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Title: Psicología de la personalidad
Description: Crónica sin firma del Utrechtsch provinciaal en stedelijk dagblad (23 de mayo de 1933) de la conferencia de Adler «Aportaciones de la psicología de la personalidad (psicología individual) a la psicología y la psiquiatría», dada ante los miembros de la facultad de Medicina de la corporación de estudiantes de Utrecht en el aula del profesor Hijmans van den Berg, el 22 de mayo de 1933: inferioridad orgánica, la meta como elemento determinante, los tipos, los fenómenos de choque y la neurosis, los niños mimados, el sueño, el cultivo del sentimiento de comunidad.
Author: Periodista sin firma
URL: https://adler.school/archivo/adler/cronicas/1933-05-23%20Persoonlijkheidspsychologie
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# PSICOLOGÍA DE LA PERSONALIDAD

## EL CULTIVO DEL SENTIMIENTO DE COMUNIDAD

*Conferencia del prof. Adler, de Viena, ante el Utrechtsch Studentencorps*

### Meta y tarea

El conocido catedrático profesor doctor A. Adler, de Viena, dio anoche ante los miembros de la facultad de Medicina del Utrechtsch Studentencorps [corporación de estudiantes de Utrecht], en el aula del profesor Hijmans van den Berg, en Utrecht, una conferencia sobre «Aportaciones de la psicología de la personalidad (*Individual-psychologie*) a la psicología y la psiquiatría». De ella tomamos lo siguiente:

El profesor Adler, que visita nuestro país de paso desde América, señaló que la psicología se ha abierto camino en todas partes y que el número de pacientes que necesitan un tratamiento psíquico es muy grande. Por eso todo médico debe estar bien formado en el campo de la psicología médica. Aunque el conferenciante no defiende ninguna «escuela», opina sin embargo que la «psicología de la personalidad» es la mejor fundada. Sobre todo en la mente en crecimiento del niño, las impresiones procedentes de sistemas orgánicos inferiores tienen una influencia decididamente duradera. A menudo pueden remontarse a ellas neurosis y rasgos criminales. Kretschmer llevó la cuestión más lejos y encontró también «inferioridades orgánicas» de este tipo como fundamento de determinadas psicosis.

No fue fácil abordar la naturaleza de la interacción entre las funciones corporales y las cualidades mentales. Como eslabón intermedio se pensó al principio en la secreción interna. La tarea principal de la psicología de la personalidad es investigar más de cerca cómo se producen las neurosis funcionales y las psiconeurosis. Para ello son indispensables representaciones de lo que debe entenderse por «vida anímica», así como la admisión de una idea trascendente directriz. Estamos aquí en el terreno metafísico y tenemos que ver con una parte del proceso de la vida. No es el afán de autoconservación, sino el de adaptación activa al mundo exterior, con un impulso hacia una seguridad de desarrollo superior, lo que ocupa aquí el primer plano. No es un problema estático, sino dinámico: todo es una corriente, un movimiento que presupone una meta. Esa meta tiene que ser de adaptación (finalismo en la psicología moderna); no una «causa», sino una «meta» es aquí el elemento determinante. Todas las acciones del ambiente y de la disposición pueden ejercer influencia, ¡pero no determinar la meta y la dirección de la vida anímica! La función creadora de la vida anímica es, pues, una parte del proceso evolutivo de la vida. En todas partes hay que buscar la meta que da la dirección. Si se encuentra, se conoce la individualidad. En todos los «movimientos de expresión» del cuerpo y del alma se vuelve a encontrar esta totalidad indisoluble. Eso no es para el psicólogo de la personalidad un deseo piadoso, sino una tarea. Provisionalmente hay que trabajar con tipos, pero eso es solo un recurso auxiliar para encontrar lo individual, que nunca se repite. El conferenciante menciona algunos de esos tipos, por ejemplo los explotadores, o las personas que dejan sin resolver todos los problemas, y expone cómo uno puede darse cuenta del modo en que una persona determinada se aproxima, y trata de aproximarse, a un tipo determinado. De valor duradero es lo que cada individuo aporta al buen éxito de la humanidad. Los fracasos se deben a la falta de sentimiento de comunidad (*sociale interesse* y, por tanto, *gemeenschapszin*).[^t1] Una medida de la individualidad es la capacidad de fomentar en algún aspecto el desarrollo de la comunidad. Como piedra de toque actúan los sentimientos de inferioridad, a modo de freno. Esos sentimientos dan lugar a una tensión psíquica que se manifiesta unas veces en fenómenos corporales (en distintos sistemas orgánicos) y otras en fenómenos mentales (actos obsesivos, fobias, angustias, etc.). La migraña, la neuralgia del trigémino, la dismenorrea, etc., no tienen en la mayoría de los casos una base orgánica, sino que descansan en un mecanismo psíquico de ese tipo. Pero todos esos síntomas de choque no significan todavía una neurosis. Esos fenómenos de choque suponen para muchas personas un alivio: les facilitan la retirada ante una dificultad invencible que amenaza con una derrota. Mientras se le permita al paciente seguir mirando sus fenómenos y perder de vista la meta, seguirá enfermo. Todos los problemas de la vida exigen cooperación (sentimiento de comunidad, vínculo entre los hombres, actitud ante la profesión, amor entre los sexos). Una neurosis es el uso de los fenómenos de choque para eludir el cumplimiento y la solución de las cuestiones de la vida. Los fenómenos de choque crónicos son el resultado de la falta de sentimiento de comunidad.

En el tratamiento de todos los fenómenos nerviosos y neuróticos, que tienen todos un carácter marcadamente individual, no hay que perder de vista la inferioridad corporal y mental de los pacientes. Hay que tener cuidado, además, de no pasar por alto las anomalías corporales. El análisis de todos esos fenómenos y de las mezclas de fenómenos sigue siendo siempre especialmente difícil. Hay que tratar de reconocer toda clase de capacidades de la mente con todas sus variaciones y combinaciones de «movimientos de expresión». De este modo, la psicología de la personalidad ha arrojado una luz nueva sobre muchos problemas psicológicos y psiquiátricos.

Los niños mimados, que durante toda su vida aspiran una y otra vez a ser mimados, ocupan un lugar muy importante entre los fracasos. Una mejor comprensión de las neurosis sobre esta base se obtiene estudiando el desarrollo de los niños mimados. Ya en el modo en que el niño escoge determinadas impresiones entre las innumerables que recibe puede encontrarse un reflejo de la futura personalidad. Al indagar los primeros recuerdos de la infancia se pone de manifiesto lo mismo; así, el método de la psicología individual ofrece numerosas posibilidades de abordar la personalidad. También comparando un material abundante de hijos únicos o primogénitos, segundos hijos, etc., pueden explicarse toda clase de rasgos de carácter. El segundo, por ejemplo, trata siempre de dominar al primogénito (se encuentra ya en la Biblia, en Abel y Caín, en Esaú y Jacob); el menor tiene siempre una mala posición. La humanidad siempre ha sabido más de lo que ha comprendido. Por lo demás, hay muchas cosas que sabemos pero que nunca podremos comprender.

Las posibilidades de desarrollo son innatas; los rasgos de carácter como tales, no. Esta concepción abre a la educación una perspectiva nueva.

Otra aportación importante de la psicología de la personalidad es la explicación del sueño. El sueño es, tanto como la vigilia, una variante de la vida. También en el sueño se manifiesta la meta de vida individual y defectuosa del interesado.

Eso se ve tanto en las personas normales como en los neuróticos, según expone el conferenciante con más detalle. En el sueño se refuerzan artificialmente los sentimientos y las emociones para poner el hacer y el dejar de hacer al servicio de una dirección determinada, conforme a la meta de vida de la persona en cuestión. Así nos hacemos una idea del curso de estos procesos mentales.

Precisamente haciendo la situación comprensible también para el paciente, el psicólogo de la personalidad puede ayudar a más de un paciente a salvar las dificultades y hacer que las supere. El sentimiento de comunidad no es por ahora concebible sin pensar, como la respiración, etc. Cultivar y desarrollar ese sentimiento sigue siendo, pues, la meta y la tarea de la psicología de la personalidad. La necesidad de ello es grande, porque los órganos inferiores, sobre todo el mimo y, por último, el abandono, más raro, impiden en muchos niños el despliegue del sentimiento de comunidad.

En la vida posterior, eso solo puede recuperarse a duras penas. La pedagogía y la psicoterapia tienen aquí una tarea tan difícil como importante.

[^t1]: El periodista llama «persoonlijkheidspsychologie» (psicología de la personalidad) a la psicología individual, y aquí junta dos expresiones: *sociale interesse*, calco del inglés *social interest*, y *gemeenschapszin*, equivalente neerlandés de *Gemeinschaftsgefühl*. Las dos designan el sentimiento de comunidad de Adler, y así se traducen en todo el texto. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre la imagen de la página en Delpher (MMUTRA04:253244087:mpeg21:p00011): «Persoonlijkheidspsychologie», *Utrechtsch provinciaal en stedelijk dagblad*, Utrecht, 23 de mayo de 1933, p. 11, sin firma.

*Traducción:* traducción íntegra al español hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026), directamente del neerlandés, con titulares tal como se imprimieron. *Uitdrukkingsbewegingen* se traduce «movimientos de expresión» (*Ausdrucksbewegungen*); *zieleleven*, «vida anímica»; *schock-verschijnselen*, «fenómenos de choque»; *verwenning*, «mimo»; *verwaarloozing*, «abandono». Las erratas del original se corrigen tácitamente en la traducción; el paréntesis que el impreso deja sin abrir se completa.
