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Title: La profesora de enseñanza media
Description: Contribución de Aline Furtmüller (1931) a una página colectiva de la Arbeiter-Zeitung sobre «la mujer como trabajadora intelectual»: la enseñanza media femenina, privada y burguesa en la monarquía, abierta tras la revolución por la reforma de Otto Glöckel; la lucha del niño proletario por la formación y la tarea social y socialista de la profesora.
Author: Aline Furtmüller
URL: https://adler.school/archivo/furtmuller-aline/1931-03-02%20Die%20Mittelschullehrerin
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<!-- La página 3 de la Arbeiter-Zeitung del 2.3.1931 lleva el titular común «Die Frau als geistige Arbeiterin» [La mujer como trabajadora intelectual] y reúne, tras una entradilla sin firma, varias secciones de distintas autoras: «La periodista» (Oda Olberg), «La profesora de enseñanza media» (Aline Furtmüller), «La jurista» (firmada «Dr. R. K.») y «La médica» (Margarete Hilferding, publicada en el archivo de Hilferding); cierra la página una reseña sin relación. Aquí se traduce solo la sección de Aline Furtmüller; se omiten la entradilla y las demás secciones, que no son suyas. Algunas frases van en negrita en el periódico, énfasis tipográfico que no se reproduce. -->

<!-- S. 3 -->

# La profesora de enseñanza media

Antes de la guerra, de cada cien alumnos de la escuela primaria solo siete llegaban a la escuela media. La escuela media era una escuela de «gente con medios»;[^t1] la formación superior era privilegio de los dominantes y de sus ayudantes. Todo esto —que hoy solo se reorganiza lenta y trabajosamente— valía, con un rigor muchas veces mayor, para las muchachas. La monarquía austriaca no tuvo ni un *Heller* para la formación superior de las muchachas. Solo había escuelas privadas, cuyas alumnas procedían casi exclusivamente de círculos burgueses, igual que las pocas profesoras que enseñaban junto a los catedráticos de enseñanza media. La tasa escolar era alta y los sueldos de los profesores, por término medio, muy bajos, con algunas excepciones del todo arbitrarias; pero las profesoras habrían considerado indignas, e incluso «plebeyas», las reivindicaciones salariales, por la idea, ajena al mundo, de un «idealismo» alejado del proceso de producción pero burgués por su clase.

En este idilio atrasado trajeron vida y movimiento la revolución y, sobre todo, la energía con que Otto Glöckel acometió todas las cuestiones escolares. Las escuelas medias femeninas han pasado de la penumbra privada a la luz pública, y las profesoras han sido en gran parte incorporadas al servicio federal; gracias a las numerosas muchachas que estudian en escuelas medias masculinas, también en estas han entrado por fin profesoras. Las reivindicaciones salariales y el estatuto de servicio se han convertido en asuntos importantes de deliberación de su asociación profesional.

Es verdad que también ahora, sobre la base más amplia de esta asistencia de las muchachas a la escuela media, el factor social tiene la mayor importancia. Si antes el niño sin medios estaba sencillamente excluido de la formación superior, ahora se libra en la escuela media la dolorosa lucha del niño proletario por ascender a la formación. No pesa aquí solo el aspecto material —¿alcanza para estudiar? ¿No recortarán, no despedirán al padre? ¿Qué pasa con los libros? ¿Y con la ropa para la escuela?—, sino la amarga desventaja del niño menos cultivado intelectualmente, menos despierto, menos rico, frente a los alumnos más afortunados, que en casa tienen, junto a la comida que se da por descontada, la librería que se da por descontada.

Aquí se abre para la profesora un campo amplio y fecundo. La comprensión social, el entendimiento verdadero tienen que completar y sustituir la «compasión» puramente sentimental de la mujer burguesa; hay que encontrar el camino que lleva de la beneficencia escolar a una verdadera asistencia escolar, al cultivo de la comunidad. Las posibilidades existen: la biblioteca escolar bien administrada y bien aconsejada, los cursillos de esquí en invierno, las colonias de vacaciones en verano, una comunidad auténtica en la comunidad de clase y en la comunidad escolar:[^t2] todos ellos verdaderos medios de educación del pueblo y, a la vez, educativos en el mejor sentido para los profesores que colaboran en ellos.

La profesora de enseñanza media tiene, pues —una vez superadas las muchas dificultades y barreras—, una profesión hermosa y fecunda. Y la profesora socialista de enseñanza media tiene además la tarea de difundir la comprensión social y la ilustración socialista dentro de un grupo profesional completamente burgués. Ya hoy existe entre las profesoras de enseñanza media una fuerte minoría socialista.

*Aline Furtmüller.*

[^t1]: Juego de palabras intraducible: *Mittelschule* («escuela media») y *Bemittelte* («los que tienen medios, los acomodados»). (N. del T.)

[^t2]: *Klassengemeinde* y *Schulgemeinde*: órganos de participación de alumnos y padres en cada clase y en cada escuela, creados por la reforma escolar de Glöckel. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del facsímil de la *Arbeiter-Zeitung* (Viena), n.º 61, 2 de marzo de 1931, pág. 3, en ANNO, Österreichische Nationalbibliothek. La sección de Margarete Hilferding de la misma página está en el archivo: [La médica](https://adler.school/archivo/hilferding/1931-03-02%20Die%20Aerztin).

*Traducción:* traducción íntegra al español de la sección de Aline Furtmüller, hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Las adiciones del traductor van entre corchetes.
