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Title: Jazz-band
Description: Breve texto de 1922, firmado todavía «Alice Gerstel», en la revista expresionista y comunista Die Aktion: la orquesta de jazz como expresión musical de la burguesía agonizante de posguerra, con una visión final de los trabajadores que esperan, tras los palcos, una época nueva.
Author: Alice Rühle-Gerstel
URL: https://adler.school/archivo/ruhle-gerstel/1922%20Jazz-Band
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# Jazz-band

Por Alice Gerstel

Cada época tiene su expresión. Esta puede darse de muchas maneras: en personas y libros concretos, en grandes almacenes, conventos o aeroplanos. Pero la expresión más honda de una época es siempre su música.

Lo que Palestrina fue para el catolicismo del siglo XV, que luchaba paroxísticamente y era, sin embargo, transfigurado; Bach, para la época heroica y a la vez sobria de Lutero; Wagner, para una época maquillada, teatral, que se las daba de sincera y era profundamente mendaz,

**eso es**

para la época moribunda de la burguesía la *jazzband*. Reúne en sí todo lo que a esta le ha quedado en el gran derrumbamiento del mundo y de la humanidad, todo aquello con lo que bailan sobre los abismos, rozando apenas sus bordes carbonizados con los zapatos más puntiagudos, con cautela y decadencia, «tangentes» (de tango con T mayúscula).[^t1] Tiene ese paso desesperado, insensato, ligero, sin escrúpulos, sin aliento y que, sin embargo, vuelve a desatarse. Tiene el exotismo del color que domina —no por casualidad— nuestros anhelos. Tiene el traqueteo de los cañones que emplazaron durante cinco años contra el «enemigo» y que hace poco aún se usaron para conquistar Dachau, cerca de Múnich.[^t2] Tiene las trompetas que lanzan a los cuatro vientos el grito de lucha de los mineros del carbón de Ostrava, el tambor que llama a la última y desesperada rebelión de la humanidad maltratada; y tiene las campanillas del champán que, en la más noble confraternización con los *Schlieferln*[^t3] internacionales, por fin admitidos de nuevo, se echan cada noche por las gargantas, resecas de tantos gritos líricos. — Un negro[^t4] está sentado ante el instrumento místico: es un tambor en el que hay montadas trompetas, panderetas, campanillas, tablillas y correíllas, como pequeños pero indispensables ornamentos en la ancha fachada de un banco. El negro tiene dos palillos en la mano, mitad negrero, mitad malabarista. Con ellos golpea las tablillas; a veces suena como si clavara clavos de ataúd, y otras como si se le hubiera resbalado el cuchillo al cortar embutido. Los gruesos labios se ciñen a la boquilla de la trompeta, los ojos sonríen melancólicos y pícaros; entretanto, un redoble de tambor, un golpe en una pandereta, un tirón de una campanilla. A su lado, el pálido temerario rasguea una balalaica, tan monótona que suena como un debate parlamentario, y el violinista, tercero del trío diabólico, no ocupa un sitio fijo, sino que va dando saltitos, con el violín bajo la barbilla, entre las parejas que bailotean, y les toca a las damas dulces cantilenas y trinos descarados bajo las faldas. Las parejas que bailan están bajo el hechizo de estos ritmos, de estos colores y sonidos, para los que un texto inglés o alemán solo puede ser el pobre sustituto de algún bramido y balbuceo dadaísta-exótico. Se arrastran sobre el <!-- Sp. 91 --> suelo encerado, con una mesura en las más dementes contorsiones de los miembros que le hace a uno tomar conciencia de que, al fin y al cabo, no es más que un autómata que funciona bien. Los hombres miran fijamente, con la boca apretada con decisión; no se dejarán arrancar el secreto; saben lo espantosa que es la miseria de esta época y que no les queda otra cosa que bailar, puesto que la Bolsa marcha sola y los robots de Čapek les lían agujas de coser y hojas de tabaco. Pero las mujeres siguen siendo inconscientes como animalillos. Pues, medio carbonizadas, aún no quieren creer en el incendio. Con la boca entreabierta y los ojos entornados gozan de la voluptuosidad embriagada de esta música loca, se dejan clavar los clavos del compás en la carne masoquista y lasciva, flotan sobre los prados soñados de flores de cristal que huelen a Chypre y a Fleur d'Orsay.

Las salas están revocadas de cubismo antiguo, todos los restos de culturas desaparecidas se han dado cita en ellas por última vez, y no nos extrañaría ver de pronto entre las parejas a la hija de Amenofis de Egipto en brazos de Oscar Wilde. Pues aquí, aquí, en el ambiente y en la música de jazz, despliega esta época estéril su última productividad: la genialidad del eclecticismo, el oficio de barman de las almas, la desinhibición, la mezcolanza y fusión de los complejos, el frenesí de lo marionetesco, la pasión de los condenados a muerte que aún quisieran comerse un arenque azul y cantarín.

Pero a veces suena en los redobles de tambor y en los toques de trompeta algo así como el ritmo inmenso de la Internacional: «Hermanos, oíd las señales...»[^t5] Y ya, detrás de los palcos, están las filas cerradas de los cientos de miles, de los fabricantes de instrumentos musicales, enceradores de parqué, fregonas, fogoneros, electricistas y poceros de una época amenazante, infinita, última, formidable.

[^t1]: Juego de palabras con *tangieren* («tocar, rozar»; en geometría, «ser tangente») y *Tango*. (N. del T.)

[^t2]: Alusión a la represión de la República de Consejos de Baviera en 1919: en Dachau las tropas gubernamentales y los *Freikorps* se enfrentaron al Ejército Rojo bávaro. Lo de Ostrava se refiere a las luchas de los mineros de la cuenca de Ostrava, en Checoslovaquia. (N. del T.)

[^t3]: *Schlieferl* (austriaco y bávaro): trepador, tipo servil y adulador que se cuela en todas partes. (N. del T.)

[^t4]: *Mohr* en el original, término de la época para los negros; se traduce con el usual en el español de entonces. (N. del T.)

[^t5]: Primer verso del estribillo de la versión alemana de la Internacional («Brüder, höret die Signale»), que en español se canta «Agrupémonos todos». (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del volumen 12 (1922) de *Die Aktion* digitalizado por Google en archive.org (DieAktion12jg1922), col. 90-91. Firmado «Alice Gerstel». Número del cuaderno no identificado (finales de enero o comienzos de febrero de 1922). Los comentarios `Sp. n` del código marcan las columnas impresas del original.

*Traducción:* traducción íntegra al español hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Se conservan la división en párrafos, la línea destacada «eso es» y el tono expresionista del original; las adiciones del traductor van entre corchetes.
