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Title: Caminos hacia la escuela del trabajo
Description: Reseña de conjunto de Otto Rühle, firmada «O. R.», en el Unterhaltungsblatt del Vorwärts (agosto de 1910): parte de la distinción entre tipo sensorial y tipo motor, celebra el giro de la pedagogía hacia la educación por el trabajo y presenta los Kleine Beschäftigungsbücher del Pestalozzi-Fröbel-Haus, el libro de Wetekamp sobre la actividad propia en la escuela y Praktische Erziehung, de A. Pabst.
Author: Otto Rühle
URL: https://adler.school/archivo/ruhle/1910-08-10%20Wege%20zur%20Arbeitsschule
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# Caminos hacia la escuela del trabajo

La psicología distingue, al agrupar las individualidades intelectuales y anímicas de los seres humanos en torno a dos tipos determinados, una constitución *sensorial* y una constitución *motora*. Sensorial alude al sentido, a la capacidad de sentir, al intelecto; motora hace pensar en el movimiento y la actividad. Las personas cuya imagen psíquica es en lo esencial sensorial son teóricos, investigadores, cavilosos; las naturalezas motoras, en cambio, se entregan a la práctica, a los hechos y situaciones reales de la vida.

La diferencia de tipo psíquico se manifiesta ya en los *niños*. Rara vez en forma pura, pero sí sin disimulo y sin las concesiones forzadas que más tarde trae consigo inevitablemente la asistencia a la escuela. Pues nuestra escuela actual, por su organización y por su método, está hecha de tal modo que solo hace justicia al tipo sensorial. Todas las naturalezas de disposición más práctica, que aprenden con dificultad en los libros y prefieren con mucho dejar que las cosas obren sobre ellas en su corporeidad, salen mal paradas. Esto es tanto más lamentable cuanto que al menos *tres cuartas partes* de todos los niños han de contarse en el tipo motor.

Es un logro de los tiempos recientes haber aguzado, mediante una crítica incesante de la unilateralidad y la antinaturalidad de la enseñanza memorística y libresca, la atención de los pedagogos hacia las exigencias que la naturaleza infantil plantea a la educación. Se reconoce ya que en el camino seguido hasta ahora hay que detenerse y dar la vuelta. Cada día le salen a la escuela de adiestramiento más adversarios y a la *escuela del trabajo* más amigos y defensores. Esto se debe a que todo el desarrollo social avanza en una línea cuya meta está en una valoración y un reconocimiento más altos del trabajo, también en el terreno de la educación y de la humanización espiritual. Así, el futuro pertenecerá sin duda a la escuela que despierte en el niño, desarrolle y lleve a su culminación el saber, el poder y el querer que debe transmitir, mediante la *representación práctica y la vivencia sensible*, mediante el modelar, el dar forma, el construir y el producir. Extenderá los límites de su acción más allá de las paredes del aula e incluirá en su ámbito el jardín, el bosque y el prado; y, por encima de libros, cuadernos, mapas y tablas, llevará las manos, los sentidos y el cerebro al martillo y la sierra, al cuchillo y la pala, a la escuadra y el banco de carpintero, y les abrirá allí nuevas e insospechadas fuentes de enriquecimiento intelectual y anímico.

Es interesante observar cómo en los círculos de educadores se intenta hoy, a tientas, ganar los caminos que conducen a esa hermosa meta. Si se pasa revista a la *literatura pedagógica* de los últimos años, se advierte claramente el viraje y el lento ascenso. Mientras que en la Asamblea de Maestros de Colonia aún se miraba con fría repulsa la cuestión de la educación por el trabajo, y esa actitud brusca dominaba por entonces toda la literatura, por el camino del movimiento hamburgués de educación artística, de un lado, y del movimiento leipziguense del trabajo manual de los muchachos, de otro, se ha llegado a concesiones cada vez mayores, hasta que, gracias al resuelto trabajo pionero de los *hogares de educación en el campo* (*Landerziehungsheime*), que aportaron la prueba de que la educación por el trabajo puede llevarse a la práctica con éxito, se ha visto uno empujado finalmente incluso a la *acción*. En las escuelas se concede ya al dibujo, al modelado y a las excursiones más espacio que antes, y en la literatura vuelve a brillar la aurora que anuncia la llegada de una nueva educación.

Es en la forma ligera y alegre del *juego* como el trabajo se pone primero al servicio de la educación. Todos los niños sanos y llenos de vida están colmados de ganas de crear, que encuentran su desahogo en el juego. Los ojos y las manos están del todo activos; atisban, agarran y quieren dominar materiales. Todo lo que de algún modo se deja trabajar y configurar, modelar o amasar, romper o recortar, es bienvenido y encuentra su empleo. Al principio, según el azar junta el material y la idea. Pero con el tiempo el juego quiere tener un fin determinado. Y algunos niños necesitan tareas, piden a gritos pequeñas obligaciones cuyo cumplimiento los anima y los eleva alegremente. Ante esa necesidad del niño la incapacidad de la madre se encuentra a menudo perpleja. ¡Qué valiosa es en tales casos una orientación y un consejo adecuados!

De la práctica educativa de la *Casa Pestalozzi-Fröbel de Berlín* han salido unos cuantos librillos que quieren prestar en este sentido una ayuda útil. Quieren sacar a la luz y aprovechar los innumerables medios de alegría, de actividad y de enriquecimiento intelectual que yacen ocultos en la casa. Más o menos como un buen jardín de infancia introduce, mediante el juego y el gusto, en el mundo del trabajo y de las cosas serias de la vida. (*Kleine Beschäftigungsbücher für Kinderstube und Kindergarten* [Pequeños libros de ocupaciones para el cuarto de los niños y el jardín de infancia]. Edición de Lili Droescher. Editorial B. G. Teubner, Leipzig y Berlín.)

En el primer tomito, «*Das Kind im Hause*» [El niño en la casa], la editora muestra cómo el círculo diario de obligaciones del trabajo materno en la casa ofrece al niño infinitas ocasiones de actividad. En la cocina y junto a la tina de lavar, al hornear y al quitar el polvo, junto a la mesa de costura y en el desván, las manitas ágiles echan una mano; en el mercado y en el establo, viendo empedrar la calle y en otras cosas, los sentidos, siempre ávidos de saber, hacen observaciones y descubrimientos a manos llenas. De dónde viene la harina y cómo se hace el pan, quién prepara la miel y teje el lienzo, pronto deja de ser un secreto. En un momento se tallan dos tablillas de tejer y puede empezar el tejido primitivo. Sin mucho esfuerzo se monta también pronto, con madera, cartón, cajas de cerillas, etc., una sala campesina con enseres rústicos, como aquella en que quizá pasó su juventud la madre. Puede formarse también una especie de banda de música y un pequeño desfile con farolillos de calabaza, faroles de palo hechos por los propios niños, coronas y gorros de colores, las niñas con hoces, rastrillos y cestos: es la cumbre del júbilo infantil.

El segundo tomito sale a la naturaleza y orienta hacia la observación de la naturaleza y la ocupación en el marco de la vivencia de la naturaleza. *¿Qué regala la naturaleza al niño?* A eso responde la autora, *Minna Blanckertz*, desplegando ante nosotros una encantadora cantidad de dones naturales maravillosamente bellos: yemas y hojas, flores y amentos de avellano, líquenes y piñas. Y todo ello puede dibujarse y pintarse, recortarse y reproducirse en relieve. Con juncos se trenzan cestos y con corteza de abedul se hacen muebles de muñecas; los muchachos tallan un barco o montan un acuario, prensan plantas o dibujan un calendario del tiempo. Cada uno toma lo que la naturaleza le da, y cuanto más íntimo es el trato, cuanto más familiar la relación con ella, tanto más hondas son las miradas a la vida de la naturaleza y tanto más libremente se despliega el espíritu.

Los tomitos siguientes contienen para los días de otoño e invierno una abundancia de sugerencias de juego y ocupación. Sobre «*Kinderspiel und Spielzeug*» [Juego infantil y juguetes] escribe *Klara Zinn*, que da instrucciones prácticas para que los niños fabriquen sus propios juguetes. Con tapas de carpetas se construye una casa de muñecas, con bellotas un servicio de muñecas, con los palillos de los paquetes un columpio de muñecas, con cajas de cerillas un ferrocarril, con plumas un molino de viento y con huesos de cereza un mosaico. *Emma Humser* orienta más el gusto infantil por el trabajo hacia el principio de utilidad, mostrando cómo pueden hacerse «*Geschenke von Kinderhand*» [Regalos de manos infantiles]. Se ven nacer allí muñecas de trapo con sus vestidos, labores sencillas de nudos, hamacas y morrales, redes para pelotas y collares de cuentas. La habilidad creciente se ensaya además en bordados y aplicaciones, trenzado de papel, tela, cuero y mimbre, etc. La exigencia de Fröbel de «llevar pronto al niño a la reflexión» en el juego y el trabajo se toma muy a pecho. Un terreno especial de la ocupación infantil cultivan por último *Hildegard Gierke* y *Alice Davidsohn* en su tomito «*Allerlei Papierarbeiten*» [Trabajos de papel variados]. Es asombrosa la enorme cantidad de formas de vida que puede transmitirse al espíritu infantil solo doblando y recortando. La papelera se convierte en una verdadera fuente de juguetes; más aún, casi en una escuela preparatoria para la enseñanza elemental del primer curso. Casi ninguna representación que el maestro tiene que suponer en el recién llegado a la escuela queda aquí sin preparar e intacta; además, se fomenta de modo duradero el sentimiento de lo bello. Ahora ya puede venir la escuela con sus tareas y sus serias obligaciones.

La escuela libresca (*Lernschule*), que no tiene en cuenta la necesidad de juego y de trabajo del niño, es hoy para muchos de los que empiezan con el abecé un lugar de tormento, de aburrimiento, del más tedioso adiestramiento y de embotamiento del espíritu. ¡Pero cómo cobra vida al instante su funcionamiento, qué frescura y alegría infunde cuando entra en ella la actividad

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propia! El sentido muscular y el tacto, que amenazaban con atrofiarse por completo, despiertan de nuevo, la vista se ejercita y se desarrolla hasta un alto grado de perfección, a la fantasía le crecen alas y, con la voluntad de crear, la capacidad se eleva pronto a rendimientos insospechados. El profesor *Wetekamp*, director del *Realgymnasium*[^t1] Werner Siemens de Schöneberg, describe en su libro «*Selbstbetätigung und Schaffensfreude in Erziehung und Unterricht*» [Actividad propia y alegría de crear en la educación y la enseñanza] (Editorial Teubner, Leipzig) las importantes transformaciones que el principio del trabajo provoca en la vida escolar. En las clases preparatorias de dicho centro se ha hecho el intento de basar todo el trabajo escolar en la intuición, el modelado, la colocación de palitos, el dibujo y el canto. «¡Y qué experiencias tan gratas pude hacer con ello!», informa en el apéndice el maestro Borchert. «Todas aquellas boquitas parlanchinas seguían al final del primer curso exactamente tan vivas, tan comunicativas, tan preguntonas como al empezar la escuela, y la vivacidad intelectual de los débiles y de los tímidos había aumentado considerablemente. Destreza, habilidad manual, capacidad de comprensión, confianza en sí mismos, gusto por lo bello, respeto por el trabajo ajeno, agudeza de observación y originalidad habían crecido increíblemente en todos. Incluso niños cuyos primeros intentos de dibujo apenas podían descifrarse mostraban ahora pinturas infantiles del todo típicas. Su fantasía se ejercitaba cada día con más riqueza en la pintura y el modelado, y estimulaba también la fuerza creadora del maestro. El manejo continuo de los medios de enseñanza ha educado a la mayoría de los pequeños en un mayor amor al orden, en la concordia, la disposición a ayudar, la maña y la prudencia.» Así, el nuevo método no solo ha dado buen resultado como formador, en mayor medida, del intelecto y del ánimo, sino que de él emanan también fuertes influjos que despiertan en el niño virtudes sociales.

Naturalmente, el método presupone una gran habilidad docente y un conocimiento profundo de la psique infantil. Los machacones y amaestradores, que tan bien se sostienen en la escuela libresca, sufren en el nuevo terreno un fiasco completo. Para las «gafas pedantes del orden, que solo permiten sembrar en un campo de surcos tirados a cordel» hay aquí tan poco empleo como para el árido juego de preguntas y respuestas, el memorismo sin espíritu y la trilla mecánica de palabras. Cuán altas exigencias plantea la escuela del trabajo a la personalidad del educador lo deja ver con toda claridad el librito «*Praktische Erziehung*» [Educación práctica], del Dr. A. *Pabst* (Bildung und Wissenschaft, n.º 28, Editorial Quelle u. Meyer, Leipzig), que se ha propuesto poner bajo la luz de una exposición acertada, exhaustiva y benévola las formas existentes y deseables de la educación por el trabajo. En conjunto, esta tarea está resuelta con extraordinario acierto. El librito, nacido de lecciones de los cursos de vacaciones de Jena, trata primero de los comienzos, la meta, el poder y los límites de la educación, del educando y del educador, y pasa luego a la exigencia y la realización de la enseñanza práctica: tras una mirada a la actividad de la naturaleza infantil antes de la edad escolar, fundamenta psicológica y pedagógicamente la necesidad del trabajo en la educación y muestra con ejemplos cómo la escuela del trabajo conquista cada vez más terreno dentro y fuera del país y tiene pleno derecho a convertirse en la escuela del futuro. Hay mucho esfuerzo en este libro, que revela en todas sus partes un conocimiento exacto de la materia; por eso es también, como pocos, adecuado para orientarse sobre la cuestión de la educación práctica.

O. R.

[^t1]: *Realgymnasium*: escuela secundaria alemana con latín pero sin griego, a medio camino entre el *Gymnasium* clásico y la *Realschule*; se deja en alemán. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), cotejada con el facsímil: *Vorwärts*, *Unterhaltungsblatt*, n.º 154, 10 de agosto de 1910, pp. 615-616. Firmado «O. R.». Los comentarios `S. n` del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.

*Traducción:* traducción íntegra al español hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Las cursivas reproducen el espaciado del original; las adiciones entre corchetes son del traductor. *Arbeitsschule* = «escuela del trabajo»; *Lernschule* = «escuela libresca»; *Drillschule* = «escuela de adiestramiento»; *Selbsttätigkeit* = «actividad propia»; *sensorischer / motorischer Typus* = «tipo sensorial / tipo motor»; *Landerziehungsheime* = «hogares de educación en el campo»; *Vorstellung* = «representación». El salto de página corta en el original el verbo *Einzug halten*; en la traducción, la marca cae entre «actividad» y «propia».
