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Title: ¿Cuánto necesitamos de víveres?
Description: Artículo de Margarete Hilferding en la Arbeiter-Zeitung (marzo de 1919) que calcula, con tablas, los víveres que la Austria alemana hambrienta de la posguerra tendría que importar para mantener las raciones oficiales, para la modesta subida pedida por la Oficina de Alimentación y para cubrir el mínimo fisiológico, y concluye que las entregas prometidas por la Entente apenas dan para la mitad.
Author: Margarete Hilferding
URL: https://adler.school/archivo/hilferding/1919-03-14%20Wie%20gro%C3%9F%20ist%20unser%20Lebensmittelbedarf
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<!-- S. 6 -->

# ¿Cuánto necesitamos de víveres?

Por la Dra. Margret Hilferding.

El aislamiento del mercado mundial y la simultánea disminución de nuestra propia producción, con una recogida y un reparto defectuosos de los víveres existentes, han llevado a una catástrofe de nuestra alimentación popular que afecta casi exclusivamente a la población de las ciudades y de las zonas industriales. Los campesinos que se autoabastecen (*Selbstversorger*) todavía se las arreglan, mientras que los abastecidos por el Estado (*Staatsversorgte*)[^t1] llevan años royendo el pan duro de las raciones. Porque estas raciones concedidas por el Estado son tan pequeñas que apenas cubren una cuarta parte de lo que necesitamos de alimentos; y, por desgracia, solo están concedidas, no aseguradas. Por temporadas recibimos solo la mitad del pan o del azúcar; las patatas se entregan desde la cosecha de 1918 con tal irregularidad que la ración semanal de medio kilogramo apenas se reparte una vez al mes. Se suceden semanas sin carne y semanas con poca carne. Lo que de hecho recibimos ahora ya no equivale a una cuarta parte, sino en el mejor de los casos a una quinta parte de lo que necesitamos. Esto significa que nuestra cantidad *semanal* no representa en realidad mucho más que una cantidad *diaria*. Hacer efectivas siquiera estas pequeñas raciones excede la capacidad de nuestra producción y de nuestra administración. Pues, según los datos de la Oficina de Alimentación (*Ernährungsamt*)[^t2], en la Austria alemana solo pueden reunirse ya pequeñas cantidades: 2250 toneladas de grasa, 30.000 toneladas de harina y 19.000 toneladas de carne, es decir, 51.250 toneladas en total; a ello se añaden las raciones de patatas para 2,2 millones de consumidores, a quienes después de la cosecha de 1918 se entregó por adelantado la de todo el año. A la vista de estas escasas existencias, está claro que solo podemos encontrar ayuda si el extranjero nos abastece casi por completo. Para mantener las raciones necesitamos las cantidades siguientes:

| | semanal gramos | anual kilogramos | para 8,5 millones toneladas | | de ello, del extranjero toneladas |
| --- | ---: | ---: | ---: | --- | ---: |
| Grasa | 40 | 2,08 | 17.680 | | 15.430 |
| Azúcar | 175 | 9 | 76.500 | | 76.500 |
| Harina y pan | 1150 | 59,8 | 508.000 | | 478.000 |
| Carne | 125 | 6,5 | 55.250 | | 36.250 |
| Patatas para 6,3 mill. | 500 | 26 | 163.800 | sustituto de patata | 41.000 |
| | 1990 | 103,38 | 821.230 | | 647.180 |

El consumo anual de 647.180 toneladas equivale a un consumo diario de 1800 toneladas, es decir, 180 vagones de mercancías o seis trenes de carga diarios. Pero con asegurar las raciones aún se habría hecho poco. Nuestra población, debilitada, hambrienta, consumida por las enfermedades de la guerra, necesita más. Ya en diciembre de 1918 Löwenfeld-Ruß[^t3] consideró necesario un pequeño aumento, sin poder llevarlo a cabo. Pide 120 gramos de grasa semanales (en lugar de 40 gramos), 300 gramos de harina diarios (en lugar de 165 gramos), 250 gramos de carne semanales (en lugar de 125 gramos) y 1000 gramos de patatas (en lugar de 500 gramos). Para llevar a cabo estos aumentos, del todo insuficientes, hacen falta:

| | semanal gramos | anual kilogramos | para 8,5 millones toneladas | | del extranjero toneladas |
| --- | ---: | ---: | ---: | --- | ---: |
| Grasa | 120 | 6,24 | 53.040 | | 50.790 |
| Azúcar | 175 | 9 | 76.500 | | 76.500 |
| Harina y pan | 2100 | 109,2 | 928.200 | | 898.200 |
| Carne | 250 | 13 | 110.500 | | 91.500 |
| Patatas para 6,3 millones | 1000 | 26 | 327.600 | sustituto de patata | 82.000 |
| | | | 1.495.740 | | 1.198.990 |

La importación tendría que ascender a 1.198.990 toneladas, es decir, 3280 toneladas o 328 vagones diarios, o unos 11 trenes de carga. Pero ni siquiera con estas cuotas que pide la Oficina de Alimentación podemos arreglarnos. Porque bastan justo para cubrir la mitad de lo que necesitamos de grasas y proteínas y la mitad del valor calórico. Si no queremos seguir *pasando hambre*, tenemos que traer tantos víveres que quede asegurada la *necesidad mínima*, es decir, la cantidad de alimentos que, según la experiencia científica, hace falta para conservar nuestro peso y nuestras fuerzas físicas. Y aun así quizá tengamos que renunciar durante años a alimentos de alto valor como la leche y los huevos, difíciles de transportar, en favor de los niños y los enfermos, que tienen el primer derecho a las pequeñas cantidades que puedan conseguirse. Nuestra alimentación seguirá componiéndose de grasa, azúcar, pan, harina, carne y patatas; pero las raciones tienen que aumentarse hasta que podamos vivir de ellas y comamos la verdura no ya como alimento principal, sino como complemento de la dieta.

Entonces necesitamos:

| | semanal gramos | anual kilogramos | para 8,5 millones toneladas | | del extranjero toneladas |
| --- | ---: | ---: | ---: | --- | ---: |
| Grasa | 320 | 16,64 | 140.440 | | 138.190 |
| Azúcar | 262 | 13,6 | 116.000 | | 116.000 |
| Harina y pan | 2800 | 145,6 | 1.237.000 | | 1.207.000 |
| Carne | 500 | 26 | 221.000 | | 202.000 |
| Patatas para 6,3 millones | 4500 | 234 | 1.474.200 | sustituto de patata | 370.000 |
| | 8382 | 435,84 | 3.188.640 | | 2.033.190 |

Necesitamos, pues, del extranjero 2.033.190 toneladas anuales, es decir, 5570 toneladas o 557 vagones diarios; equivale aproximadamente a la capacidad de 18 trenes de carga diarios. Las cantidades que necesitamos para alimentarnos plenamente no son, por tanto, pequeñas. Aun levantado el bloqueo, conseguirlas, pagarlas y transportarlas será un problema difícil de resolver. La Oficina de Alimentación tiene razón cuando previene contra esperanzas exageradas. La Entente entrega hasta ahora 800 toneladas diarias; y nosotros necesitamos solo para mantener las raciones 1800 toneladas. El aumento a 3000 toneladas que se nos ha prometido corresponde aproximadamente al aumento de las raciones que pide la Oficina de Alimentación (3280 toneladas). Esto no puede ser casualidad; la comisión de víveres de la Entente habrá creído hacer bastante por la Austria alemana con satisfacer lo que piden nuestras autoridades. Más nos habría valido que Löwenfeld-Ruß hubiera sido menos modesto en nuestro nombre. Porque, como ya se ha dicho, estas cantidades apenas satisfacen la mitad de lo que necesitamos. Para cubrir las raciones hacen falta seis trenes de víveres diarios; para cubrir las raciones según Löwenfeld-Ruß necesitamos doce trenes de víveres diarios, justo el doble. Para cubrir nuestras necesidades mínimas, si no queremos seguir muriéndonos de hambre, hacen falta dieciocho trenes de víveres diarios, el triple. Y aquí no se ha contado todavía lo que necesitamos de leche (leche condensada) para niños y enfermos, que es capítulo aparte. También tendremos que procurar que el espacio de carga se reserve solo para alimentos de pleno valor y no se emplee, como ocurre a veces ahora, en algarrobas y limones. Tendremos que darnos por contentos si recibimos pronto y con regularidad al menos las 3000 toneladas prometidas. Quizá nuestro gobierno consiga seguir asegurando al menos el *contingente de azúcar* de Bohemia; quizá, después de la nueva cosecha, podamos al menos conseguir patatas de Bohemia o de Alemania. Las cantidades que tendría que traer la Entente bajarían entonces de 5570 toneladas a unas 4200. Si nuestra propia cosecha futura podrá aprovecharse por entero para el servicio público de alimentación es algo que está por ver.

[^t1]: En el racionamiento austriaco de guerra y posguerra, *Selbstversorger* eran los productores agrícolas que se abastecían de su propia cosecha y quedaban fuera del reparto oficial; *Staatsversorgte* (o *Versorgungsberechtigte*), los consumidores, sobre todo urbanos, que dependían de las raciones de las tarjetas de racionamiento. (N. del T.)

[^t2]: El Staatsamt für Volksernährung (Secretaría de Estado de Alimentación Popular) de la República de la Austria alemana, que la autora llama abreviadamente *Ernährungsamt*. (N. del T.)

[^t3]: Hans Loewenfeld-Russ (1873-1945), alto funcionario de abastecimientos y, de noviembre de 1918 a 1920, secretario de Estado de Alimentación de la Austria alemana. (N. del T.)

<!-- En el original, las tablas van sin filetes; en la columna sin título de la última fila de cada tabla figura «Kartoffelersatz» (sustituto de patata, importado en lugar de la patata). -->

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre el facsímil de la *Arbeiter-Zeitung* (Viena), n.º 72, 14 de marzo de 1919, p. 6 (ÖNB, ANNO), y cotejada con el OCR de la ÖNB. Los comentarios `S. n` del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.

*Traducción:* traducción íntegra al español hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Se conservan las cursivas, que reproducen el espaciado del original, y las cifras de las tablas tal como se imprimieron, también donde la suma no cuadra (en la segunda tabla, 1.495.740 por 1.495.840); solo se adaptan los separadores a la norma española (el original escribe 2·08 y 1,495.740; en la tercera tabla imprime por errata «202,000»). Las adiciones del traductor van entre corchetes.
