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Title: La mujer y la Iglesia. Guion para dos conferencias
Description: Guion de Aline Furtmüller (1923) para dos conferencias de formación socialista: la Iglesia frente a la mujer, desde el cristianismo primitivo hasta su táctica de «dividir y reinar» con las obreras, y la mujer frente a la religión, cuyas supuestas inclinaciones místicas explica por las diferencias naturales y, sobre todo, por las educadas y por la doble esclavitud del capitalismo.
Author: Aline Furtmüller
URL: https://adler.school/archivo/furtmuller-aline/1923-04%20Die%20Frau%20und%20die%20Kirche
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<!-- S. 27 -->

<!-- Rúbrica: «Vorträge» [Conferencias] -->

# La mujer y la Iglesia

Guion para dos conferencias  
por *Aline Furtmüller*

## I. La Iglesia y la mujer

1\. Breve exposición histórica del desarrollo del cristianismo primitivo, destacando a) los elementos comunistas (religión de esclavos), b) las influencias de otras religiones. (Citas de distintos evangelios, por ejemplo, originalmente: «Bienaventurados los pobres», añadido posterior: «de espíritu», y otras semejantes; constatación de que los dogmas y ritos más importantes no surgieron hasta mucho después de Cristo.)

2\. Organización y transformación paulatinas del cristianismo por la Iglesia; mostrarlo con ejemplos.

3\. Al principio, actitud de rechazo o total indiferencia de la Iglesia hacia la mujer («la mujer calle», etc.). Menosprecio de la mujer y de la familia; véanse el celibato y el monacato. Más tarde, veneración creciente de María (en parte, influencias culturales paganas que reaparecen, culto de la fecundidad y de las diosas de la tierra; en parte, poesía trovadoresca trasladada a lo religioso).

4\. La Iglesia como educadora de las mujeres, desde el siglo XVII, primero en Francia; fines: ignorancia de la muchacha, soltura social de la mujer, sometimiento de ambas a la Iglesia. Mirada a la educación actual en los conventos.

5\. Táctica de la Iglesia frente a la obrera: *dividir y reinar*. Por un lado, defensora de la familia; por otro, meterse entre el hombre y la mujer para volver a atrapar, a través de la parte más accesible, al «renegado» ya liberado. Entontecimiento metódico de la mujer desde pequeña: enseñanza de la religión y escritos juveniles, confesión y «trato»,[^t1] educación para la vanidad y la sumisión; congregaciones de muchachas, beneficencia; influencia sobre las casadas en el confesionario; política en el confesionario y en el púlpito. En todo ello, el pretexto: la religión; el fin real: el poder político de la Iglesia.

## II. La mujer y la religión

1\. Si se examina el argumento, tantas veces oído, de la disposición «mística» de la mujer (es decir, inclinada a lo inasiblemente misterioso), se encuentra que lo usan casi siempre clericales, cabezas confusas o espíritus reaccionarios de otro tipo. El ser distinto de la mujer, que es un hecho, tiene una explicación más sencilla.

2\. Diferencias naturales, es decir, sexuales, que influyen también en el ser espiritual de la mujer: a) tener que soportar y ocultar con regularidad estados corporales desagradables, y de ahí el desarrollo de desamparo y de humor caprichoso, por un lado, y de disimulo, por otro; b) la maternidad, con su séquito de máxima capacidad de sacrificio en las cosas pequeñas y grandes, pero también de limitación insocial a la propia familia.

3\. Diferencias entre el hombre y la mujer inculcadas por la educación, creadas artificialmente, que aparecen en el curso de la evolución cultural europea. Hecho fundamental: predominio del hombre en la familia, en el Estado, en la vida económica, en la vida intelectual. Leyes, usos y costumbres determinados por el hombre. De ahí que se desarrollen en la mujer: a) dependencia, falta de autonomía, capacidad de adaptación; b) astucia, afán de dominio, coquetería.

4\. La mujer en la época capitalista: doblemente esclava, doblegada bajo el yugo de un doble trabajo, y por tanto: a) menos capaz de reconocer las causas de su propia miseria; b) inclinada a agarrarse a cualquier consuelo.

5\. Aquí la Iglesia vuelve a representar hábilmente el viejo papel, hace mucho tiempo anacrónico, de la religión de esclavos de los siglos I y II. La mujer oprimida y crédula se toma en serio la filiación divina; para la mujer dominada por el hombre esperado o desposado, el trato con el sacerdote célibe, que no pertenece a ninguna mujer y pertenece a todas, es una agradable compensación; la que se agota en el monótono trabajo doméstico encuentra aquí brillo, colorido, belleza y solemnidad.

6\. Todo lo que ha fortalecido y educado al obrero para la lucha contra el explotador surtirá efecto también en las mujeres. Los dos grandes mandamientos fundamentales del proletariado, solidaridad y formación intelectual, deben subrayarse muy especialmente en el trabajo de ilustración entre las mujeres: a) solo la solidaridad entre hombre y mujer puede acabar con el viejo y feo vicio mujeril de la astucia y la coquetería y preparar una moralidad nueva y fuerte, ante la que se deshace la pudibundez eclesiástica de ojos entornados; b) solo la solidaridad entre las mujeres trabajadoras puede superar la sorda mezquindad y la estrechez de miras de las encerradas en casa; c) y solo la formación intelectual puede llevar a la mujer ignorante y dependiente de la penumbra de la Iglesia al aire puro y libre de lo verdadero y de lo vivamente bello.

<!-- Siguen la rúbrica «Winke» [Indicaciones] y otras noticias ajenas; no se traducen. -->

[^t1]: «Umgang»: en el lenguaje católico austriaco, las procesiones y rogativas (*Umgang*, «vuelta» o «procesión»); también puede entenderse como el trato con el clero. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del facsímil de *Bildungsarbeit. Blätter für sozialistisches Bildungswesen* (Viena), año 10 (1923), n.º 4, pág. 27, en ANNO, Österreichische Nationalbibliothek.

*Traducción:* traducción íntegra al español, hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Las cursivas reproducen el espaciado del original. Las adiciones del traductor van entre corchetes.
