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Title: La hija del revolucionario ruso. Lo que cuenta de su vida la concejala Aline Furtmüller
Description: Relato autobiográfico en primera persona de Aline Furtmüller (1923), publicado en el semanario socialista para mujeres Die Unzufriedene: la casa vienesa de su padre, el revolucionario ruso Samuel Klatschko, lugar de paso de exiliados y fugitivos; sus estudios, el círculo de Renner, Otto Bauer y Danneberg, la boda con Carl Furtmüller, los cinco años de «destierro» en Kaaden (Bohemia) y, de vuelta en Viena, la escuela y la formación de jóvenes y mujeres.
Author: Aline Furtmüller
URL: https://adler.school/archivo/furtmuller-aline/1923-12-22%20Die%20Tochter%20des%20russischen%20Revolution%C3%A4rs
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<!-- El relato va en primera persona, sin entradilla ni intervención visible de un redactor; solo el titular y el subtítulo hablan de ella en tercera persona. La página lleva tres dibujos sin firma legible que ilustran el texto (deportados encadenados, un preso en su celda, un hombre en una barca) y, en la pág. 3, otro de una mujer leyendo en un banco junto a un cochecito de niño; no se reproducen. El facsímil es de muy mala calidad: las palabras conjeturadas en el original van entre corchetes con interrogación también en la traducción. -->

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# La hija del revolucionario ruso.

## Lo que cuenta de su vida la concejala Aline Furtmüller.

[¿Las?] luchas que hacen parecer tan agitada y apasionante la trayectoria de [¿más de un?] socialista me han sido ahorradas. [¿Mi?] padre era el revolucionario ruso *Klatschko*, que vivía en Viena desde 1880 y tomó la parte más activa [¿en el?] desarrollo del socialismo ruso.[^t1] Los niños (yo nací [¿en 1883?], la mayor) pudimos crecer en un aire [¿espiritual?] libre, [¿teníamos?] a nuestros padres como modelos ideales [¿ante los ojos?] y aprendimos muy pronto a comprender y a re[¿chazar?] la [¿división?] de la sociedad en clases. Como en casa de mi padre confluían tantos [¿hilos?] del trabajo revolucionario ruso, casi todos aquellos luchadores [¿probados?] y personas sabias y buenas [¿venían?] a menudo a casa. Llegaban aquí [¿de Siberia?] o de las cárceles de las fortalezas tras una fuga lograda, y recibían [¿ayuda?] y cartas para seguir viaje, [¿casi siempre a?] Suiza, a París, a [¿Londres?]. Más de uno encontraba también provisionalmente [ilegible] en Viena, a menudo con ayuda del par[¿tido, pues?] entre mi padre y Victor *Adler* había [¿relaciones?] firmes y amistosas. Había a veces veladas [¿que?] siempre [¿recordaré?]. Cómo tenían que arrastrar las cadenas en la marcha [¿hacia el?] destierro, cómo languidecían [¿en las?] cárceles, cómo [¿en la huida?] tenían que buscar refugio en todos los escondrijos frente a los esbirros del zar —uno [¿vivió?] una temporada escondido en una barca [¿de pescador?]—: todo eso cobraba vida ante mí en aquellas [¿veladas?] en que los perseguidos [¿contaban cosas?] de la «patria». O bien los socialistas [¿rusos?] se cansaban al cabo de un tiempo del trabajo de emi[¿grados?], sin duda agotador, pero sin peligro. Ya no querían conformarse [¿con la?] edición y el envío clandestino de revistas y fo[¿lletos?] socialistas; querían volver a casa, [¿a las?] emociones y los peligros de una [¿vida?] con nombre falso y [¿papeles?] falsos. Entonces Viena era su última estación [¿antes del?] regreso; aquí se discutían con mi padre las [¿últimas?] dificultades, aquí se preparaban [¿maletas?] de doble fondo llenas de periódicos socia[¿listas?].

[¿Recuerdo?] muy bien lo asombrada que me quedé una vez, de [¿niña?], al saber por un camarada vienés [¿mayor?] que nunca en su vida había estado encarcelado. En mi imaginación, haber estado preso formaba parte, por así decir, de la esencia de una persona decente. Desde los héroes de los años ochenta hasta Trotski, mi trato diario habían sido siempre personas intrépidas, que lo arriesgaban y lo daban todo por su causa. Y Rusia, con su estrangulamiento de toda aspiración a la libertad, tenía que producir a la fuerza tales personas en masa. También los años de escuela —después de la escuela cívica (*Bürgerschule*)[^t2] fui al *Gymnasium* femenino (*Mädchengymnasium*)[^t3], entonces todavía nuevo, y luego a la universidad— solo me dieron contactos pasajeros con las capas burguesas, a las que pertenecían la mayoría de mis compañeras.

Desde 1900 frecuenté la Asociación de Formación en Ciencias Sociales (*Sozialwissenschaftlicher Bildungsverein*), que entonces y en los años siguientes mantenían valientemente a flote, entre deudas constantes y amenazas de desahucio, *Renner* (eso sí, ya hacía tiempo hombre hecho), Otto *Bauer*, *Danneberg* y otros estudiantes socialistas. Allí conocí también a mi marido. Cuando, terminados sus estudios, obtuvo en 1904 su primer puesto de profesor de *Gymnasium*, nos casamos, y entonces mis propios estudios se complicaron bastante; pues yo solo había pasado un año en la universidad, y nuestro destino era una pequeñísima ciudad de provincias de la Bohemia alemana, *Kaaden*.[^t4] De la sofocante estrechez de la «buena sociedad» local huimos los dos enseguida a la organización obrera socialdemócrata; se daban conferencias, se organizaban fiestas, y en 1905 mi marido fundó, con un colega de ideas liberales y con el hombre de confianza socialdemócrata *Görgner*, un grupo local de la joven asociación «Freie Schule» [Escuela Libre].[^t5] Hubo trabajo de toda clase, y también hubo que capear varias tormentas en asambleas y periódicos (en el semanario clerical de Komotau llegaron a llamarme «[¿bruja?] abominable» porque a veces había tomado la palabra en asambleas), y por último, tras una asamblea disuelta, se abrió una investigación oficial contra mi marido: ¡claro, un funcionario del Estado y de ideas liberales! Eso no lo pasaba por alto la Austria de Francisco José. La consecuencia fue que nuestro destierro, en vez de los dos o tres años habituales, duró cinco. Tuve que estudiar sin profesores, sin clases, sin bibliotecas; tuve que aguantar que las señoras me criticaran y se rieran de mí cuando me sentaba en el parque con un grueso libro de texto junto al cochecito de mi hija mayor, y lo gracioso es que empujar el cochecito se consideraba tan impropio como estudiar. Los cochecitos

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eran cosa de «criadas», y los libros, de hombres. Cuando, tras interminables solicitudes y gestiones, trasladaron por fin a mi marido a Viena, yo había aprobado entretanto todos los exámenes y encontré entonces un puesto en una escuela media de muchachas. El trabajo en la escuela y en su desarrollo y la labor de formación en el partido —muy especialmente entre los jóvenes y, después de la revolución, entre las mujeres— han seguido siendo hasta hoy mi verdadero terreno.

<!-- Fin del relato (primera columna de la pág. 3). Siguen «Das Leidensbuch der Völker» [El libro de las penas de los pueblos], «Hört auf den Arzt!» [¡Haced caso al médico!] y una tarifa de salarios para asistentas, ajenos al texto; no se traducen. -->

[^t1]: Samuel Klatschko (1851-1914), populista ruso emigrado, fue en Viena el gran intermediario de la emigración revolucionaria rusa y amigo de Victor Adler, el dirigente de la socialdemocracia austriaca (no confundir con Alfred Adler). (N. del T.)

[^t2]: *Bürgerschule*: escuela de tres cursos que en Austria seguía a los cinco primeros de la escuela primaria. (N. del T.)

[^t3]: *Mädchengymnasium*: *Gymnasium* femenino; el *Gymnasium* (plural *Gymnasien*) era el centro de enseñanza media de tipo humanístico, con latín y griego, que conducía al examen de madurez (*Matura*) y daba acceso a la universidad. Se deja en alemán porque ni «gimnasio» ni «instituto» le corresponden en español. (N. del T.)

[^t4]: Kaaden (hoy Kadaň, República Checa), en el norte de Bohemia; Komotau, más abajo, es la vecina Chomutov. (N. del T.)

[^t5]: Asociación laica y progresista fundada en Viena en 1905 para la reforma escolar y contra la influencia clerical en la escuela. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del facsímil de *Die Unzufriedene* (Viena), año 1 (1923), n.º 14, 22 de diciembre de 1923, págs. 2-3, en ANNO, Österreichische Nationalbibliothek; el texto alemán se transcribió directamente de las imágenes, de muy mala calidad.

*Traducción:* traducción íntegra al español, hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Las conjeturas del original se mantienen entre corchetes con interrogación sobre la palabra española correspondiente; los nombres propios espaciados del impreso se dan en cursiva. Las adiciones del traductor van entre corchetes.
