---
Title: La miseria de los niños lisiados
Description: Artículo de Otto Rühle, firmado «O. R.», en el Unterhaltungsblatt del Vorwärts (octubre de 1910): presenta el capitalismo como la fuente más abundante de la miseria de los lisiados, comenta el censo de niños lisiados de 1907 (92 000 en Alemania) y la falta de un solo establecimiento estatal para ellos, y reseña el librito de Max David sobre las deformaciones corporales en la infancia.
Author: Otto Rühle
URL: https://adler.school/archivo/ruhle/1910-10-29%20Das%20Elend%20der%20Kr%C3%BCppelkinder
---


<!-- S. 847 -->

# La miseria de los niños lisiados

El capitalismo, que ha desarrollado la miseria social hasta convertirla en un fenómeno de masas y la ha llevado al extremo de lo insoportable, no es más cruel allí donde de un golpe brusco apaga esperanzas de existencia y aniquila vidas humanas, sino allí donde arrebata al superviviente todo lo que le sería necesario para poder vivir una vida humana plena, donde hace de la vida una lucha de decenios con el hambre, la enfermedad crónica y la muerte.

El hecho terrible de que cada año cientos de miles de lactantes apenas despertados a la existencia vuelvan a convertirse en tempranas flores de cementerio nos llega al corazón. Pero ¿no son igualmente estremecedores los hechos de que cientos de miles de la descendencia proletaria trabajen como siervos bajo el yugo del trabajo asalariado diario, languidezcan en correccionales y cárceles, se pierdan en las cloacas del vicio y la vergüenza y, como un ejército de enanos y estrechos de pecho, de inferiores y débiles mentales, de enfermos crónicos y lisiados, tengan que soportar sufrimientos sin nombre bajo el azote de la ruina de su salud?

De la Antigüedad asiática nos llega la espeluznante noticia de un ídolo cuyas fauces infernales devoraban como ofrenda cuerpos florecientes de niños.

El Moloc capitalismo sigue exigiendo hoy, cada día, sus terribles tributos de cuerpos de niños y de felicidad infantil. Y nunca han sido tan numerosas las víctimas como ahora.

> Ante mí desfilan en severas imágenes  
> las desdichadas multitudes de niños pálidos,  
> y ojos cansados y frentes acongojadas,  
> miembros desgarrados y rostros desfigurados,  
> y una cansada de caminos, inmensa,  
> terrosa muchedumbre del pueblo.

Entre los distintos grupos del largo cortejo del sufrimiento, desde hace un tiempo relativamente breve recibe por fin algo más de atención y de asistencia también aquel que comprende el gran ejército de los *lisiados*.

Por lisiado se entiende una persona que, por una disposición congénita defectuosa, por enfermedad o por accidente, está privada de modo permanente del uso libre de sus miembros o de una parte de ellos. En ello pueden faltar del todo algunas partes del cuerpo o estar más o menos tan deformadas que hayan quedado total o en su mayor parte incapaces de funcionar. Muchas veces las causas de las malformaciones se encuentran ya en la disposición germinal del embrión; en otros casos el germen, normal en sí, está expuesto durante su formación dentro del útero a influencias nocivas que frenan su desarrollo regular. Tales daños pueden ser de naturaleza externa y afectar a la madre —caída, golpe en el bajo vientre, postura encorvada continuada en el trabajo, etc.—, pero pueden tener también su causa en procesos patológicos del útero. Por último, en las llamadas bridas amnióticas, es decir, adherencias o pegaduras de partes opuestas de la membrana del huevo entre sí o con el feto, se hallan las causas de mutilaciones de miembros. *La degeneración y el duro trabajo asalariado de la madre* condicionan esencialmente la frecuencia de los lisiados; por eso, en las regiones con extenso trabajo asalariado femenino y en las llamadas zonas de miseria, el número de niños lisiados es extraordinariamente grande.

Pero también el parto puede producir malformaciones al provocar parálisis nerviosas por compresión, desgarros musculares, fracturas óseas, etc.; la escarlatina, la difteria y sobre todo la *tuberculosis*, la enfermedad del proletariado, y no menos el *raquitismo* («enfermedad inglesa»), que prospera sobre todo en las viviendas húmedas de los sótanos y ataca a los niños mal cuidados y mal alimentados, provocan asimismo deformaciones corporales. Así surgen gibosidades de alto grado por la destrucción tuberculosa de vértebras dorsales, la espalda plana por debilidad muscular, la espalda redonda por el reblandecimiento raquítico de los huesos vertebrales, la escoliosis por la curvatura raquítica de la columna vertebral, etc. Especialmente temidas son las enfermedades tuberculosas de la articulación de la cadera, que en la mayoría de los casos dejan lisiado para toda la vida al que las padece. Igual de peligrosa es la parálisis infantil espinal, que con bastante frecuencia pasa a una parálisis permanente de los miembros.

Al arruinar físicamente a millones de personas mediante el *exceso de trabajo* y la *desnutrición*, las *viviendas miserables*, el *modo de vida antihigiénico*, el *trabajo asalariado precoz*, la falta de cuidados y de atención en la enfermedad, etc., al devastar sumas incalculables de fuerza del pueblo y al ampliar sin cesar y ahondar en sus efectos un proceso de degeneración sin precedentes, el desarrollo capitalista es la *fuente más abundante* de la miseria sin nombre de los lisiados, de la que la estadística da una noticia inquietante.

A propuesta de la Central Alemana de Asistencia a los Lisiados (*Deutsche Zentrale für Krüppelfürsorge*), los gobiernos de los Estados federados alemanes llevaron a cabo en 1907 un *censo de lisiados*. En Baviera, Baden y Hesse solo se contó a los escolares; en los demás Estados, a todos los niños hasta los 14 años cumplidos. El censo dio como resultado que en Alemania hay 92 000 lisiados jóvenes, solo en Prusia 52 000 y en Sajonia casi 10 000. **Más de la mitad** de estos desdichados necesita en todo

<!-- S. 848 -->

caso la ayuda de la colectividad, que, sin embargo, no puede prestárseles. Hay millones para listas civiles,[^t1] acorazados, armas homicidas y fantasías de política colonial, pero no para la exigencia de la humanidad y del bien asistencial de crear para 53 000 niños lisiados un hogar y un centro de cuidados bajo dirección médica. En Alemania existen *solo 39 establecimientos*, en los que solo pueden alojarse 3300 lisiados. Y de ellos *ni un solo establecimiento ha sido creado por el Estado*. Todo lo que hasta ahora se ha hecho en este sentido debe su origen o bien a la iniciativa de particulares o bien a la actividad asistencial de corporaciones cristianas. Naturalmente, los establecimientos y hogares tienen todos *carácter confesional*, y la salvación del alma se practica a menudo con más celo que la curación y el alivio de los males corporales. Muchos de los establecimientos renuncian a la dirección o a la colaboración médica; también en los tres más importantes, en Nowawes, Cracau y Altona, están al frente eclesiásticos.[^t2]

La estadística ha arrojado una luz especial sobre el papel que desempeñan en la invalidez de los escolares los *accidentes con máquinas*, sobre todo en las *explotaciones agrícolas*. Así, en Baviera, de 9637 lisiados, 2572 habían llegado a sus males por accidentes; de ellos, 1362 en la agricultura. Esta proporción es extraordinariamente alta y permite sacar las conclusiones correspondientes sobre la explotación de la fuerza de trabajo infantil en la producción agrícola.

En un librito publicado por B. G. Teubner en Leipzig, *Körperliche Verbildungen im Kindesalter und ihre Verhütung* [Las deformaciones corporales en la infancia y su prevención] (colección «Aus Natur und Geisteswelt», tomito 321, 1,25 marcos), el especialista berlinés Dr. *Max David* trata, en una exposición clara y comprensible, el problema del tratamiento médico de los lisiados y de la asistencia a ellos. Después de tocar brevemente en la introducción el aspecto social y de tratar con amplitud en la parte general el origen, las formas, la curación y la prevención de las deformaciones corporales, se ocupa detenidamente en la parte especial de la columna vertebral, el tórax, las extremidades superiores e inferiores y los pies, examinando siempre con precisión las deformidades que se presentan en cada caso y explicándolas con ilustraciones; también se tienen en cuenta la tortícolis y el calambre del escribiente. El autor quiere mostrar en primer lugar cómo pueden prevenirse las malformaciones mediante «el cuidado de las madres, la atención de los cuidadores, la observación concienzuda de los maestros y la consideración comprensiva de los patronos de aprendices hacia la capacidad de rendimiento del organismo juvenil». Además, los principios de los métodos médicos de curación han de encontrar una exposición comprensible para todos, a fin de ilustrar a los padres sobre los principios según los cuales el médico ha de tratar las deformaciones que padecen sus hijos. El autor ha resuelto esta tarea de manera satisfactoria.

Que, sin embargo, ni la mano más hábil del médico ni la asistencia más abnegada del filántropo consiguen nada si *lo desfavorable de las condiciones sociales* niega de antemano todo éxito y todo fruto al esfuerzo, de eso también el autor es consciente. «Para intervenir aquí ayudando, la beneficencia pública y privada tiene el mayor campo de acción. Aquí ha de entrar en acción el movimiento asistencial, para ayudar a la totalidad mediante la ayuda al individuo.»

Nos parece más acertado lo contrario: ayudar al individuo *mediante la ayuda a la totalidad*. Pero entonces estamos plenamente de acuerdo con él: «Si se consigue *eliminar las causas* que provocan la miseria de los lisiados, *la cuestión de los lisiados queda ya resuelta*».

O. R.

[^t1]: *Zivilliste*: la asignación anual del erario a los monarcas y sus casas. (N. del T.)

[^t2]: Los tres grandes establecimientos protestantes de la época: el Oberlinhaus de Nowawes (cerca de Potsdam), el Asilo del Samaritano de Cracau (cerca de Magdeburgo) y el de Altona. (N. del T.)

---

*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), cotejada con el facsímil: *Vorwärts*, *Unterhaltungsblatt*, n.º 212, 29 de octubre de 1910, pp. 847-848. Firmado «O. R.». Los comentarios `S. n` del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.

*Traducción:* traducción íntegra al español hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Las cursivas reproducen el espaciado del original y la negrita su letra gruesa; las adiciones entre corchetes son del traductor. Los versos citados se traducen literalmente, sin rima. *Krüppel* se traduce «lisiado», como en las demás obras de Rühle del archivo; *Krüppelfürsorge*, «asistencia a los lisiados»; *Minderwertige*, «inferiores», según el glosario.
