sacará de él alegría y provecho; sobre todo si uno se lo encuentra en un contexto en el que se habla de preguntas infantiles y de niños que preguntan.

\*

Padre, ¿qué edificios son esos?

Es una fábrica de ladrillos, hijo mío.

¿De quién es, padre?

Mía, niño.

¿Son tuyos todos esos grandes montones de ladrillos, padre?

Sí, cada ladrillo es de mi propiedad.

Ay, cuánto habrá tardado uno en moldear todos esos ladrillos. ¿Los has hecho tú solo?

No, los hombres que trabajan allí han hecho los ladrillos para mí.

¿Son tuyos también los hombres?

No, hijo, ¡son trabajadores libres! Nadie puede tener a otras personas en propiedad, a no ser que sean esclavos.

¿Qué es un esclavo, padre?

Un esclavo, hijo, es un hombre que tiene que trabajar toda su vida para otro y solo recibe a cambio comida y también ropa.

Cuando un esclavo se pone enfermo, ¿quién paga entonces al médico?

Lo paga el propietario, porque sería en perjuicio suyo que el esclavo se muriera.

¿Por qué trabajan tanto los hombres? ¿Es que les gusta empujar carretillas tan pesadas?

No creo que les guste, pero si no lo hacen no tienen nada que comer.

¿Son ricos los hombres, padre?

No, no son ricos.

¿Tienen también caballos y ropa de abrigo, y van también al mar cuando hace demasiado calor?

No, porque tienen que trabajar mucho para poder vivir.

¿Qué quieres decir con eso de poder vivir?

Pues que tienen que trabajar para ganar dinero para comer y beber, para vestirse y para la vivienda.

¿Y están mejor esas personas que los esclavos?

Claro, hijo mío, son personas libres, que no tienen que trabajar para mí si no quieren. Pueden marcharse cuando se les antoje.

¿Y si se marchan ya no tienen que trabajar?

Sí, naturalmente, entonces tienen que volver a trabajar para otro.

¿Y el otro les da más de lo necesario para poder vivir?

No lo creo.

¿Por qué están entonces mejor que los esclavos?

Porque son libres y tienen voluntad propia.

Y cuando se ponen enfermos, ¿tienes tú que pagar al médico?

¿Qué me importa a mí su enfermedad? Pagan ellos mismos al médico.

¿Le das algo a uno de ellos cuando te deja?

Ni lo más mínimo. Lo único es que entonces tengo que poner a otro en su puesto, y a ese puedo tenerlo siempre que quiera.

¿Entonces tampoco necesitas tratarlo con tanto cuidado como si fuera tu esclavo?

No, así es.

Dime una cosa, padre: ¿por qué es mejor para las personas ser libres?

No hagas preguntas tan tontas, niño.

\*

<!-- S. [3] -->

¿De qué se hacen los ladrillos, padre?

De barro, hijo mío.

¿Has hecho tú el barro?

No, eso lo ha hecho Dios.

¿Lo ha hecho Dios para ti?

No, yo he comprado el barro.

¿A Dios?

No, a un señor.

¿Se lo compró el señor a Dios?

Naturalmente que no; se lo habrá comprado también a otro, me figuro.

¿Y el primer hombre al que se compró el barro, se lo compró a Dios?

No, no lo creo.

¿Pues cómo llegó a poseerlo?

¡Me figuro que se lo apropió!

¿Y si ahora los trabajadores se apropiaran el barro, sería entonces de ellos?

¡Déjame en paz con tus preguntas tontas!

\*

Si no tuvieras toda la fábrica de ladrillos con todos los edificios y las máquinas, ¿cómo podrías vivir?

Pues entonces tendría que trabajar.

¿Moldear ladrillos también?

Probablemente.

¿Te gustaría que por hacer ladrillos te dieran solo de comer y de beber, y que el hombre que se ha apropiado el barro se quedara con todo lo demás?

No me preguntarían si me gusta. Los pobres tienen que trabajar para otros, qué se le va a hacer, para poder vivir.

Si la fábrica de ladrillos fuera de los hombres, ¿trabajarían también para ti?

Probablemente no; me figuro que entonces trabajarían para sí mismos.

¿No te parece estupendo que el primer señor se apropiara el barro y te lo vendiera a ti?

¿Por qué?

Si el señor no lo hubiera hecho, probablemente uno de los trabajadores habría comprado el barro, y entonces tendrías que trabajar tú para él a cambio de comida y ropa.

Por eso tenéis que estar agradecidos a la Providencia por su bondad, porque os ha dado un padre que, sin trabajar, puede manteneros.

Padre, ¿tienen que estar también los hijos de los trabajadores agradecidos a la Providencia?

¡Sí, desde luego!

¿Por qué, padre?

Porque sus padres tienen trabajo.

¿Es que el trabajo es un beneficio?

Desde luego, para las personas es un beneficio.

¿Y por qué no trabajas tú, padre? Nadie puede prohibirte moldear ladrillos.

No, pero no quiero quitarle a nadie su trabajo. Si yo me pusiera a trabajar, naturalmente habría que despedir a otro hombre, porque entonces ya no habría trabajo para él.

Eso está muy bien por tu parte, padre. ¿Crees que el hombre se enfadaría si empujaras tú en su lugar la carretilla pesada?

Oh, santa simplicidad, los señores nunca empujan carretillas.

¿Y qué son los señores?

Pues los señores son las personas que no necesitan trabajar, que están más arriba.

Yo creía que en nuestro país no había nadie más arriba. Oí decir a alguien que todos los hombres son iguales.

El que dijo eso era sin duda un socialista.

Dime, padre, ¿es socialista la maestra de la escuela dominical? Decía que todos somos hijos de Dios.

Sí, eso se enseña en las iglesias y en las escuelas dominicales.

Pero, padre, dime una cosa sinceramente: ¿son los trabajadores tan hijos de Dios como nosotros?

Desde luego, hijo, lo son.

Padre, ¿te acuerdas de que una vez nos trajiste una bolsa de canicas a mí y a Harry, y de que yo me quedé con todas las canicas, también con las de Harry, para jugar, y de que no quise dárselas hasta que me diera su maceta nueva? Entonces dijiste que yo era un niño malo y me pegaste.

Sí, me acuerdo.

¿Hiciste bien en pegarme?

Claro que hice bien. Los padres tienen derecho a castigar a sus hijos para evitar que se vuelvan malos. Las canicas las traje para los dos. Harry tenía tanto derecho a ellas como tú.

Padre, si los trabajadores son tan hijos de Dios como tú, entonces tú eres su hermano y ellos son tus hermanos. Y si los obligas a darte casi todos los ladrillos, y haces ese uso del barro que no has hecho tú y que no te corresponde, ¿no es lo mismo que lo que yo hice con Harry? Él tenía que darme su maceta nueva para que yo le dejara jugar con las canicas.

Ay, hijo, no hagas preguntas tan tontas.

Dime, padre, ¿no te da miedo que Dios también te encuentre malo y pueda castigarte porque quieres quedarte tú solo con todo el barro, todos los caballos, todos los edificios, todas las máquinas?

Esto ya es para volverse loco con tus preguntas. ¡Marie, lleva al niño a la cama! Es capaz de volver loco a cualquiera con su parloteo.

## Trato con los niños.

### ¡Responde a las preguntas de los niños!

Cuando, de excursión, llegas a una comarca desconocida, pierdes el camino y andas extraviado, ¡qué agradecido y contento estás entonces de encontrar personas que, a tu pregunta, te den solícitas una respuesta bienintencionada y correcta! También tu hijo está, como un caminante sin consejo ni sendero, en un mundo grande y todavía desconocido para él. Apocado y asombrado, avanza preguntando y tanteando. Tú no eres el primero que pasa, al que se dirige en busca de información. De ti ha recibido comida y bebida, cuidados y atenciones todos estos años, ha sentido tu mano que lo guía y ha notado tu amor; ahora el instinto seguro de su ser interior le dice que serás también su buen consejero y guía. ¡No defraudes las esperanzas del pequeño caminante extraviado! *No seas gruñón ni desabrido* si te pregunta a deshora: él no sabe que hay en las cabezas de las personas otras cosas más importantes; *no te pongas nervioso* si sus preguntas e indagaciones no quieren tener fin; ay, le queda todavía tanto por preguntar y aprender, ¿qué va a hacer con su minúsculo puñado de experiencias en este mundo tan grande? No lo despaches tampoco con un sí o un no secos, y menos aún le cierres la boca y le obligues a dejar de preguntar. Descuidarías y abusarías de tu oficio de educador, pues responder al niño no es cosa de tu buena voluntad ni una gracia: es *tu deber de educador*. Puede ser a menudo difícil de cumplir, exigir mucha paciencia, tacto y energía, pero serás recompensado por ello, ricamente recompensado por la *confianza* que te crecerá desde el corazón del niño. ¿A quién podría un ser humano que busca, sin consejo, extraño al mundo, dar mayor confianza que a aquel que fue siempre para él un consejero y guía seguro y fiel? Te conservará su confianza también más tarde y te pedirá consejo y ayuda en casos en que nada desearás más ardientemente que ser escuchado. Y eso será para ambos una verdadera ganancia y una hermosa dicha.

<!-- Omitido: «Kinderfragen» [Preguntas de niños], extracto de R. Penzig, *Ernste Antworten auf Kinderfragen* (Verlag von G. Reimer, Berlín), S. [3]-[6]. -->

<!-- S. [6] -->

<!-- Omitido: «Das Fragen des Kindes» [El preguntar del niño], extracto de W. Preyer, *Die Seele des Kindes* (Verlag von Th. Grieben, Leipzig). -->

<!-- Omitido: «Plappermäulchen» [Boquitas parlanchinas] I-II, extracto de P. Rosegger, *Mein Weltleben* (Verlag von L. Staackmann, Leipzig). -->

## Progresos.

En Berlín se ha instalado, de momento provisionalmente, un *hogar de protección juvenil* (*Jugendschutzhaus*) con 16 camas para muchachos de hasta 16 años, para estancias pasajeras, por remisión de la policía, del tribunal de menores o de instituciones similares. Los fondos los donó el profesor Darmstädter, que se ha hecho cargo también de la dirección económica. Si da buen resultado, el hogar se mantendrá de forma permanente. — Con ayuda de la ciudad de Altona (8000 marcos) se ha creado cerca de Neugraben un *hogar rural de protección juvenil*. — A instancias de los maestros de escuela primaria se ha fundado en Hamburgo un *Instituto de Estudio de la Juventud* (*Institut für Jugendkunde*). La dirección científica la ha asumido el profesor Meumann.[^t1] La administración está en manos de un patronato. — La ciudad de Breslau ha incluido en su presupuesto 10 000 marcos como *ayudas para trabajadores jóvenes*, con las que puedan apartarse de abrazar la profesión de los llamados trabajadores no cualificados. — La *Deutsche Elternzeitschrift* [Revista alemana de los padres] (Hermann Beyer und Söhne, Langensalza) ha creado una amplia *oficina de información pedagógica*, que sirve sobre todo para la orientación profesional.

## Reseñas.

*Rudolph Penzig, Ernste Antworten auf Kinderfragen* [Respuestas serias a preguntas de niños]. Capítulos escogidos de una pedagogía práctica para el hogar. Verlag von Georg Reimer, Berlín. 4.ª ed., 348 págs., en rústica 3,20, encuadernado 4,20 marcos. En el mundo del niño que pregunta, cuyos horizontes fantásticos van mucho más allá de los límites seguros que el conocimiento y la experiencia han dado al adulto, el educador que quiera llegar a una comprensión más profunda del alma infantil y verse libre de desaciertos graves no puede prescindir de una orientación entendida y fiable. Aquí se presenta este libro como un guía excelente, que conoce los terrenos más apartados de la vida anímica infantil y sortea con mano segura los escollos que se interponen en el curso del desarrollo del niño y ponen en peligro su éxito. El autor bebe de un saber sólido, de una observación cuidadosa y diligente y del tesoro de una rica experiencia. Lo que escribe sobre los cuentos, la fábula de la cigüeña, la mentira infantil, el adiestramiento escolar, la relación con los animales y las plantas, el dominio de sí, la formación moral, etc., es tan verdadero, tan acertado y digno de tenerse en cuenta, que puede calificarse de excelente instrucción sobre estas importantes cuestiones educativas. También para los padres proletarios, a los que, eso sí, no se les ahorra en otros pasajes el recuerdo de que el libro no se escribió propiamente para ellos, sino para los círculos burgueses. Ahí el lector reflexivo separa por sí mismo lo aprovechable de lo inaprovechable; la ganancia, con todo, sigue siendo lo bastante grande como para justificar la *más encarecida recomendación* de esta obra, que con sucesivas revisiones y ampliaciones ha crecido hasta formar un volumen considerable.

Responsable de la redacción: Otto Rühle, Dresde-Hellerau.

[^t1]: Ernst Meumann, psicólogo y pedagogo experimental, entonces profesor en Hamburgo. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original): Das proletarische Kind. Erziehungs-Beilage, febrero de 1914, suplemento mensual editado por Otto Rühle y publicado con varios diarios socialdemócratas; facsímil de la edición de la Arbeiter-Zeitung (Essen), ULB Bonn / zeit.punkt NRW. Piezas sin firma, atribuidas a Rühle como editor (Stecklina 2002, secc. 1.6.2); se omiten las colaboraciones firmadas y los extractos de libros ajenos.

*Traducción:* traducción íntegra de las piezas sin firma, hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Las cursivas reproducen el espaciado del original. *Erziehungs-Beilage* = «Suplemento de educación»; *Umgang mit Kindern* = «Trato con los niños».
