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Title: La escasez de maestros en las escuelas populares alemanas
Description: Artículo de Die Neue Zeit en el que Rühle documenta con la estadística escolar de 1901-1906 la falta absoluta y relativa de maestros en las escuelas populares de Prusia, Sajonia, Württemberg, Hesse, Baden, Brunswick y los pequeños Estados (aulas de más de cien alumnos, escuelas de media jornada, plazas vacantes, seminaristas sin formación como suplentes), frente a la abundancia de profesores en las escuelas de enseñanza media, y concluye que la burguesía no pagará la instrucción del pueblo que teme.
Author: Otto Rühle
URL: https://adler.school/archivo/ruhle/1908%20Der%20Lehrermangel%20in%20den%20deutschen%20Volksschulen
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# La escasez de maestros en las escuelas populares alemanas

Por Otto Rühle.

Hace treinta y tres años, el magisterio alemán discutió en el congreso de maestros de Leipzig la miseria de la escasez de maestros. Se arremetió entonces contra los gobiernos con tanto atrevimiento y tanta energía que uno de los ponentes, el maestro de Leipzig Wunderlich, fue sancionado por el Ayuntamiento de la famosa ciudad portuaria[^t1]. Para *la próxima asamblea de maestros alemanes*, que ha de reunirse en Pentecostés en Dortmund, la junta directiva de la Asociación Alemana de Maestros (*Deutscher Lehrerverein*) ha vuelto a poner en el orden del día el tema «escasez de maestros» y —para que no vuelva a producirse un conflicto— ha designado ponente al tristemente célebre componedor liberal Tews, que acaba de tomar parte tan activa en la reverencia servil (*Kotau*) de la Sociedad para la Difusión de la Cultura Popular en el asunto de Liegnitz.

Hablar y escribir sobre la escasez de maestros es hoy tan actual como hace treinta y tres años. Y el tema, si la ignominia del sistema electoral prusiano de las tres clases no se borra de la historia de la incultura prusiano-alemana, podrá reclamar plena actualidad todavía dentro de otros treinta y tres años.

Hace algo más de cinco años publiqué en la *Neue Zeit* (XXI, 1, n.º 18) un artículo que trataba de la escasez de maestros. Ese artículo podría reimprimirse hoy palabra por palabra. Solo habría que cambiar las cifras, porque desde entonces la funesta situación ha empeorado todavía unos cuantos grados. ¡Alemania, a la cabeza del mundo en miseria escolar!

Según la estadística de las escuelas populares del Imperio del año 1901, en todo el Imperio alemán había 59 348 escuelas populares públicas, en las que 146 530 maestros enseñaban a 8 924 779 niños. A cada maestro

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correspondían por término medio 61 alumnos. Si se fijara en 30 el número de alumnos que debe enseñar un maestro —que es aproximadamente lo que pide la pedagogía burguesa más avanzada y corresponde a la situación de los Estados no alemanes—, harían falta en números redondos *150 000 maestros y maestras de escuela popular más*. El personal docente tendría, pues, que *más que duplicarse*. Los 150 000 maestros que le *faltan* a la enseñanza popular alemana señalan el nivel de la escasez *absoluta* de maestros.

Las escuelas de enseñanza *media y superior*[^t2] no se ven afectadas por esta desoladora situación. Allí *no se nota falta de profesores*; allí ningún profesor tiene sentados en sus aulas 61 alumnos o más. En las escuelas de enseñanza media de Prusia, por ejemplo, 10 723 profesores enseñaban en 1904/05 a 191 446 alumnos; a cada profesor correspondían, pues, *de 17 a 18*, y en los *Gymnasien* incluso solo *de 15 a 16 alumnos*.

Junto a la escasez absoluta de maestros existe en la escuela popular, con todos sus inconvenientes y sus perniciosas consecuencias, la calamidad de la escasez *relativa* de maestros. La administración prusiana de enseñanza declaró en 1901 que 1828 plazas de maestro estaban vacantes por falta de maestros disponibles. Hasta 1906 el número de esas plazas *ha subido a 3049*. En un aumento igualmente rápido se ha multiplicado el número de las *escuelas de media jornada* (*Halbtagsschulen*)[^t3]. En 1882 había 2879 de estos establecimientos insuficientes, que el ministro de Cultos Falk calificó de *escuelas de emergencia*, «cuya *supresión debe desearse en interés del Estado*». Pero en 1891 su número había crecido a 5078, y en 1901 llegaba a 7873. ¡Son exactamente *4884 escuelas de media jornada más que veinte años antes!* Una triplicación de esta miseria escolar: ¡también un «progreso» en Prusia! Además, la estadística de 1901 mostró que 1 255 922 escolares, en 8815 escuelas y 16 127 aulas, recibían enseñanza de tal modo que por aula había en las escuelas de una sola clase *más de 80* niños, en las de media jornada *más de 60* y en las demás escuelas de dos o más clases *más de 70*. Así pues, el *22,15 por ciento* de todos los escolares recibía enseñanza en aulas abarrotadas. La situación *más desfavorable* en cuanto a alumnos por aula se daba en la *negra*[^t4] *región de Münster*, donde el 47,94 por ciento de los escolares se sentaba en aulas abarrotadas. La seguían los distritos gubernativos de Oppeln, con el 44,47 por ciento, Arnsberg, con el 40,86 por ciento, Düsseldorf, con el 34,30 por ciento, etc. En 692 aulas, a las que asistían 97 149 niños, el número de alumnos pasaba de 120; 30 aulas tenían de 161 a 170, 23 de 171 a 180, 11 de 181 a 190, 5 hasta 200, 10 incluso hasta 210, y *4 más de 210, a saber, 213, 217, 231 y 236 alumnos*. Y no basta con eso. 104 082 aulas tenían que ser atendidas por un total de 88 346 maestros, de modo que ni siquiera cada aula tenía su propio maestro. Habrían hecho falta *16 000 maestros* para normalizar la situación en el sentido de la administración escolar prusiana. El porcentaje de plazas vacantes era por término medio de 2,06; en Prusia Oriental, de 2,60; en Pomerania, de 2,65; en Prusia Occidental, de 3,60; en Posen, de 5,26. 3239 niños *no pudieron ser admitidos en absoluto* por estar las aulas abarrotadas (¡hasta 236!), y *80 365* estaban «temporalmente dispensados de asistir a la escuela» (niños pastores, ayudantes de cosecha, aclaradores de remolacha, etc.). Las cifras de la última estadística de las escuelas populares, de 1906, no se conocen todavía. Los gobiernos tendrán sobrados motivos para retenerlas el mayor tiempo posible. Es un secreto a voces que la escasez de

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maestros no ha *disminuido* en absoluto en el curso de los últimos años, sino que, al contrario, ha experimentado un *aumento considerable*. Todos los paliativos aplicados para remediarla se han mostrado insuficientes, si no equivocados. Ante todo, la afluencia a las escuelas preparatorias de maestros (*Präparandenschulen*) y a los seminarios de maestros (*Seminare*)[^t5] de nueva fundación no ha respondido ni de lejos a lo esperado. Muchas clases solo estaban ocupadas a medias, y el número de los que terminaban los estudios no bastaba ni de lejos para cubrir la necesidad de maestros. Correspondían *plazas de maestro por cada seminarista*: en la provincia de Prusia Occidental en el año 1901, 6,32 (en 1896, 5,69); en Sajonia, 7,44 (6,22); en Brandeburgo, 8,79 (7,45); en Silesia, 6,10 (4,93); en Hesse-Nassau, 8,19 (7,13), y en toda Prusia, por término medio, 6,82, frente a 6,20 en el año 1896. De qué *calidad* son además los maestros nuevamente ganados puede juzgarse por unos cuantos resultados de exámenes. Aprobaron el segundo examen en Marienburg 14 de 34; en Langfuhr, 11 de 24; en Bunzlau, 23 de 45; en Hadersleben, 14 de 24; en Segeberg, 12 de 23; en Brieg, 34 de 47; en Königsberg, 13 de 24. Según comunicaciones de un comisario del gobierno, actualmente estaría vacante alrededor del 3,5 por ciento (frente al 2,06 por ciento en el año 1901) de las plazas escolares existentes. Pero en realidad el porcentaje es mucho más alto. El 1 de octubre del año pasado, de 101 581 plazas que había en Prusia, unas 3560 estaban vacantes. Si se dejan aparte las unas 40 000 plazas urbanas, puesto que las ciudades solo sufren en pequeña medida la escasez de maestros (Berlín, por ejemplo, tenía en 1901 un 0,07 por ciento de plazas vacantes), resulta que *el 5,25 por ciento de todas las plazas rurales está vacante*. Y la proporción resulta aún más desfavorable si se tiene en cuenta que algunas provincias se libran casi por completo de la escasez de maestros (en 1901 Hannover tenía el 0,75, Schleswig-Holstein el 1,18 y Brandeburgo el 1,66 por ciento de plazas vacantes); en consecuencia, las medias de las demás provincias aumentan, de modo que no se yerra probablemente al afirmar que en los campos de la *Prusia al este del Elba está vacante el 10 por ciento o más de todas las plazas rurales*.

Toda la magnitud de la miseria escolar y de la escasez de maestros, escribe A. Günther en la *Pädagogische Zeitung*, solo puede apreciarla quien se tome el trabajo de registrar caso por caso las noticias de la prensa diaria y profesional. Nos enteramos así de que el número de plazas vacantes en la Alta Silesia ha subido a 973; en los distritos de inspección escolar de Preiskretscham faltan 44 maestros, en Gleiwitz 40, en Tarnowitz 38, en Oberglogau 38, en Rybnik II 34, en Rybnik I 32, en Kreuzberg I 31, etc. El gobierno de Breslau hizo saber en una rectificación que en su distrito no faltan 200 maestros, sino 123 (!). En el distrito gubernativo de Wiesbaden faltan nada menos que 100 maestros. Solo en el distrito de Meschede había 17 escuelas de una sola clase sin maestro. En las parroquias de Bart, Marne y Michaelisdonn, en Dithmarschen meridional, un territorio muy reducido, faltaban al mismo tiempo 12 maestros. Parecidas son las noticias de algunas partes de la provincia de Sajonia, de Westfalia y de Renania. Pero donde peor están las cosas es en Posen; el *barón von Zedlitz*, con ocasión de un debate presupuestario, dio expresión del modo siguiente al malestar general por la indigna situación que allí reina:

«Construimos un gran palacio real en Posen, subvencionamos teatros en Bromberg y Thorn, hacemos todas las cosas bonitas y vistosas. Pero

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descuidamos la escolarización del campesino alemán. Tengo delante las actas según las cuales en una serie de municipios los campesinos, *desde hace años*, *ya no están en condiciones de obtener enseñanza escolar alemana* para sus hijos, porque falta el número necesario de maestros. Según oigo, no es un caso aislado, sino una calamidad que en la provincia de Posen se está volviendo *verdaderamente epidémica*. Me atestiguan que en una sola comarca *22 campesinos alemanes han abandonado casa y hacienda* porque sus hijos no podían recibir enseñanza en alemán».

La triste gloria de Prusia de tener las condiciones escolares más miserables dentro de los postes fronterizos negro, blanco y rojo parece ser desde hace años, para Sajonia, el país modelo de la reacción, un incentivo para emularla. Que Sajonia marchara a la cabeza de la enseñanza popular alemana es cosa de hace mucho tiempo; el cuento de que Sajonia es el país de las escuelas ha quedado destruido de raíz sobre todo por los resultados de la encuesta estadística del 1 de mayo de 1906. Según ella, la enseñanza popular de Sajonia está todavía por debajo de la miseria escolar prusiana, en el sentido de que en Sajonia corresponden a cada maestro 65,69 escolares, frente a 63 en Prusia y 61 en el Imperio. Pero también en otros aspectos la escuela popular sajona muestra un estado vergonzosamente malo. La culpa principal la tiene la escasez de maestros que dura desde hace decenios.

El 1 de mayo de 1906 asistían a las escuelas populares de Sajonia 780 107 alumnos, de los cuales 495 368 corresponderían a las escuelas populares simples. De 824 escuelas *con un solo maestro, 415 (el 50,36 por ciento)* tenían *80 alumnos o más*. En estas 415 escuelas se sentaba el 8,64 por ciento de los alumnos de todas las escuelas populares simples y el 5,48 por ciento de los alumnos de escuela popular en general. Esta situación resulta todavía más propia del este del Elba si se la examina en detalle. 107 escuelas populares (con 1 maestro) tenían de 80 a 90 alumnos; 97 escuelas, hasta 100; 87, hasta 110; 59, hasta 120; en 32 el número de alumnos llegaba a 130, en 24 a 140, en 7 a 150, y 2 alcanzaban *la inaudita cifra de 171 y 174 alumnos*. Sobre esto observa el maestro de Chemnitz Winkler, que ha elaborado los resultados de la estadística para la prensa pedagógica: en 65 escuelas con 8538 niños se superaba, pues, el máximo legal admitido por aula (60 cada una), y en cierto número incluso con mucho. En Friedrichsgrün (distrito de Auerbach) un maestro tenía que enseñar a 174 niños; en Obersachsenfeld (distrito de Schwarzenberg), a 171; en Lichtenberg (distrito de Zwickau), a 145; en Großfrießen (distrito de Plauen), a 143; en Mühlbach (distrito de Pirna), a 140; en Räckelwitz (distrito de Kamenz), a 137. Las demás escuelas de un solo maestro (350) tenían por término medio aulas de un tamaño que la pedagogía *no puede calificar en modo alguno de normal*, precisamente en las escuelas de dos y tres clases, tan insuficientemente divididas. Y la extensión de la encuesta estadística a las escuelas de dos maestros no da un cuadro más halagüeño. En 191 de esas escuelas, con 34 355 escolares, *un maestro tenía que enseñar por término medio a 89,93 niños; en 119 escuelas, por término medio a 112,29, y en 19 escuelas incluso a 125,95*. En el distrito de Zittau había dos escuelas con 531 alumnos, de modo que correspondían 265 alumnos a cada escuela y *más de 132 alumnos a cada maestro*. Si se considera en resumen el estado de las 1406 escuelas rurales de dos, tres, cuatro y cinco clases de Sajonia según la estadística de 1901, resulta: en 384 escuelas, 89,70 niños por maestro y 45 por aula; en 257 escuelas,

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109,06 por maestro y 54 por aula; en 84 escuelas, 129,55 por maestro y 65 por aula. Además, estas aulas abarrotadas se encuentran precisamente donde menos debería haberlas, a saber, donde la división de la escuela ya de por sí solo garantiza el mínimo de atención docente. Así se convierten en una desgracia para los alumnos y en una calamidad para los maestros.

Además de las aulas abarrotadas, Sajonia se ha procurado otra conquista del este del Elba: las plazas escolares *cubiertas por suplentes y las vacantes*. En 1904 hubo que emplear a 357 suplentes (*Vikare*) y 66 plazas tuvieron que quedar vacantes. Como suplentes se empleaba, junto a viejos inválidos de la escuela ya jubilados, sobre todo a seminaristas jóvenes e inexpertos, sin preparación alguna para la profesión de educador o con una preparación extremadamente pobre. Con este desatino la escuela popular sajona ha acabado de venirse abajo. En 1900 trabajaban como «educadores» 394 de estos tapagujeros a medio hacer; en 1902, incluso 496; al año siguiente, 487; en 1903, todavía 387, y en 1904, en total 242. Las demás medidas tomadas para acabar con la escasez de maestros eran las habituales en todas partes: ampliar las oportunidades de formación complementaria, contratar maestras, etc. Pero el resultado no bastó para cubrir la falta. Que el gobierno sajón consiga acabar con la escasez de maestros es tan impensable como creer en su voluntad seria de combatir este mal dañino para la comunidad.

En *Württemberg*, la escasez de maestros se ha presentado desde 1901 con una fuerza desacostumbrada y ha aumentado de tal modo cada año que hasta el ministro de Cultos Weizsäcker la ha calificado en la Cámara de «situación indigna del Estado». Para contrarrestar al menos algo los efectos de esta calamidad se ha introducido la enseñanza por secciones (*Abteilungsunterricht*) en las numerosas aulas que sufren la escasez de maestros. En 1906 el número de estas aulas era de 1383, lo que corresponde a un déficit de 500 a 600 maestros. «Las leyes escolares de 1859 y 1865 disponen que las escuelas de una sola clase con más de 90 alumnos deben recibir enseñanza por secciones, es decir, se les enseña separados en dos secciones, y ello al menos 32 horas semanales. Si el número de alumnos pasa de modo duradero de 120, ha de contratarse un segundo maestro. En las escuelas de varias clases se admite un máximo de hasta 130 (con enseñanza por secciones). Estas exigencias, ciertamente moderadas, no pudieron cumplirse, como prueban las cifras citadas, ni al cabo de decenios; y aún *hoy no se cumplen en todas partes*. En el distrito de Maulbronn, por ejemplo, había en 1905/06 dos escuelas de una y de varias clases con 120 a 130 alumnos en un aula; en 5 aulas se enseñaba a 100 o 120 alumnos cada una, y por término medio correspondían en este distrito 82 alumnos a cada maestro. Seis plazas no fijas estaban vacantes. Parecidos son los informes de la mayoría de los distritos: “*en todas partes, escuelas abarrotadas y plazas vacantes en número inquietante*”» (Werner, Tubinga). El gobierno no deja de tomar medidas, según dice; por desgracia, solo toma siempre las que no ponen fin al mal, sino que llegado el caso lo agravan todavía.

También *Hesse*, que paga a sus maestros relativamente bien, tiene su miseria escolar, aunque en medida y extensión soportables. La escasez de maestros se manifiesta con más fuerza en la proximidad de los grandes centros industriales, donde el aumento de la población obrera exige continuamente más maestros. Según el *Schulbote für Hessen*,

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en los alrededores de Darmstadt y Maguncia hay clases inferiores de 85, 89, 92 y 107 alumnos. Situaciones parecidas reinan también en otros distritos. La escasez de maestros ha llevado a que numerosos bachilleres de *Gymnasium* hayan entrado en la enseñanza sin preparación pedagógica alguna; además, el magisterio teme que la llamativa indulgencia con que, desde que existe la escasez de maestros, se trata en los exámenes a los que terminan el seminario de maestros pueda conducir a fenómenos inquietantes en lo que toca a la cualificación de los maestros. Por desgracia, la estadística del país no dice nada sobre el número de aulas abarrotadas y vacantes, de modo que no puede obtenerse una imagen clara del verdadero alcance de la escasez de maestros. Las causas de la escasez de maestros se ven en la aplicación demasiado tardía de la mejora salarial de 1901 y en la sustracción de maestros que supone su servicio militar de un año (*Einjährigendienst*).

Naturalmente, el «paisito modelo» (*Musterländle*) de *Baden* tampoco falta en la serie, aunque por sus escuelas mixtas (*Simultanschulen*)[^t6] y de media jornada necesita de 1000 a 1200 maestros menos que otros Estados del mismo tamaño. Ya en 1901, según comunica Günther (Berlín), 83 municipios no pudieron obtener los maestros auxiliares solicitados y prescritos por la ley, aunque a cada uno de sus maestros correspondían más de 100 alumnos. Y la *Schulzeitung* enumera 29 escuelas de 1 maestro, 8 de 2 maestros, 6 de 3 y 21 de más de 3 maestros en las que se supera el centenar legal. La contratación adicional de maestras, llevada a cabo en contra de las disposiciones legales, no ha logrado cambiar nada de esta miseria.

Sobre la situación en *Brunswick* se escribe a la *Statistische Beilage der Pädagogischen Zeitung* [Suplemento estadístico de la Revista Pedagógica]: Tan grande como ahora no parece haber sido nunca la escasez de maestros en nuestro país. Más de 60 seminaristas, toda la segunda clase del seminario de maestros de Wolfenbüttel y las dos segundas clases del de Brunswick, han sido enviados al campo como auxiliares. A pesar de esta elevada cifra, que en 1903 era solo de 39, todavía hay plazas vacantes. A menudo la escasez de maestros era tan grande que también alumnos de la tercera clase del seminario de maestros, que apenas habían oído hablar de pedagogía, tuvieron que regentar solos durante meses la escuela de un pueblo grande. De las 387 escuelas rurales, solo 98 presentan condiciones normales; 289 están abarrotadas. En 46 localidades corresponden de 100 a 119 niños a cada maestro; en 19 localidades, de 120 a 148. Si no hubiera de haber ya ninguna escuela con más de 80 niños por maestro, faltarían 218 maestros. Pero aun cuando el gobierno pudiera contratar en el acto a 218 maestros, quedarían en el país por lo menos 131 escuelas en las que corresponderían de 60 a 79 niños a cada maestro; la tercera parte de las escuelas rurales seguiría entonces abarrotada. A esto se añade que en las localidades donde el maestro único tiene dos clases (escuelas de media jornada) —y son 229 escuelas rurales— los niños de 5 a 10 años solo reciben dos horas de clase diarias. En general, más de la mitad de las escuelas rurales da a los pequeños un número de horas de clase del todo insuficiente, de modo que el alimento intelectual es el más pobre y escaso que pueda imaginarse.

Al nuevo regente de Brunswick estas cosas, si llegara a tener noticia de ellas, no le parecerán especialmente extrañas ni insólitas, porque en su tierra, el país de la cabeza de buey[^t7], está acostumbrado a cosas mucho más fuertes. En Mecklemburgo-Schwerin, según una investigación de la *Schulzeitung*, faltaba en los últimos años alrededor del 7 por ciento de los

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maestros, y en los territorios de la nobleza (*Ritterschaft*) al menos el 10 por ciento. Todavía más triste es la situación en *Strelitz*, donde además la formación de los maestros está tan descuidada que muchas veces se considera del todo superfluo asistir al seminario de maestros, y cualquiera puede hacer de maestro de escuela. También en Lippe está vacante el 6 por ciento de las 279 plazas existentes; según lo expuesto por el diputado y maestro Bruns, el gobierno viene afirmando desde hace veinte años que la escasez de maestros quedará «superada en poco tiempo». Parecido optimismo se profesa en *Oldemburgo*, donde la lucha contra la escasez de maestros, que es muy grande sobre todo en el principado de Lübeck y en Birkenfeld, está en manos del conocido ministro del póquer, Ruhstrat[^t8]. En parte verdaderamente desoladoras suenan las noticias que llegan de los Estados de Turingia. Pago miserable del trabajo del maestro, aulas abarrotadas, falta de maestros: así reza en todas partes la vieja canción.

Tan seguro como que la tragedia de la escasez de maestros solo puede terminar con una mejor retribución del magisterio es que la burguesía no gasta en la instrucción del pueblo más de lo que, según su modo de ver, se ve obligada a gastar. Cuanto más motivo tiene para temer las fuerzas intelectuales del proletariado, tanto más procura reprimirlas en lugar de elevarlas. Y cuanto más se degradan los maestros, en interés de la clase dominante, a verdugos de la vara de la juventud proletaria y actúan en las elecciones como ojeadores políticos de los enemigos del pueblo y de los reaccionarios, tanto menos han de extrañarse de que no se los valore y trate como educadores del pueblo y portadores de cultura, sino como lacayos serviciales de los poderosos. Por el bien de la juventud que se les confía tendrían la obligación de ayudar al socialismo a triunfar sobre la barbarie de la reacción escolar junker-capitalista y de su enemistad a la cultura.

[^t1]: Ironía: Leipzig no es ciudad portuaria. (N. del T.)

[^t2]: *Höhere Schulen*: escuelas secundarias (*Gymnasien*, *Realgymnasien* y *Realschulen*, nombres que se dejan en alemán; el *Gymnasium* era el de enseñanza clásica, con latín y griego), es decir, la enseñanza secundaria, frente a la escuela popular (*Volksschule*), la escuela elemental de las clases populares. (N. del T.)

[^t3]: Escuelas en las que un único maestro enseña a dos grupos de alumnos por turnos, de modo que cada niño solo recibe clase media jornada. (N. del T.)

[^t4]: «Negra», por católica y dominada por el partido del Centro. (N. del T.)

[^t5]: *Seminar* (*Lehrerseminar*): seminario de maestros, centro alemán de formación de los maestros de escuela popular; equivale a la escuela normal española. (N. del T.)

[^t6]: Escuelas comunes a alumnos de distintas confesiones. (N. del T.)

[^t7]: Mecklemburgo, por la cabeza de buey de su escudo. El regente de Brunswick desde 1907 era el duque Juan Alberto de Mecklemburgo. (N. del T.)

[^t8]: Franz Ruhstrat, ministro de Oldemburgo, objeto en 1905-1906 de un sonado proceso por haber jugado al póquer. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de las imágenes del facsímil de la Friedrich-Ebert-Stiftung de *Die Neue Zeit*, 26. Jahrgang (1907/08), II. Band, Nr. 31 [mayo de 1908], págs. 157-163. Los comentarios `S. n` del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.

*Traducción:* traducción íntegra al español hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Se conservan la división en párrafos, las cursivas (que reproducen el espaciado del original), las cifras y la paginación original. *Volksschule* se traduce «escuela popular»; *Lehrermangel*, «escasez de maestros»; *Seminar*, *Seminarist*, «seminario de maestros», «seminarista»; *Präparandenschule*, «escuela preparatoria de maestros»; *Halbtagsschule*, «escuela de media jornada»; *Abteilungsunterricht*, «enseñanza por secciones»; *Klassenfrequenz*, «número de alumnos por aula»; *Vikar*, «suplente»; *Regierungsbezirk*, «distrito gubernativo». *5 bis 600* se traduce «de 500 a 600». Las equivalencias fijas se recogen en el glosario del archivo.
