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Title: La educación cívica en la nueva Austria
Description: Artículo de Carl Furtmüller en Austrian Labor Information (Nueva York, 1 de abril de 1945) sobre la educación cívica en la Austria liberada: fija sus tres principios (independencia, democracia política y social, cooperación internacional) y recupera su artículo «Vaterländische Erziehung» (1934), réplica socialdemócrata a la «educación patriótica» del austrofascismo.
Author: Carl Furtmüller
URL: https://adler.school/archivo/furtmuller/1945-04-01%20Staatsbuergerliche%20Erziehung%20im%20neuen%20Oesterreich
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CARL FURTMUELLER:

# La educación cívica en la nueva Austria

Hace más de un año, el Austrian Labor Committee publicó un programa escolar que se proponía servir de apoyo y de guía, en el primer periodo de transición, a los hombres y mujeres que fueran a ser responsables de la reconstrucción de la enseñanza austriaca. El proyecto subrayaba expresamente que la situación social y económica, completamente cambiada, del mundo de posguerra obligaría sin duda a introducir también innovaciones de principio en la enseñanza, pero que un tratamiento fecundo de ese problema solo sería posible después de la liberación del país y en el propio país.

Puede parecer llamativo —y en conversaciones privadas he oído discutir alguna vez esta cuestión— que el proyecto, aunque en general presta gran atención a los métodos con que la educación puede contribuir a la liberación espiritual de la juventud del veneno del nazismo, no trate por separado el campo de la *educación cívica* propiamente dicha, es decir, la educación de la juventud para la conciencia de sus tareas como ciudadanos de Austria. Pero quien aborda el tratamiento concreto de esta tarea advierte pronto que aquí se produce un curioso desplazamiento respecto de todos los demás problemas de la educación. No hay dificultad en llegar a un programa de educación cívica austriaca a largo plazo. Para quien acepte las concepciones fundamentales de las que surgió nuestro programa escolar, hay tres puntos dados de antemano:

La autonomía estatal y la independencia de Austria son la base dada para la reconstrucción.

Esta nueva Austria tiene que ser un Estado de democracia política y social.

La conciencia de la estatalidad propia no debe llevar a un aislamiento nacionalista o pseudonacionalista, sino que tiene que ir unida a la disposición a una cooperación internacional cada vez más eficaz en los asuntos políticos, económicos y culturales.

Pero los métodos con que, inmediatamente después del derrumbe de Hitler, haya que emprender la tarea de llenar a la juventud austriaca de comprensión de las tareas del nuevo Estado y de sus deberes como ciudadanos no solo no pueden encontrarse, sino que ni siquiera pueden buscarse razonablemente, si no se vive directamente el torbellino de acontecimientos revolucionarios que la juventud austriaca está atravesando y seguirá atravesando hasta el día de la liberación. Podemos suponer una combinación de tres factores activos:

El efecto de años de influencia nazi sistemática a través de la escuela y de la organización juvenil;

el efecto de la oposición al nazismo, que con el avance de la guerra crece cada vez más en todo el Tercer Reich;

y el efecto de la resistencia específicamente austriaca contra la tutela arrogante de los mandamases alemanes del Reich en la administración y en la economía, una resistencia que sin duda comparten desde hace tiempo también miembros austriacos del partido nazi.

Cada una de estas tendencias principales aparecerá a su vez en los matices más diversos. Quien, sin vivir en el país, quisiera calcular qué resultantes se formarán en las cabezas de la juventud, quizá daría pruebas de ser un poeta de talento, pero su obra de fantasía difícilmente podría servir de base a un programa pedagógico. Aquí, pues, solo cabrán improvisaciones, improvisaciones que no serán difíciles para la gente del propio país, porque el estado de ánimo de la juventud está en interacción con el estado de ánimo del pueblo en su conjunto.

Para la elaboración de un programa definitivo de educación cívica no solo será fácil establecer los principios generales, sino que se podrá recurrir también a líneas de pensamiento desarrolladas ya en la primera República austriaca. El artículo escrito por mí, que en este contexto tengo que citar, pretendía expresar no una opinión personal, sino la de un grupo.

En 1933 el Ministerio de Instrucción austriaco dictó un decreto sobre la «educación patriótica» (*vaterländische Erziehung*) que debía introducir los cambios en la actitud espiritual de la enseñanza austriaca, y en particular en la orientación de la enseñanza de la historia, que se habían hecho necesarios por la toma del poder de los nazis en Alemania. Tras los giros deliberadamente vagos del decreto se ocultaba la intención de aprovechar la ocasión para encauzar la enseñanza por las vías del austrofascismo, que estaba precisamente preparando el golpe de Estado violento. Una mezcla de cultura barroca, coplillas alpinas (*Schnadahüpfeln*) y marcha Radetzky debía servir para convertir el amor a la tierra natal, los sentimientos religiosos y las tradiciones locales en pioneros de la reacción política y social, y para falsear la «educación patriótica» convirtiéndola en una educación para el Frente Patriótico.[^t1] A mí me tocó la tarea de oponer a esas oscuras intenciones el punto de vista socialdemócrata. Lo hice en un artículo, «Vaterländische Erziehung» [Educación patriótica], que apareció en el número de febrero de 1934 de *Die Schulreform*, el último antes de que la dictadura de Dollfuss suprimiera ese órgano de la reforma escolar austriaca. Las circunstancias políticas habían obligado a dar a mi exposición la forma de unas instrucciones a los maestros sobre la —mejor manera de aplicar el decreto ministerial. Pero también en esa forma fue posible

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expresar con claridad y sin restricciones la concepción de los educadores socialdemócratas.

Algunas citas del artículo pueden mostrar que lo que los maestros socialistas pensaban sobre la educación patriótica en la última fase de la Primera República es también directamente aplicable en la Segunda República.

El artículo parte de que la revolución política en Alemania tenía que cambiar de raíz no solo las relaciones de Austria con Alemania, sino también la actitud interior de la escuela austriaca. Hasta entonces, la enseñanza de la República había estado bajo la influencia de una especie de «anexión espiritual»; ahora había que dar también a la autonomía estatal un contenido espiritual propio. Los problemas resultantes se mostrarían, naturalmente, con la mayor claridad en la enseñanza de la historia. «En la historia, el elemento patriótico empuja a extraer de la mirada retrospectiva al pasado directrices que apunten al futuro. … Sin duda, también el joven austriaco puede sacar del conocimiento de los grandes y duros destinos de sus antepasados un sano sentimiento de sí mismo y un estímulo para dar la medida de sí en tiempos difíciles. Pero no es fácil mostrar a los jóvenes un pasado a cuya tradición puedan enlazar en línea recta. Porque, desde el pasado, solo podemos mostrar Austria o como parte integrante del Imperio alemán o como miembro dirigente de un poderoso Estado de nacionalidades. … El hecho de que en el pasado más lejano de nuestro país no encontremos ningún periodo que coincida directamente con nuestra situación presente y con nuestras tareas futuras más próximas indica claramente la necesidad de conceder, en la enseñanza patriótica, un lugar preferente precisamente a la *historia más reciente* de Austria, la historia de la República austriaca. En particular, el momento de la fundación de nuestra República, cuando la colaboración unánime de todas las capas de la población detuvo el caos que amenazaba, sería adecuado como pilar de la educación patriótica.» La selección de la materia, decía el artículo, no pondría por lo demás en primer plano «momentos de especial esplendor exterior y acontecimientos aislados», sino que «mostrará cómo precisamente el pueblo austriaco, por la peculiaridad de su situación geográfica, se ha visto una y otra vez, en circunstancias sumamente difíciles, ante problemas de convivencia y de colaboración con otros pueblos, y cómo este pueblo, a pesar de todas las dificultades y reveses, ha salido adelante una y otra vez. Desde este punto de vista, la historia austriaca podrá tomarse como punto de partida para casi todos los problemas de la historia de Europa entera y, con ello, de la historia *universal*».

Frente a la concepción de la historia austriaca y de la educación patriótica austriaca así esbozada en sus líneas fundamentales, el tipo de cultivo de «lo propio de la tierra» que tenía en mente el austrofascismo amenazaba con llevar a un empobrecimiento y estrechamiento del horizonte de la juventud. Contra tales peligros se dirigía otra parte del artículo: «Hay que prevenir también contra el malentendido, nada raro, de querer ver lo propio de la tierra sobre todo en lo anticuado, es decir, en lo que no tiene importancia ni como historia ni como presente, sino que, como resto del pasado, prolonga una vida quizá amable y simpática, pero ya no característica del desarrollo de conjunto. Precisamente en un Estado cuyo prestigio cultural y cuya importancia económica en el mundo descansan en una parte muy decisiva en la gran ciudad que forma su centro, semejante desconocimiento de lo propio de la tierra impediría directamente conocer la patria en su verdadero significado. No solo las hermosas iglesias y palacios antiguos, sino también las modernas conducciones de agua y centrales eléctricas, las *creaciones e instituciones artísticas, culturales y sociales de la Viena moderna*; no solo una hermosa danza popular y un traje tradicional antiguo, sino también la central del Spullersee[^t2] forman parte de la tierra natal.»

La referencia a esa publicación de 1934 quería mostrar que los maestros socialistas de Austria no afrontan sin preparación las tareas que les esperan en la Segunda República. Pero me pareció oportuna también por una razón más general. La concepción programática expresada en aquel artículo nacía de la unión de los maestros socialistas con el sentir y el pensar del partido en su conjunto. Y así, la actitud de los maestros socialistas de entonces es una prueba de con qué rapidez y profundidad la socialdemocracia austriaca sacó las consecuencias del trágico giro histórico provocado por la toma del poder del nacionalsocialismo alemán.

[^t1]: *Vaterländische Front*: partido único del régimen austrofascista, fundado por Dollfuss en mayo de 1933. Las *Schnadahüpfel* son coplas populares improvisadas de cuatro versos de los Alpes bávaros y austriacos. (N. del T.)

[^t2]: *Spullerseewerk*: central hidroeléctrica del lago Spuller (Vorarlberg), construida entre 1919 y 1925 para electrificar los ferrocarriles austriacos. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del facsímil de *Austrian Labor Information* (Nueva York, Austrian Labor Committee), n.º 36, 1 de abril de 1945, págs. 7-8, en ANNO, Österreichische Nationalbibliothek (aid=ali, 1945). Los comentarios `S. n` del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.

*Traducción:* traducción íntegra al español hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Se conservan las cursivas (que reproducen el espaciado del original) y la división en párrafos. Los términos sin equivalente exacto se dan la primera vez en alemán, en cursiva, con nota del traductor si hace falta; las equivalencias fijas se recogen en el glosario del archivo. Las adiciones del traductor van entre corchetes.
